Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 03:40

Legitimación y planes, los retos

   Ciudadanos realizan filas en los bancos para acceder a sus bonos. Dico Solís
Ciudadanos realizan filas en los bancos para acceder a sus bonos. Dico Solís
Legitimación y planes, los retos

Cuando marcha el segundo semestre de 2020 y la sensación de pérdida de año parece ser compartida, surgen dudas en torno al 2021 ¿Qué pasará con Bolivia? ¿Continuará sumida en el colapso y la crisis o, por el contrario, habrán luces de esperanza con la llegada de una probable agenda liderada por el próximo Gobierno?

Algunos analistas coinciden en que el sistema sanitario continuará siendo prioritario, no sin que el escenario descuide la generación de políticas de empleo urgentes y a mediano plazo, el replanteamiento del concepto educativo acorde al contexto (en caso de rebrotes) y también el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, que según la analista política Verónica Rocha se encuentra “resquebrajada”.

Rocha, en este sentido, prevé que los primeros seis meses serán de “acomodo”. “Las autoridades deben legitimarse y componer sus ejecutivos. Son procesos que parecen simples, pero que hacen Estado y le dan certidumbre e institucionalidad a la gente”, dice, para completar luego que la convivencia democrática entre las fuerzas será elemental.

El economista Juan Clavijo, por su parte, avizora que el sector terciario irá en aumento. “Todos se volverán vendedores y compradores. El empleo y los sueldos van a bajar. Eso repercutirá en la industria, en la producción económica”, avisa.

Propone planes generados desde el Estado que respondan a mediano plazo, no solamente a políticas urgentes. “Deben ser políticas planificadas. En este Gobierno estamos viendo tareas inmediatas. Los bonos van a durar poco. Esas medidas acabarán a fin de año”, advierte el especialista, quien también establece que debe existir “un soporte a la banca grande, pequeña y mediana.

Rocha, por su parte, ve importante que se creen empleos de todo tipo, ya sean temporales o duraderos, con el fin de que la misma ciudadanía pueda “reactivar la economía”. En cuanto a la educación, plantea que las clases puedan ser más intensivas, quizás, en la lógica de que la educación devendrá de la fusión entre lo virtual y lo semipresencial.