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  • Diario Digital | jueves, 22 de febrero de 2024
  • Actualizado 10:50

Indígenas del Tipnis impulsan medidas de autoprotección y se amparan en la ley para defender su territorio

Los pobladores del parque denuncian el avasallamiento de interculturales, quienes, según cuentan, utilizan el terreno para plantaciones ilegales de coca. El Sernap, junto con las subcentrales que integran el Tipnis, inició acciones legales contra los invasores; sin embargo, se cree que hay más espacios ocupados. 

Indígenas del Tipnis reunidos en Fátima de Moleto. / NICOLE ANDREA VARGAS
Indígenas del Tipnis reunidos en Fátima de Moleto. / NICOLE ANDREA VARGAS
Indígenas del Tipnis impulsan medidas de autoprotección y se amparan en la ley para defender su territorio

Es la mañana del jueves 28 de septiembre. En el Territorio Indígena  y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis) el sol aún no termina de aparecer y la humedad de la fuerte lluvia del día anterior se siente con intensidad. Poco a poco los indígenas van llegando hasta la comunidad Fátima de Moleto, a dos horas de Villa Tunari, para ser parte de una reunión con las principales autoridades del departamento y las instituciones estatales responsables del manejo y cuidado de áreas verdes. Ellos tienen un reclamo que resuena al unísono: quieren proteger su territorio de los avasalladores. 

Los indígenas viajaron durante varias horas –algunos partieron días antes- para llegar hasta Fátima de Moleto. Desde Villa Tunari, se debe atravesar al menos tres ríos y varios riachuelos si se toma el camino terrestre que fue abierto recientemente. La otra opción es la canoa, que se intercala con una larga caminata. 

Conse Molle, vicecacique del Consejo Indígena del Sur (Conisur), una de las tres subcentrales que integran el Tipnis –junto con Sécure y Tipnis– inaugura la reunión. Entre los pedidos están la apertura de caminos vecinales, presencia de minería ilegal y avasallamiento. 

“Antes había peces por cantidad. Los colonos han acabado todos los peces. Ahora, el río también se seca, ya no es como antes”, dice Eduardo Silvestre Aramayo, corregidor de Fátima de Moleto. 

Uno tras otro indígena expone la necesidad de asumir acciones frente a los avasalladores, ya que, según cuentan, tuvieron altercados porque les cerraron algunas vías de acceso y  recibieron amenazas. 

“Nosotros sufrimos. Nos discriminan (interculturales) (…). Nos dicen que la tierra es de quien la trabaja, pero nosotros no trabajamos como ellos desmontando el monte, sino cuidamos para nuestros hijos. Nos conformamos con lo poco que tenemos, como vivimos, como vivían nuestros padres, nuestros abuelos”, dice el corregidor. 

Aramayo cuenta que pudieron evidenciar la presencia de avasalladores en diferentes partes del amplio territorio del Tipnis (1.302.757 hectáreas) y que agotaron las instancias de diálogo.  

“No vamos a dejar que nadie ingrese al territorio, ya se están acabando los peces. Cuando no había colonizadores, nosotros teníamos bastantes peces, animales, no sufríamos. Ahora, cuando hay un encuentro, ya no tenemos nada”, comenta haciendo referencia a la compra de pescado que tuvieron que hacer para el encuentro, ya que en Fátima de Moleto la presencia es mínima.

Otro de los comunarios sostuvo que la alcaldesa de Villa Tunari, Segundina Orellana, no atiende sus peticiones. De hecho, en la reunión, la autoridad no estaba presente pese a que fue invitada.  

“Cuando vamos a visitar a la Alcaldesa nos dice que no hay recursos, que no estamos en proyectos”, afirma el corregidor Aramayo. 

Una comunaria remueve las hojas de coca expuestas al sol en Fátima de Moleto. / NICOLE ANDREA VARGAS
Una comunaria intercultural remueve las hojas de coca expuestas al sol en Fátima de Moleto. / NICOLE ANDREA VARGAS

UNA DEMANDA EN CURSO 

Dentro del Tipnis conviven tres pueblos indígenas: mojeños trinitarios, yuracarés y chimanes, quienes integran su propio Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC). 

Desde hace algunos años, la presencia de comunarios provenientes de la zona andina de Bolivia, conocidos como interculturales, genera conflictos por su ingreso ilegal a la TIOC para, entre otras, formar sus propios sindicatos, donde viven en familias y producen coca. 

Diego Vidal, director del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) del Tipnis, explicó que en agosto de este año se reunieron las tres subcentrales del Tipnis, donde se emitió una resolución para enfrentar los avasallamientos. “(…) habiendo agotado las instancias de diálogo, en cumplimiento a muchos desacuerdos a lo largo de estos años, resolvemos que todos los hechos de avasallamientos, tráfico de tierras, daños ambientales (…) serán resueltos a través de las instancias legales, del Sernap Tipnis, juntamente con las organizaciones indígenas que representan a las 74 comunidades”, dice parte del acta que se firmó en aquella ocasión para tomar acciones legales frente a los avasalladores. 

Vidal afirma que evidenciaron los asentamientos ilegales y que estos avanzan cada vez más, ocasionando conflictos entre los pobladores. Fue por eso que durante el encuentro entre corregidores del Tipnis, en agosto, determinaron actuar mediante la ley. 

“Siempre hemos tratado de resolver por la vía del consenso, del diálogo y siempre hemos sacado acuerdos, compromisos internos, orgánicos. Lastimosamente, nunca hemos podido llegar a un buen fin”, sostiene. 

Último río que se debe pasar antes de llegar a Fátima de Moleto. /  NICOLE ANDREA VARGAS
Último río que se debe pasar antes de llegar a Fátima de Moleto. / NICOLE ANDREA VARGAS

El Sernap llevó adelante una inspección por el río Ichoa con guardaparques y guardaterritorios, donde se identificó a algunas personas responsables del avasallamiento. 

Esto motivó a que se amparen en la Ley 477 Contra el Avasallamiento y Tráfico de Tierras para inicia una denuncia por los delitos de daños ambientales y vulneración de área protegida. 

Vidal explica que, por ahora, el desmonte que encontraron durante sus inspecciones no es grande, pero sí hay daño ambiental ya que hallaron chaqueos, animales muertos, plásticos, enseres de cocina, restos de alimentos,  ropa y otros. 

También hicieron un sobrevuelo y otro recorrido terrestre en otras zonas del Tipnis, donde la figura era similar e incluso peor. “Hemos encontrado ocho chacos de por lo menos media hectárea (cada uno), algunos con coca, otros abandonados… Se encontró herramientas de trabajo, casuchas abandonadas, latas de alimentos, plásticos”, informa Vidal. 

“Hemos encontrado contaminación en suelo, en agua”, añade.

Luego de esta primera experiencia, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) realizó otro sobrevuelo en zonas más profundas de la selva, en las que encontró el mismo panorama. 

Autoridades reunidas en el Tipnis. De pie, el vicecacique del Conisur, Conse Molle. / NICOLE ANDREA VARGAS
Autoridades reunidas en el Tipnis. De pie, el vicecacique del Conisur, Conse Molle. / NICOLE ANDREA VARGAS

La demanda será llevada adelante por el Sernap junto con la subcentral del Tipnis, Sécure y Conisur. 

Vidal informa que esta situación se puso en conocimiento de la Unidad de Desarrollo Económico Social del Trópico (Udestro) por la alta presencia de cultivos ilegales de coca en las zonas avasalladas. El objetivo es hacer otro sobrevuelo para seguir investigando ya que se cree que la situación es más grave de lo que se pudo ver anteriormente. “Nosotros estamos seguros que hay más (avasalladores), porque había sendas donde los guardaparques y guardaterritorios no hemos podido llegar al final. Nosotros suponemos que hay más chacos”, dice Vidal. 

“Esos catos (de coca) no tienen registro. Se tiene que proceder a erradicarlos”, añade.

Entre las tareas pendientes que tienen como Sernap está comunicarse con el Ministerio de Defensa para pedir un sobrevuelo y reunirse con la Fuerza de Tarea Conjunta para que dispongan efectivos policiales y militares. También esperan reunirse con el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Jaime Mamani. 

En la reunión participó el secretario general de la Gobernación, José de la Fuente, y el presidente de la Asamblea Departamental, Juan Carlos Iraola, además de otras autoridades y representantes de las organizaciones sociales del Trópico. 

César Condori, representante de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, aseguró que su organización no respaldará el ingreso de ninguna persona externa al Tipnis. 

Vidal aprovechó la ocasión para pedir apoyo a apoyo a la Gobernación y afirmó que ellos, junto con los pobladores, pueden ser guías en las inspecciones. 

Ante la solitud, el Secretario General de la Gobernación sostuvo que acompañarán la demanda contra los avasalladores y que estos no pueden acceder a la titulación de la tierra porque “no hay título sobre título” ya el Tipnis es propiedad de los indígenas de las tres subcentrales. 

Uno de los indígenas presentes en la asamblea pidió que sean realistas en las propuestas que hacen las autoridades y que aceleren las acciones contra los avasalladores porque esa situación se vive hace muchos años. 

Denunció que vio a varios avasalladores en la parte de Beni. “Así se mueven y venden la tierra. El INRA tiene que cortar esa maña (…) Nosotros somos legítimos dueños. Si da paso a los colonizadores, el INRA es directamente culpable”, afirmó. 

Respecto al tema, David Vaca, representante del INRA, sostuvo que su tarea no es desalojar a los avasalladores y que eso le corresponden el Tribunal Agroambiental y el Ministerio Público. 

Luego de horas de asamblea y varias intervenciones de los indígenas y las autoridades, los corregidores se reúnen en privado para evaluar los resultados. Pese a conseguir una fecha tentativa para el inicio de trabajos para abrir caminos vecinales, sostienen que quieren fortalecer la autoprotección con la vigilancia de su territorio. Dicen que, si dejan que el avasallamiento avance, eso podría dar luz verde a otras personas para que puedan entrar libremente al Tipnis. 

Los caminos vecinales que exigen les permitirán organizarse mejor entre ellos. Sin embargo, tienen claro que la carretera troncal que propone el Gobierno no es la salida. “Viendo que hay tanto avasallamiento hemos decidido (decir) no a la carretera troncal. Lo que queremos nosotros es que haya caminos vecinales, que lleguen a nuestras comunidades para ver cómo nos va”, afirma el corregidor de Fátima de Moleto.

Con planes de reuniones posteriores entre indígenas y autoridades, la asamblea termina y el sol, que finalmente salió en su totalidad, va cayendo. Los indígenas emprenden la caminata de retorno hasta sus respectivas comunidades, varios de ellos demorarán al menos un día. Eso no les molesta, la prioridad es proteger su casa, el Tipnis. 

El corregidor de Fátima de Moleto, Eduardo Silvestre Aramayo. / NICOLE ANDREA VARGAS
El corregidor de Fátima de Moleto, Eduardo Silvestre Aramayo. / NICOLE ANDREA VARGAS