Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 05 de diciembre de 2020
  • Actualizado 05:28

Francisco Taquichiri, una vida dedicada a la dirigencia sindical

Francisco Taquichiri durante su reconocimiento.    NOÉ PORTUGAL
Francisco Taquichiri durante su reconocimiento. NOÉ PORTUGAL
Francisco Taquichiri, una vida dedicada a la dirigencia sindical

El exsecretario del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Catavi, Francisco Taquichiri, fue reconocido recientemente por la Cámara de Diputados por su ardua lucha en defensa de los derechos laborales y sindicales de los obreros.

Taquichiri fue parte del grupo de dirigentes que trabajaron durante la época de la dictadura y todo el proceso de recuperación de la democracia en el país. Ademas, fue miembro fundador de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia y estuvo ligado de forma directa a varios episodios relevantes de la historia nacional.

Nació en Oruro, en 1930. A los 14 años quedó huérfano y comenzó a buscar trabajo desde muy joven. Llegó a Cochabamba en 1986, luego de la relocalización minera, durante el gobierno de Víctor Paz      Estenssoro.

El exminero sufrió varios agravios durante su etapa dirigencial. Fue exiliado a Tierra de Fuego, en Argentina,  y cuando volvió, estuvo sometido a trabajos forzados en la construcción de caminos.

Otro episodio que marcó su vida fue la falta de seguridad industrial bajo la que trabajaba, lo que le ocasionó un accidente en el que perdió el ojo izquierdo. No recibió ningún apoyo institucional y tuvo que vender sus bienes para pagar sus gastos de  curación.

Sin embargo, ese no es un hecho aislado. Muchas veces padeció la injusticia y la falta de ayuda. Su vida está marcada por las persecuciones que libró, entre tropiezos, con éxito.

Eso fue lo que consideró la Cámara Baja para resaltar su trabajo. Es uno de los pocos sobrevivientes de los dirigentes de la Revolunción Nacional de 1952, la masacre de Catavi y los regímenes militares.  

Frank Taquichiri, hijo de Francisco, cuenta que su padre tiene etapas de lucidez y otras de olvido debido a su edad —tiene 90 años—. Antes de la pandemia sufrió un accidente que le afectó mucho en su salud y ahora se dedica a descansar y compartir tiempo con su familia.  

En una entrevista con el  historiador Luis Oporto, Francisco explica cómo concibe el legado de lucha social a través del tiempo. “Los jóvenes, los dueños de su destino, sabrán sostener las libertades democráticas que emergen de un estado de pleno derecho; nuevas generaciones que deberán escribir su historia y lucha, con sus acciones mirando siempre el futuro y el bien común de nuestro pueblo”.

La Cámara de Diputados reconoció el trabajo del nonagenario y su lucha por los derechos de los trabajadores mineros.