Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 15 de agosto de 2022
  • Actualizado 15:15

¿No te ha dado COVID? Puede ser más que buena suerte

Estudios demuestran que hay células que no se pueden infectar con SARS-CoV-2. La genética también podría determinar la gravedad de la enfermedad. Otro factor son las personas que contagian el virus. 

Estudios demuestran que hay células que no se pueden infectar con SARS-CoV-2. TWITTER
Estudios demuestran que hay células que no se pueden infectar con SARS-CoV-2. TWITTER
¿No te ha dado COVID? Puede ser más que buena suerte

Todos conocemos a algunas de esas  personas afortunadas que, de alguna manera, han logrado evitar contraer COVID-19. Tal vez tú eres una de ellas.

¿Se debe a un superpoder como el de los personajes de Marvel? ¿Hay alguna razón científica por la que una persona pueda ser resistente a infectarse cuando el virus parece estar en todas partes? ¿O es simplemente suerte?

Más del 60% de las personas en el Reino Unido han dado positivo a COVID al menos una vez. Sin embargo, se cree que la cantidad de quienes realmente se infectaron con el SARS-CoV-2 es más grande. La tasa calculada de infecciones asintomáticas varía según el estudio, aunque la mayoría está de acuerdo en que es bastante común.

Pero incluso teniendo en cuenta a las personas que han tenido COVID y no se han dado cuenta, es probable que todavía haya un grupo que nunca se ha infectado.

La razón por la que algunas personas parecen inmunes es una pregunta que ha persistido durante la pandemia. Como ocurre con tantas cosas en la ciencia, no hay (todavía) una respuesta sencilla.

Probablemente podamos descartar la teoría del superpoder de Marvel. Pero es probable que la ciencia y la suerte desempeñen un papel. 

La explicación más sencilla es que estas personas nunca han estado en contacto con el virus. Sin duda, este podría ser el caso de quienes que se han estado protegiendo durante la pandemia.

Las personas con un riesgo significativamente mayor a enfermedades graves, como aquellas con afecciones cardíacas o pulmonares crónicas, han tenido dos años difíciles. Varias de ellas continúan tomando precauciones para evitar una posible exposición al virus. Pero, incluso con medidas de seguridad adicionales, muchas terminaron con COVID.

Debido al alto nivel de transmisión comunitaria, particularmente con la variante de Ómicron, es muy poco probable que alguien que vaya al trabajo o a la escuela, socialice y compre no haya estado cerca de un infectado con el virus. 

Sin embargo, hay personas que han experimentado altos niveles de exposición, como trabajadores de hospitales o familiares de personas que tuvieron COVID, y que de alguna manera han logrado evitar dar positivo.

Sabemos por varios estudios que las vacunas no solo reducen el riesgo de enfermedad grave, sino que también pueden bajar a la mitad la posibilidad de transmisión doméstica del SARS-CoV-2. Entonces, ciertamente, la vacunación podría haber ayudado.

Pese a esto, es importante tener en cuenta que estos estudios se realizaron antes de que surja la variante Ómicron.  

ALGUNAS TEORÍAS

Una teoría sobre por qué ciertas personas han evitado el contagio es que, aunque están expuestas al virus, este no logra establecer una infección incluso después de ingresar a las vías respiratorias.

Esto podría deberse a la falta de los receptores necesarios para que el SARS-CoV-2 acceda a las células. Una vez que una persona se infecta, los investigadores han identificado que las diferencias en la respuesta inmunitaria juegan un papel en la determinación de la gravedad de los síntomas.

La eficacia de nuestra respuesta inmune a la infección se define en gran medida por nuestra edad y genética. Dicho esto, un estilo de vida saludable ciertamente ayuda. Por ejemplo, sabemos que la deficiencia de vitamina D puede aumentar el riesgo de ciertas infecciones. No dormir lo suficiente también puede tener un efecto perjudicial.

Los científicos que estudian las causas subyacentes de la COVID grave han identificado una causa genética en casi el 20% de los casos críticos. Y así como podría ser un  factor determinante de la gravedad de la enfermedad, nuestra composición genética también puede ser la clave para la resistencia a la infección.

Hay investigaciones de la infección por SARS-CoV-2 en células nasales de donantes humanos. Se cultiva estas células en placas de plástico a las que luego se agrega el virus. Durante el estudio se encontró un donante cuyas células no podían infectarse.

Se ha demostrado previamente que una mutación que se identificó en un gen relacionado con la detección de la presencia de un virus confiere resistencia a la infección por VIH.

También existe la posibilidad de que una infección previa con otros tipos de corona-virus resulte en una inmunidad de reacción cruzada.

Aquí es donde el sistema inmunitario puede reconocer el SARS-CoV-2 como similar a un virus invasor reciente y lanzar una respuesta inmunitaria.

Hay siete coronavirus que infectan a los humanos: cuatro que causan el resfriado común y uno que causa SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio) y COVID.

La duración de esta inmunidad es otra cuestión. Los coronavirus estacionales que circularon antes de 2020 pudieron volver a infectar a las mismas personas después de 12 meses.

Si has logrado evitar la COVID-19 hasta la fecha, tal vez tengas inmunidad natural a la infección por SARS-CoV-2, o tal vez hayas tenido suerte. De cualquier manera, es sensato seguir tomando las precauciones contra este virus del que todavía se sabe tan poco.