Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 01 de diciembre de 2020
  • Actualizado 11:47

¿Falta de deseo en estos tiempos tan raros y locos?

¿Falta de deseo en estos tiempos tan raros y locos?

Vivimos tiempos alterados, detenidos, con la mente en ebullición, que piensa, sueña y tiene metas. Precisamente, el sujeto manifiesta cierto apuntalamiento de “deseo”, es decir, motivación, “empuje a levantarnos  toda las mañanas”.

La presencia del virus ha provocado que muchos opten por refugiarse en casa (si bien la cuarentena está flexible, las personas continúan cuidándose cumpliendo medidas de bioseguridad), cambiando por completo actividades rutinarias o pasatiempos: culturales, reuniones familiares, sociales, lúdicas, trabajo y estudios escolares o universitarios. El sujeto deposita toda aquella energía libidinal en las cosas que pueden ser vistas como carga motora, es decir, empuje a seguir. Nuestra forma de vida se ha visto afectada a raíz de la llegada del coronavirus y como consecuencia del distanciamiento social.

 ¿Qué fue lo que me ha llevado a escribir el título de este artículo? En la actualidad, nos encontramos como sujetos precarizados, bajo la caída de ideales, donde se tiene que hacer reinvenciones para poder acceder a la estabilidad subjetiva, buscar puntos de equilibrio para poder seguir adelante.

¿Dejará una huella significativa en cada uno de noso-tros? Desde luego que sí. En algún momento de nuestra vida la pandemia cesará, pero tendremos que moldear, estructurar aquel ambiente estable y anhelado. Sin embargo, dejará cicatrices en la  subjetividad del sujeto (cada persona vivió de manera muy singular), la vida continuará dentro de las posibilidades y de los  recursos simbólicos o herramientas que tiene cada uno. Es así, que, ante la falta de poder responder, estamos inmersos en posibles salidas que puedan amortiguar y apa-lear la angustia.

¿Por qué menciono la falta de deseo y como consecuencia la desmotivación en el sujeto?

Hay  cierto aplanamiento,  falta de deseo o cansancio, es difícil acomodarse a esta vida “diferente”. Como consecuencia, el sujeto se queda aplastado, anonadado, con falta de deseo, mostrando cierta posición estática.  En este momento reina la cuarentena que nos lleva a la reflexión relativa al tiempo, las vivencias que surgen ahora se suspenden, también las proyecciones sobre el futuro,  caen los ideales a seguir y se produce  falta de dirección sobre qué camino trazar.

Y si hablamos de falta de deseo, cabe preguntarse: ¿Qué surge en el trabajo psicológico o psicoanalítico cuando se realiza de manera virtual? Este es el mismo desafío para muchos. Para algunos pacientes es necesario el cuerpo y el gesto del analista o psicólogo en la intervención. Para otros no tiene tal efecto, necesitan otro tipo de contención, sobre todo aquellos pacientes que están en una crisis de angustia que les impide organizar su vida o actividades. Ante esta contingencia nueva, se van encontrando invenciones, la utilización de las nuevas tecnologías, como ser la videollamada, puede resultar novedosa, sin embargo, no es para todos.

Quisiera culminar diciendo que de lo que se trata es de inventarse, hacer uso de los recursos con que se cuenta, usar la  imaginación, animarse a probar cosas nuevas, como tocar un instrumento musical o pintar,  vivir el momento, retomar lazos amistosos o familiares. Cada quien lograr seguir adelante dentro de sus propias posibilidades.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario sobre la columna, contactarse con Claudia Méndez Del Carpio al correo [email protected] Visítanos en Facebook: LECTURAS SUTILES