Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de febrero de 2023
  • Actualizado 12:36

Gabriel Paz: 45 años de pasión por la aviación

El capitán se jubiló hace poco, recibió un homenaje y retrata los mejores momentos que vivió en el pilotaje, su mayor alegría. Además, el expiloto es hincha de Wilster “de toda la vida”.

El piloto cochabambino Paz, durante la entrevista con la revista ASÍ. Dico Solís
El piloto cochabambino Paz, durante la entrevista con la revista ASÍ. Dico Solís
Gabriel Paz: 45 años de pasión por la aviación

Desde niño, Gabriel Paz Balderrama sintió una gran pasión por la aviación, gracias a que su padre (César Paz) trabajaba en el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) y el constante contacto con los aeropuertos despertó en el piloto recientemente jubiliado el deseo de incursionar en ese ámbito, en el que se ha desenvuelto por 45 años, llenos de “felicidad”.

Ha tenido momentos positivos y negativos en el rubro, pero la templanza, disciplina, puntualidad y cariño por el trabajo le permitieron estar presente por más de cuatro décadas en su gran pasión.

Le ha tocado “colgar el guante”, dejar la cabina del piloto, el equipo de tripulación. Las próximas veces que vuelva a subirse a un aeroplano lo hará en condición de turista para “disfrutar de los paisajes y compartir tiempo” con su familia. El capitán sale por la puerta grande y con un gran cúmulo de recuerdos y vivencias, que le traerán más alegría que nostalgia. “Ha sido un viaje inolvidable”.

ASÍ: ¿Cómo inició su afición por la aviación?

Gabriel Paz (GP): Es algo que llevaba en las venas desde muy pequeño, una pasión con la que se nace. Incluso cuando nos enseñan a comer nos dicen ‘aquí viene el avioncito’ y recién tomamos la comida. Lo tenía muy arraigado. Gracias a mi padre (César), el sentimiento fue creciendo aún más y he tenido la dicha de trabajar en este hermoso rubro por 45 años, con mucho esmero y diligencia. Una vez que entras, ya no quieres salir.

ASÍ: ¿De qué manera describe este trayecto?

G.P.: Egresé en 1975 del Centro de Entrenamiento Aeronáutico, del capitán Rolando Canedo. Posteriormente, volé en Neva, que era una empresa de carga. Eran vuelos de transporte desde Cochabamba hasta Beni y de ese último punto, salíamos con carne a las minas como Uyuni, Uncia y Oruro. En 1978 comencé a trabajar en el LAB como piloto y estuve ligado a esa compañía hasta 2008, dedicándole 30 años de mi vida.

Después tuve un leve receso. Entonces, fui a Dubái, donde trabajé por ocho meses hasta que regresé a Bolivia e ingresé a BoA en 2009, donde trabajé por una década y media.

ASÍ: ¿Cómo ha sido su día a día? 

G.P.: Eso parte de la disciplina, desde madrugar. Te acuestas a la medianoche y tienes que levantarte a las tres de la mañana, debido a que el itinerario lo lleva a uno a realizar ese tipo de trabajo: ser puntuales. Cuando transportábamos carga, no habían horarios tan estrictos. Ahí conseguíamos el cargamento y volábamos. Pero cuando vuelas en línea aérea, debe someterse a la puntualidad. No hay sábados, domingos, ni feriados. 

ASÍ: ¿Estudios complementarios?

G.P.: En el rubro de la aviación, la actualización es algo constante. Tenemos cursos porque si vas trabajando en un avión, dentro de dos años más o menos, puedes pasar a un modelo diferente y en ese lapso hay que estudiar el nuevo avión. Además, cada seis meses, realizamos periodos de chequeo con un simulador en diferentes lugares, de acuerdo a la nave con que trabajaremos.  El simulador muestra las fallas que el vehículo tiene en línea y debemos resolverlas. Es un ejercicio eficiente.

ASÍ: ¿Es más complejo despegar o aterrizar?

G.P.: Bueno. Según las circunstancias, el avión tiene las características para despegar según el peso que lleva. Generalmente el despegue es el más crítico por la posible falla de motor. Pero, cuando sales de tierra con un avión que presentó ese problema, puede volver a aterrizar y retornar; habiendo cumplido los protocolos correspondientes.

ASÍ: ¿Qué es lo que más le apasiona?

G.P.: La aviación es una vida de constante renovación. Estamos en diferentes lugares, rutas, aeropuertos. Eso es algo que me gustó mucho.

ASÍ: ¿Qué sintió con el reconocimiento?

G.P.: Fue algo muy hermoso. El recibimiento y homenaje de BoA me han emocionado mucho. Uno piensa que nunca va a llegar a la jubilación, pero había un momento en que debía ocurrir. Pero feliz de haber trabajado aquí. 

ASÍ: ¿A qué se dedicará ahora?

G.P.: Pues disfrutaré como un turista más cuando me toque viajar otra vez en un avión. Compartiré tiempo con la familia, con quienes tenemos una gran pasión en común.

ASÍ: Todos son fanáticos del Aviador

G.P.: Así es. Mis hermanos son Gustavo, Galia, Gunter y Gregory. Mis hijas son Carol Andrea y Kenia Gabriela. Todos nosotros somos hinchas de Wilstermann. El Rojo se lleva en la sangre. Yo soy hincha de toda la vida del Imperio Escarlata y me ha dado muchas alegrías. Mi papá (César) fue dirigente del club y cada vez que yo tenía un resquicio libre de tiempo, estaba firme en el estadio Félix Capriles para alentar al Hércules.

ASÍ: Tres títulos entre 2016 y 2019. ¿Cómo ve al plantel en la coyuntura de este 2020?

G.P.: Hubo muchos altibajos al comenzar esta gestión. Se debe mejorar para encarar, sobre todo, la Copa Libertadores que comienza dentro de nada y tendremos rivales muy difíciles como el Atlético Paranaense de Brasil, Peñarol de Uruguay y Colo Colo de Chile. Hay que comenzar bien ante el Cacique este miércoles (18:15) aquí en la Llajta. Pero más allá de la incertidumbre del rendimiento, el sentimiento no se termina. Como en su momento lo hizo el Lloyd (muy ligado a Wilster), ahora el plantel debe volar alto. Esta casaca es pasión. l