Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 19 de agosto de 2022
  • Actualizado 18:37

Gordofobia: un mal social que aqueja y lastima

La asociación del sobrepeso y la obesidad al fracaso personal se cobra un buen número de víctimas a través de problemas como la depresión, la ansiedad o el estrés. Conoce las señales de la gordofobia a las que hay que poner freno desde ya. 

Gordofobia: un mal social que aqueja y lastima.
Gordofobia: un mal social que aqueja y lastima.
Gordofobia: un mal social que aqueja y lastima

Aunque todavía la Real Academia Española de la Lengua no recoge el concepto de “gordofobia”, la discriminación hacia las personas con sobrepeso sucede desde hace muchas décadas, sobre todo hacia las mujeres con un cuerpo distinto al establecido por los cánones de belleza normativos. 

Si bien las consecuencias de este rechazo y la presión social por tener un cuerpo ideal basado en la delgadez pueden ser especialmente graves entre adolescentes, quienes todavía no disponen de suficientes herramientas y madurez para gestionar las emociones, la frustración y la afectación a la autoestima por recibir determinados comentarios sobre el físico puede afectar a todos.

Hay muchos datos relacionados a la gordura o la salud física, pero ninguno hace referencia a la salud mental. Desde la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) recuerdan que "una persona con kilos de más corre el peligro de sentirse menos válida y, por tanto, menos merecedora de afecto, oportunidades o respeto", dice Amalia Gordóvil Merino, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. 

¿QUÉ ES LA GORDOFOBIA?

La gordofobia es el sesgo que se aplica a las personas que no entran en los estándares sociales de normatividad corporal, según lo define la UOC. Desde que se acuñó por primera vez en 1984, tras un estudio realizado en Estados Unidos, el término llegó a cambiar incluso el Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad, que desde este año pasó a ser el Día Mundial contra la Gordofobia.

Y es que el sobrepeso no es solo un tema físico que afecta al cuerpo, sino también a la mente. Y como cualquier sesgo, recuerdan los expertos en el tema, "bajo las formas de rechazo más evidentes se encuentra el caldo de cultivo que sustenta la gordofobia con prácticas socialmente legitimadas". Es decir: las microgordofobias.

LOS PEQUEÑOS PERO DEVASTADORES PREJUICIOS 

Para empezar hay que mencionar todos esos insultos, acoso, dificultades para relacionarse y problemas mentales derivados del estigma del sobrepreso. Y cuando hablamos de microgordofobias, hablamos de prejuicios que pasan de forma sutil por nuestras vidas y dañan de forma abrumadora a quienes sufren esta plaga que no se ve, pero se siente.

Amalia Gordóvil y Ferran Giménez, sociólogo y profesor de la UCO, mencionan los comentarios más comunes: “Las personas obesas no resultan atractivas"; "Las personas obesas no tienen una vida sexual activa"; "No tienen éxito en lo personal ni en lo laboral"; "Todos los que tienen sobrepeso se alimentan mal o tienen malos hábitos de salud"; "Las personas con obesidad son vagos y no se esfuerzan" y "Están así porque quieren".

Asimismo, añaden que hay distinciones entre hombres y mujeres con dos microgordofobias muy extendidas: los hombres gordos se asocian a ser graciosos y las mujeres gordas, a ser malas.

Todo esto se ha hecho más evidente con el avance de las redes sociales, donde aseguran que es fácil ver gente afirmando que una mujer con curvas dentro de una campaña publicitaria fomenta la obesidad y que cuestionan por qué la palabra gorda ya no puede decirse sin resultar insultante.

Además, no es difícil toparse con las imágenes en las que si aparece una pareja en la que uno de los dos tiene un cuerpo normativo y el otro tiene sobrepeso, se destacan las habilidades o se hace referencia a su personalidad en quien no cumple el estándar de belleza. Y sí, la concientización social también avanza en paralelo, de forma lenta pero firme. Pero aún queda mucho trabajo pues, como indica Amalia Gordóvil, "aún vivimos en una sociedad que promueve un patrón único de belleza en el que parece que la única manera de encajar socialmente es teniendo un cuerpo normativo".

LAS CONSECUENCIAS

Padecer sobrepeso u obesidad y sufrir estas microgordofobias a diario desemboca irremediablemente en una sintomatología ansiosa y un bajo estado de ánimo si atendemos a la salud. "Puede desembocar en un trastorno depresivo y en un trastorno alimentario, entre otras patologías psiquiátricas. No somos conscientes del sufrimiento que todos estos prejuicios pueden ocasionarles", dice Gordóvil. 

“El sujeto del rendimiento” es un término acuñado por el filósofo coreano Byung-Chul Han, que conecta todo esto con la idea de que no somos sujetos libres, sino que estamos esclavizados por determinados estándares para formar parte de una sociedad mercantilista e individualista como es la nuestra. 

Es decir, todos los gimnasios, los súper alimentos, la ropa y accesorios son elementos que forman parte de "una gran parafernalia"    -en palabras del experto-, de la sociedad de consumo de la que somos sujetos de pleno rendimiento, en la que estamos sometidos a una presión estética sin parangón y en la que, a quien no se ajuste a este modelo, se le señala de forma inmediata. 

"Los menores son un reflejo del mundo que los rodea, tanto de sus referentes más cercanos como de los medios de comunicación y de la sociedad de consumo en general. De pequeños, solo juegan con muñecas hiper delgadas porque no existen muñecas con sobrepeso; en las películas, si hay un personaje gordo, encarna prototipos de malo o de payaso, lo que les hace asumir que ser gordo es una condición indeseable y reprobable", dice Amalia. 

Y en la adolescencia, la cosa empeora. Porque aunque hay personas resilientes que han trabajado duro para sobrevivir a esto, en esta edad los adolescentes con sobrepeso se sienten cuestionados constantemente, algo que interiorizan a tal nivel que afecta directamente a su autoestima y confianza, vital para este tramo de la vida. 

A esto hay que sumar la necesidad de pertenencia al grupo, fundamental y necesaria en la adolescencia, tal y como señalan los expertos, que junto a la exposición en redes logra que la gordofobia acapare todas las atenciones. 

"Un niño o un adolescente puede insultar a una persona gorda si así lo ha escuchado en casa o en su serie favorita. Y los que no lo hagan, quizás optarán por alejarse de la persona gorda de la clase para que no los relacionen con ella", incide Gordóvil. 

INFORME “BODY NEUTRALITY”: HAY ESPERANZA

Quedémonos con las noticias positivas. Por ejemplo, con los datos que arroja el informe Body Neutrality de Pinterest. 

Según apuntan, las búsquedas relacionadas con la pérdida de peso descienden un 20% desde su prohibición de los anuncios sobre adelgazamiento en la red social en comparación con los datos de 2021. Y en su lugar, las personas prefieren descubrir otro tipo de ideas y hábitos saludables relacionados con la dieta sana. 

Las búsquedas relacionadas con la comida rápida y saludable se han multiplicado por 65 y las relacionadas con la motivación para llevar una alimentación saludable, por 13. 

Así que, aunque la actuación es más que fundamental y se debe abordar desde cada punto de nuestro entorno, haciendo partícipes a todos, en el fondo, hay luz. Solo tenemos que seguir caminando en esa dirección.