Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 01 de febrero de 2023
  • Actualizado 00:52

Flavia Morales, la arquera que ataja goles de la discriminación de género

Hace unos días fue elegida dentro del equipo titular Continental Juvenil de 2021. Empezó jugando vóley, pero luego se decantó por el fútbol, especialmente por el arco. Lamenta que no sea profesional en Bolivia. 

Flavia Morales,  la arquera que ataja goles. CORTESÍA FLAVIA MORALES
Flavia Morales, la arquera que ataja goles. CORTESÍA FLAVIA MORALES
Flavia Morales, la arquera que ataja goles de la discriminación de género

Su primer acercamiento al deporte fue a través del vóley, casi como una herencia familiar. Sin embargo, luego de probarse como arquera se decantó por el fútbol y se convirtió en una de las mejores de Latinoamérica, según la FIFA. Pese a que durante su carrera vio de cerca la discriminación que sufren las mujeres en un deporte dominado por varones, Flavia reafirma su pasión por el balompié y abre camino para las niñas que sueñan con jugar con la pelota. 

Ser arquera no era uno de los planes de Flavia Morales Guzmán (19). A ella le gustaba el vóley, aunque de vez en cuando jugaba fútbol de salón en su colegio, Loyola. Fue gracias a unas amigas que la convencieron de postular a la Selección de Fútbol Femenino de Cochabamba que comenzó a jugar cuando tenía 15 años. “Nunca lo había considerado (fútbol). El vóley era el deporte de toda mi vida. Empecé directamente en el arco por algunas características que tenía que eran propias del arco”, cuenta. 

En aquel momento, se abrió frente a ella una nueva puerta hasta entonces desconocida. Durante sus entrenamientos fue vista por el entrenador de la Selección Femenina de Fútbol de Bolivia y recibió la invitación de participar en un torneo. Así, fue sumando experiencias que le demostraron todo el potencial que tenía para defender los tres palos.

Dividía su tiempo entre el fútbol, sus clases en el colegio y el vóley. El último deporte llegó cuando tenía 7 años, como herencia de su papá, quien también jugaba. Su destreza le permitió integrar la selección cochabambina en varias ocasiones.  

Sin embargo, en un punto, ambos deportes fueron incompatibles. Flavia cuenta que su entrenador de vóley le exigía dedicarse solo a uno, entonces ella eligió el fútbol. “Decidí darme una oportunidad en el fútbol, un deporte distinto, y me salió bien”. 

Aquella elección fue, unos años   después, valorada. Esta semana se conoció la noticia de que Flavia fue elegida dentro del equipo titular Continental Juvenil del año 2021 por parte de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) de la FIFA, en la rama femenina.

“Me tomó por sorpresa. No era algo que esperaba, pensé que era una broma. No entraba en la realidad”, cuenta. 

El apoyo y reconocimiento de sus familiares, amigos, compañeras de cancha y de universidad fue casi inmediato. La noticia se volvió un “golpe anímico positivo” para la jugadora. “Creo que ahora espero un poco más del fútbol. Si bien no sea aquí, ojalá pueda ser fuera del país”, señala.

Su reconocimiento la puso en el foco internacional del fútbol femenino, lo que la llena de ilusión y de ganas de alzar vuelo más allá de Bolivia. “Siempre fue algo que busqué, consideraba otras opciones. No lo había visto como algo tan cercano, como ahora, pero sí, siempre es lo que he buscado. Espero que se pueda lograr algo con esto”, afirma. 

UN DEPORTE TAMBIÉN PARA MUJERES 

La historia del fútbol femenino tiene casi de la misma data que el masculino. Pero, para llegar a ser tomado en cuenta se necesitaron muchas luchas reivindicativas sobre el libre derecho de practicar un deporte. Pese a que ya existe, por ejemplo, un Mundial específicamente para ellas, los espacios siguen siendo reducidos, la discriminación es latente y el camino aún es pedregoso. 

Flavia es parte de ese grupo de mujeres que está haciendo historia y marcando la línea que luego seguirán otras niñas amantes del fútbol en Bolivia. 

Cuando decidió dejar el vóley tenía la intención de buscar mejores condiciones para entrenar; sin embargo, no tardó en descubrir que, en general, hacer deporte para una mujer es difícil. 

“Se les da más atención (a los hombres), más comodidades que nosotras no tenemos. Más aquí, que sigue siendo una sociedad machista, entonces, sí se nos deja atrás. No se logra nada de lo que se quisiera. Estamos muy lejos del fútbol masculino en cuanto a facilidades”, asegura.

Y, además, otro de los problemas que enfrentan es la discriminación. Para muestra, un ejemplo. “A la hora de concentrar, nos dan uniformes usados de los hombres. Son uniformes que ellos han usado y están viejos, rotos, no son tallas de mujer. Nos los prestan, porque no nos los dan, bajo la condición de que tene-mos que cuidarlos porque son de los chicos”, cuenta. 

En Bolivia no existe la División Profesional de fútbol femenino, por lo tanto, no se pueden dedicar profesionalmente a este deporte y recibir un salario. Esto las orilla a elegir otras alternativas paralelas para  solventarse económicamente. Ser futbolista no es una opción. 

Flavia estudia Ingeniería Financiera, pero el último semestre congeló sus materias para enfocarse en la cancha. Sin embargo, este febrero ya retoma sus estudios. 

Su reto principal es fusionar sus res-ponsabilidades, por eso aprovechó al máximo las oportunidades que tuvo el año pasado. “Es otra de las cosas por las que se siente más la diferencia con el fútbol masculino. Ellos se pueden dedicar a esto, pero nosotras tenemos que buscar la forma, darnos modos, sacarle tiempo al tiempo. Acá no puedes vivir del fútbol. Eso siempre es una traba porque llega un punto en el que una tiene que escoger”. 

Pese a su corta edad, ya pasó por varios equipos, como Pasión Celeste (2018), Universitario de San Simón (2018), Litoral (2019), Deportivo Trópico (2020), Destroyers (2020), Leonas y Real Tomayapo (2021). También fue parte de la selección cochabambina y de la Selección Nacional Juvenil Sub 17 para disputar el Sudamericano de 2018.

Parte fundamental del éxito de la carrera de Flavia es el apoyo que recibe de su familia. Es hija de Sandra Guzmán y Johnny Morales, y tiene una hermana menor, Kiara.  Ellos son sus fieles seguidores y los que la motivan a seguir su pasión.

“Al inicio no les encantaba la idea, pero en el momento que les dije que decidí jugar al fútbol me apoyaron siempre. Nunca me han puesto trabas. Es gracias a ellos que tengo oportunidades”, cuenta. 

Sobre el reto de romper esquemas, Flavia anima a las mujeres que tienen el mismo sueño a que los persigan, más allá del deporte que elijan. “No se rindan, no lo dejen. Ningún deporte tiene género. Si uno es feliz con lo que hace, es todo lo que necesita. A pesar de que vayan a vivir estas cosas, no se den por vencidas. No lo dejen atrás por falsas creencias de que el fútbol solo es para hombres. Al final, una lo hace por la felicidad propia”, finaliza.