Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de septiembre de 2022
  • Actualizado 21:36

Ezequiel Bazán, el tucumano que encontró en Bolivia un hogar para su música

El cantante presentó, hace poco, su nuevo sencillo “Gracias a ti”. Espera lanzar su primer álbum el siguiente año. Fue parte de varios proyectos televisivos en el país y no descarta retornar a las pantallas. 

Ezequiel Bazán, el cantante junto con su novia, Brisa (i), y su hija, Valentina (d). CHALY GÓMEZ-YEYO QUISP-CORTESÍA
Ezequiel Bazán, el cantante junto con su novia, Brisa (i), y su hija, Valentina (d). CHALY GÓMEZ-YEYO QUISP-CORTESÍA
Ezequiel Bazán, el tucumano que encontró en Bolivia un hogar para su música

La música es parte de la esencia de Ezequiel Bazán. Está presente en su trabajo, en su relación con amigos o con el amor. Todo se resume en componer, hacer melodías y construir canciones desde la entrega. 

El cantante proveniente de Tucumán, Argentina, está promocionando su última composición llamada “Gracias a ti”, que fue creada hace varios años cuando llegó a Santa Cruz. Afirma que es un tema de agradecimiento a Dios y la situación que vivía en ese entonces. “En ese momento no la estaba pasando bien, pero sentía que podía estar acompañado por Dios”, cuenta. 

El videoclip fue grabado en la represa de Corani, uno de los lugares favoritos del cantante en Bolivia. La producción estuvo a cargo de Abner Paredes y Chaly Gómez, de Taller Creativo. La idea de presentar la canción en este momento fue para que el público pueda apropiársela desde su historia personal.

Bazán se dedica a componer, también, temas para otros artistas y, además, tiene una compañía de social media, donde crea música para las empresas que lo requieran. “Mi carrera va de la mano de todo lo que hago. La música es parte de mi vida desde que me levanto”, afirma.

Asegura que es seguidor de grupos nacionales, como los Kjarkas u Octavia. Hasta el momento, lanzó alrededor de 10 canciones junto con el apoyo de José Zúñiga, y espera presentar su primer álbum el siguiente año de la mano del productor Sebastián Choque, de quien resalta el trabajo profesional reconocido en esferas como los premios Grammy.

Enfocado en lo que se viene, Ezequiel asegura que quiere conjugar sus raíces con su actualidad y fusionar la música folclórica con otros tipos de géneros. 

Este disco busca nutrirse de un viaje que recorrerá varios rincones de Bolivia y Argentina, y se mostrará a través de un documental. 

“Quiero que empiece con mi mamá, contando que desde su panza ella me ponía canciones de Sui Géneris. De ahí vengo también, desde el rock argentino antiguo. Después empecé a escuchar folclore santiagueño y catamarqueño”, cuenta, y refuerza que su inspiración también proviene de artistas como Abel Pintos, Charly García  y otros. 

De hecho, su contacto con Bolivia inició a través de la música. “Me latía muy fuerte el corazón cuando escuchaba a los Kjarkas (en Argentina). Decía que algún día quería tener tantos instrumentos como ellos”. 

Ezequiel llegó a Bolivia en 2016, con el sueño de mejorar su situación económica y la de su hija, Valentina. “El sacrificio más grande que tuve que pagar fue estar lejos de mi hija. Pero creo que al final fue lo mejor porque ella pudo ver un padre que se esfuerza y lucha por sus sueños, que le da una estabilidad económica, y que ella puede, el día de mañana, luchar por lo que quiere”, dice el tucumano. 

Pese a que llegó solo al país, fue construyendo una familia de amigos que se convirtió en su sostén y parte de su vida. “Ha sido duro y difícil. Para cualquier extranjero, estar en otro país, por más que sea limítrofe, es difícil”, dice.

Sin embargo, luego de su llegada, se le fueron abriendo oportunidades en la televisión. Pasó por el reality show “Cantando por un sueño” y otros programas televisivos, como “Bigote”, donde fue consolidando su carrera profesional como presentador, sin dejar de lado su pasión por la música. 

Afirma que le ha costado surgir y que lucha cada día por cumplir sus sueños. “Uno cree que por estar en la tele o ser medio conocido siempre la pasa bien o recibe cosas de las marcas y no es así. La verdad es que uno tiene mucha incertidumbre, porque este camino es uno de incertidumbre también. Es un vaivén de emociones, económico y uno tiene que estar fuerte y convencido de lo que tiene, sino se pierde completamente”, indica. 

Asegura que le encanta la televisión y no descarta su retorno en algún momento. 

Hace poco estuvo por Cochabamba compartiendo sus composiciones con sus seguidores. Pero también aprovechó la estadía para visitar a la familia de su novia.

Ezequiel entabló una relación con la cochabambina Brisa Rejas, hace dos años, y se comprometió recientemente, con la idea de formar una familia con ella en el país, donde asegura quiere radicar. 

“Quiero quedarme acá porque creo que hay mucho futuro en muchas cosas que quiero hacer”, sostiene, aunque no descarta viajar a otros países a trabajar como cantante. 

El apoyo de su novia ha sido parte importante de su crecimiento personal. “Cuando uno encuentra una persona que lo apoya en sus sueños, es alguien a quien no debería dejar ir”, dice. 

No olvida sus raíces tucumanas y mucho menos a su familia. Su hija, de 13 años, también está en Argentina. Mantienen un lazo muy cercano y se ven cada vez que es posible. “Valentina es una niña alucinante. Es demasiado comprensiva, buena”, sostiene.   

De sus primeras experiencias en Bolivia rescata el aprendizaje y la madurez que adquirió luego de reconocer sus propios errores. Su cercanía con Dios ha sido fundamental para ser empático con el otro. 

Ser genuino, honesto y fiel consigo mismo son las actitudes que lo guían. Mientras tanto, construye su camino haciendo arte y cultivando su espíritu. Algo que entrega a quienes lo rodean. “La música se comparte, es como un mate”, sentencia.