Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 16 de julio de 2020
  • Actualizado 12:25

PASIÓN INDESCRIPTIBLE

Justina Espinoza, 60 años de pasión por el Aviador

Infaltable en todos los partidos del Rojo en la Llajta, Espinoza tiene una credencial vitalicia. Su primer partido fue en 1959 cuando Wilstermann enfrentó en una final a Always Ready.

Justina Espinoza | Noé Portugal
Justina Espinoza | Noé Portugal
Justina Espinoza, 60 años de pasión por el Aviador

Ella siente una “pasión indescriptible” cada vez que juega Wilstermann “sin importar los resultados finales”. Considerada la fanática número uno del Imperio Escarlata, doña Justina Espinoza (71) destila pasión por el flamante campeón del torneo Clausura. Ha coleccionado recuerdos de sus visitas a la curva Sur del estadio Félix Capriles, donde la mayoría sabe quién es y la reconoce de manera muy especial. Un sentimiento que comenzó a temprana edad y que obtuvo su “punto de canalización” en 1959, cuando presenció el partido que el Rojo disputó ante Always Ready. Una final en la que el conjunto qhochala salió airoso y fue campeón.

Doña Justi se dedicó a la costurería hasta hace algunos años, cuando se vio obligada a parar por  problemas de la vista. Más allá de las presiones que un emprendimiento o negocio puede implicar, Espinoza encontró siempre la manera de ser una constante animadora del equipo que le ha dado “tres alegrías (títulos) en los últimos cuatro años”.

Madre de cuatro hijos (Elio Rocha Espinoza, Linda Isabel, Luisa y María Antonieta) y abuela de cinco nietos (Ítalo, África, Bruno, Dante y Dayana), Justina ha sabido y logrado transmitir el “legado de su pasión” con su esposo (Juvenal) y el resto de su familia, que siempre le acompaña al estadio Félix Capriles. 

“Mi mamá ha sido clave para esto. Siempre nos ha llevado al estadio. Aunque nos costó un poco al principio (risas), nos hemos vuelto hinchas de corazón y disfrutamos todo. Momentos buenos y malos. Ella (Justina) ha sido una mujer muy valiente y un ejemplo para todos”, cuenta su hija María Antonieta.

El elemento infaltable para esta fanática de Wilstermann es su bandera, la cual está 15 años a su lado y ha estado presente tanto en Cochababama como cuando viajó al interior del país, con el equipo.

“Es como dice la leyenda. ‘Hasta la sepultura’. Tengo una pasión inmensa, tanto que no importa si Wilster gana, empata o pierde. Mi hijo me regaña por pensar así (risas), pero si jugó bien y ganó, perfecto. Si le tocó perder al mejor equipo del mundo, no importa. Yo seguiré llevándolo en mi corazón”, cuenta Justina con mucha alegría y entusiasmo.

RECONOCIMIENTOS

El presidente de Wilstermann, Gróver Vargas, le entregó el 18 de abril del año pasado un credencial vitalicio para que doña Justi no se pierda ni un partido que el Aviador juegue en suelo cochabambino.

“Ha sido un momento muy lindo para mí. Le agradezco mucho y de corazón a Gróver. Así puedo alentar siempre a mi equipo”.

Asimismo, Espinoza fue destacada por algunos sectores de la prensa deportiva y el youtuber africano Rob Tsafack, otro renombrado fanático del plantel rojo.

Justina también recibió el cariño de la fanaticada aviadora antes, durante y, sobre todo, después del último partido que Wilster jugó el sábado 28 de diciembre del año pasado, cuando superó 3-1 a Oriente y levantó su título nacional 15 de la historia del fútbol profesional. “Varios hinchas se sacaron fotos con ella y le hicieron sentir mucho afecto, cariño y respeto”, relata María Antonieta, su hija.

“Recuerdo con mucha alegría ese sábado. Logré comprar entradas para mi familia. Entramos al estadio después de varias horas de fila. Estábamos en nuestros lugares desde las 13:30. No entraba nadie más. Luego, los festejos de la coronación del equipo y, tras unos minutos de disfrutar en el Prado, me fui a casa con una sonrisa de oreja a oreja”.

ANÉCDOTAS

Espinoza cuenta que su papá fue transmitiéndole la pasión por el equipo aviador, cuando este tenía “apenas” 10 años de vida institucional.

“Varias veces quise acompañar a mi padre (Antonio), pero no era posible porque mi mamá no estaba de acuerdo con que yo fuera. Un día, logré despistarla y me fui corriendo al Capriles detrás de mi padre (risas). Recuerdo que mi primer partido fue un duelo ante Always Ready. Un memorable cotejo que Wilstermann ganó para lograr un título aquel día. Desde ahí, nada más importaba cuando jugaba el Rojo. Podía perderme almuerzos, cenas, salidas, lo que fuera, con tal de ver a mi equipo”.

Justina ha acumulado muchas experiencias y anécdotas en sus viajes al interior. A pesar de sus 71 años, ella no deja de ver a Wilstermann en otros departamentos cada vez que tiene la oportunidad.

“Cada viaje representa mucho estrés para nosotros porque a veces los partidos del interior son a mitad de semana y nos preocupa saber quién la cuidará. Pero mientras podamos, siempre la apoyaremos”, afirma María Antonieta.

Justina tiene marcado a fuego el miércoles 6 de junio de 2018, día en que el Hércules se hizo fuerte ante The Strongest para, mediante una tanda de penales, ganarle la final y el título del torneo Apertura. “Recuerdo que fue un viaje largo desde Cochabamba hasta Sucre. Debieron ser como 12 horas de trajín para arribar a la capital. Llegamos por la tarde, comimos rápido y nos fuimos

al Patria para esperar el partido que se iba a jugar por la noche. Pero después de que Óscar Vaca anotó el gol del campeonato, me olvidé de todas las molestias y fue una inmensa alegría, la que sentí en el corazón por el campeonato que logró Wilster”, relata.

La fanática número uno del Aviador coleccionó revistas conmemorativas al título del Clausura 2006, el plantel de los años 70, que tenía figuras como Limbert Cabrera.

Espinoza, asimismo, conserva fotografías de ella y su familia alentando al equipo en la curva Sur del principal recinto deportivo de Cochabamba, que es su segundo hogar.

El momento histórico es dulce para Justina, puesto que el Rojo gritó campeón en 2016, 2018 y el año pasado.