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  • Diario Digital | lunes, 17 de mayo de 2021
  • Actualizado 12:15

Larry King: una vida de película atravesada por polémicas, tragedias y divorcios

El interregador de famosos,  fallecido hace dos semanas, deja un gran legado periodístico. Se casó ocho veces, realizó 50 mil entrevistas, protagonizó encendidos intercambios y enfrentó dolorosas pérdidas.
King junto a su última  esposa, Shawn Southwick. NYTIMES-PEOPLE
King junto a su última esposa, Shawn Southwick. NYTIMES-PEOPLE
Larry King: una vida de película atravesada por polémicas, tragedias y divorcios

Lawrence Harvey Zeiger no era un nombre con caché. Demasiado largo, poco sonoro. Mejor Larry King, el que le puso su mánager tras ver un anuncio de licores con ese apellido. Y le hizo honor al término: King, (rey). Ese fue el pseudónimo con el que se conoció durante décadas a uno de los presentadores estrella de la televisión de Estados Unidos, un hombre por cuyas entrevistas, hasta su retirada en 2010, pasaron desde los presidentes Putin, Hugo Chávez, Mandela, Clinton, Trump, Bush y Obama hasta Madonna, Hillary Clinton, Prince, Liza Minelli, Lady Gaga, Sarah Ferguson, Tiger Woods, Paul McCartney, Yoko Ono, Michelle Obama... una vida cuajada de éxitos y estrellas que tuvo muchos más baches en lo personal. El éxito de King se traduce en una inmensa fortuna que los medios estadounidenses calculan en 170 millones de dólares.

King se casó nada menos que ocho veces y con siete mujeres diferentes. Con ellas tuvo cinco hijos, de los que solo sobreviven tres. “Soy un buen padre, nada es mejor que la paternidad”, le confesaba a la revista People a principios de 2020. “Todos los días me pellizco un poco. Mira en lo que he logrado convertirme. Si lo miras en general, he tenido una buena vida”, relataba. Su trayectoria fue meteórica, y en los años noventa ya cobraba siete millones de euros     anuales, según The New York Times. Su productora de televisión, Ora TV, le proporcionaba ganancias de hasta cinco millones de dólares por año. 

Sus inicios se remontan a su trabajo como chico de los recados en una pequeña emisora de Miami, WAHR. Un pinchadiscos de la radio abandonó inesperadamente su puesto y el dueño de la emisora le ordenó que le relevara en el micrófono”.

“Estaba petrificado”, confesó años más tarde. Varias veces bajó el volumen de la música para decir algo, pero asustado, callaba y volvía a subirla. El dueño abrió la puerta y le dijo que simplemente dijera algo, que ese era un negocio que consistía simplemente en hablar. ¿Qué hizo? Esa es la primera gran lección que Larry King deja para la posteridad: dijo la verdad. Contó lo que acababa de ocurrir. Fue honesto con su primera audiencia.

Tenía, como se ha recordado en ocasiones, una cara perfecta para la radio. Cabezón, miope, nariz grande, algo hortera en el vestir. En ese entonces tenía ya una voz que, aunque cavernosa, era miel para los oídos. Pronto llamó la atención de los cazatalentos de otras emisoras.

Un año después de su bautismo radiofónico ya estaba al frente de un formato curioso. Desayunaba con famosos en Pumpernik’s, un restaurante de Miami. Por su forma de preguntar, pronto hubo cola para ser una estrella invitada de King. La cuestión es, claro, ¿cuál era su estilo? Preguntas cortas, jamás largas exposiciones previas para demostrar que era más listo que el entrevistado, curiosidad, nunca ganas de acorralar al invitado. Lo interesante es lo que tenga que contar el entrevistado y, para ello, tenerle a la defensiva, decía, es una mala estrategia. 

UNA LARGA LISTA DE ESPOSAS

El primer gran amor del presentador fue una novia de su adolescencia, Freda Miller, con quien estuvo casado cuando tenía apenas 19 años, entre 1952 y 1953. Sus padres no estaban de acuerdo con el enlace porque eran demasiado jóvenes y lo anularon legalmente. Su primer matrimonio legal llegó una década más tarde, en 1961, y solo duró ese año. Fue con Annette Kaye, con quien tuvo a su primer hijo, Larry Jr. Ese mismo año, tras su divorcio, contrajo matrimonio con una chica Playboy llamada Alene Akins. El enlace duró hasta 1963 y juntos adoptaron un hijo, Andy. Después llegó Mickey Sutphin, entre 1964 y 1967, que fue la madre de su tercera hija, Kelly. Fue entonces cuando decidió volver con Akins, con quien se casó nuevamente en 1968. Fue durante su matrimonio cuando tuvieron una hija, Chaia.

Cuando se separó de Akins en 1971, King estuvo varios años soltero. Pero en 1976 volvió a contraer matrimonio, por sexta ocasión. Esta vez con una asistente de producción llamada Sharon Lepore, con quien estuvo casado hasta el año 1981. La séptima boda fue con Julie Alexander en 1989. Se separarían en 1990 y el divorcio llegaría dos años después.

Entonces, en septiembre de 1997, llegó la octava boda, junto a la actriz Shawn Southwick. Él tenía entonces 64 años y ella 38. Ella ya tenía un hijo anterior, Danny, hoy jugador profesio-nal de fútbol americano. Juntos tuvieron dos más: Chance, en marzo de 1999, y Cannon, en mayo de 2000. Ese matrimonio duró 22 años, hasta que anunciaron su separación por “dife-rencias irreconciliables” en 2019.

Los últimos años de su vida fueron muy duros para King. Su divorcio fue un golpe, y en febrero de 2020 le explicó a People que “la gran dife-rencia de edad acaba cobrándose un peaje”. 

La salud siempre le dio problemas: diabetes, cáncer de pulmón, un quíntuple bypass en 1987, una angina de pecho en 2019 y un ictus un mes después que llegaron a dejarle en coma... Pero lo más duro de su vida fue la muerte, muy seguida, de sus vástagos. En verano de 2020 llegó la tragedia, cuando fallecieron dos de sus hijos mayores. Con apenas 23 días de diferencia murió Andy (con 65 años, el 28 de julio de 2020), de un repentino ataque al corazón, y Chaia (a los 51 años, el 19 de agosto), a causa de un cáncer de pulmón. Él habría sufrido un derrame cerebral en marzo, por lo que no pudo despedirse de sus hijos ni acudir a sus funerales.

Durante décadas, King fumaba tres paquetes de cigarrillos por día. Muchas veces lo hacía durante las entrevistas y hasta dejaba un cigarrillo encendido en su escritorio para seguir fumando mientras realizaba los reportajes. Luego de su bypass se volvió un ferviente difusor del antitabaquismo, escribió libros y dio conferencias para concientizar sobre sus riesgos.

Pese a que se dijo que murió por coronavirus, su exesposa dijo que la causa fue una septicemia que remató a un hombre maltratado por los problemas de salud en los últimos años. Su legado permanece y su mítica capacidad para cuestionar quedan marcadas en la memoria de los televidentes de muchas generaciones.

FILE PHOTO: Former President Bill Clinton (R) speaks with Larry King on CNN in New York, U.S., September 3, 2002, about the Families of Freedom Scholarship Fund. REUTERS/File Photo8 larry_king_alene_akins8 SZUN6HNW3VD6JC7IF7QGTPROZQ