Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de junio de 2024
  • Actualizado 22:53

Jhoselyn Camargo, la fondista que desafía las normas y hace escuchar su voz

La paceña rompió varias marcas en la disciplina de maratón durante este año, además de consagrarse en los primeros lugares. Se prepara para los Juegos Olímpicos París 2024.

Jhoselyn Camargo, la fondista que desafía las normas y hace escuchar su voz ./ ARCHIVO
Jhoselyn Camargo, la fondista que desafía las normas y hace escuchar su voz ./ ARCHIVO
Jhoselyn Camargo, la fondista que desafía las normas y hace escuchar su voz

Jhoselyn Camargo no teme alzar la voz ante la injusticia, ni siquiera si se trata de ir contra autoridades a los que cuestiona su trabajo. Esta atleta paceña usa sus redes para pedir más equidad en el apoyo a los deportistas nacionales, pero también lo hace a través de sus victorias, la prueba clara de que el talento y la disciplina prevalecen. 

Este 2023 fue un año de logros para Camargo. Entre estas estuvo la prueba 10K de San Isidro/Puma, en Argentina, donde ocupó el primer lugar. También subió a lo más alto del podio en Colombia, conquistando la Media Maratón de Medellín 2023. 

Otra de sus hazañas fue batir su propia marca tras competir en la Maratón 42K de Amsterdam, Países Bajos. La atleta paceña recorrió los 42 kilómetros de la prueba en 2 horas, 32 minutos y 34 segundos, con lo que acabó en la casilla 15.

De esa manera, Camargo pulverizó una marca nacional anterior que ella misma había establecido en la Maratón de Sevilla, donde había registrado 2h40'24".

Todas estas victorias apuntan a un mismo objetivo: clasificar a los Juegos Olímpicos París 2024. 

Si algo ha demostrado Camargo es su ímpetu y determinación para lograr lo que se propone. 

Nacida en 1996, comenzó corriendo descalza, mientras jugaba fútbol, pese al frío paceño. Poseedora de múltiples récords nacionales en diferentes pruebas atléticas, el éxito no siempre estuvo de su lado. Trabaja desde los 16 años. No le tiene miedo a nada. Ha recolectado botellas plásticas, fue niñera, vendía en tiendas o ayudaba a su mamá. Todo lo que le permita sustentarse económicamente, seguir sus estudios y, sobre todo, poder entrenar continuamente.

Hacer una carrera deportiva en Bolivia, que no sea como futbolista, es un trabajo casi siempre solitario y marcado por el olvido estatal. Pero, para atletas como Jhoselyn, que han conseguido todo el reconocimiento por mérito propio, las recompensas van más allá de quedar en los primeros lugares del podio. 

“Ha valido la pena para mí y para las personas que siempre estuvieron a mi alrededor apoyándome. Tal vez para algunos sea superficial, vean solo la medalla, pero no saben todo el esfuerzo que está puesto detrás del resultado. Es un triunfo personal”, dijo en una entrevista a OPINIÓN.