Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
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El lado bueno de las pesadillas

El lado bueno de las pesadillas.
El lado bueno de las pesadillas. GETTY IMAGES
El lado bueno de las pesadillas

No es raro que los turistas que viajan a un país asiático traigan atrapasueños, esos aros artesanales que tienen una red en su interior y que están decorados con plumas de colores. Según la leyenda, si uno coloca este objeto cerca del cabecero de la cama, los malos sueños quedarán enredados en la tela y morirán con los primeros rayos de sol. Pero la ciencia ofrece una explicación de por qué te-nemos estas malas experiencias oníricas que cuestiona la necesidad de conservar el souvenir. Según una teoría que manejan algunos investigadores, estos malos tragos nocturnos nos hacen ser más fuertes, nos preparan para enfrentarnos a las vicisitudes de la vida, como si soñar fuera un ejercicio de simulación.

Una de las personas que da solidez a la teoría es la investigadora francesa de la Universidad de la Sorbona Isabelle Arnulf, quien se puso en contacto con 719 estudiantes justo el día en el que tenían que hacer el examen de ingreso de la facultad de Medicina. De ellos, 539 confesaron que en los últimos seis meses habían soñado al menos una vez con la prueba, y casi todos los sueños habían sido lo que ellos definieron como auténticas pesadillas.

Cuando la investigadora comparó los patrones de sueño de los jóvenes con sus calificaciones descubrió una gran sorpresa: las mejores calificaciones fueron para los chicos cuyas experiencias aterradoras sobre el examen se habían convertido en una perturbación omnipresente. ¿Una casualidad? No lo parece.

La ingeniería onírica es complicada pero, por muy absurdos que nos parezcan a veces nues-tros sueños, investigadores como el neurocientífico Antti Revonsuo van desvelando los secretos ocultos bajo los párpados. En su caso, ha aportado mucha luz a este universo con una teoría que defiende que actúan como una simulación de las amenazas.

Su propuesta surge de una duda de lo más pragmática: ¿qué sentido tiene que nuestra mente se someta a sí misma a algo que no le resulta placentero? Pues parece que lo hace para que podamos trabajar con nuestras emociones negativas, como el miedo, la inseguridad, la impotencia y la culpa, en un ambiente de bajo riesgo. Según esta teoría, los malos sueños son un ensayo general que nos prepara para enfrentarnos al trauma y al duelo que, tarde o temprano, viviremos.

Según la psiquiatra Cristina Zunzunegui, "soñar con situaciones que nos dan miedo nos ayuda a procesar las emociones de manera que la reacción del cuerpo no sea tan intensa, y podamos lidiar con la situación de una manera más controlada y tranquila". Parece que soñar sobre cosas que nos estresan, o revivir situaciones que nos resultaron dolorosas en el pasado mientras dormimos, ayuda a que aprendamos de ellas, nos prepara para el evento futuro que nos preocupa y contribuye a que procesemos el pasado que nos atormenta.

"Al disminuir la carga emocional que lo acompaña, podemos mirar adelante mejor preparados para afrontar otros eventos futuros pro-blemáticos o difíciles", explica Zunzunegui. Es decir, que es probable que cuando los estu- diantes vuelvan a soñar con aquella prueba que finalmente consiguieron superar, y que su cerebro les esté recordando que son muy capaces de salir airosos de este tipo de situaciones, que deben confiar en sí mismos. Por ello, cada vez que uno padezca una pesadilla debe intentar lidiar con ella y saber que, a veces, puede ser positiva.