Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 22 de octubre de 2020
  • Actualizado 13:11

Eucaliptos, la especie de árboles que causa más daño medioambiental

Propensos a incendios, así son los bosques de este tipo de planta, que cada año son víctimas del fuego en distintas partes del mundo y que generan daño a los ecosistemas.

Incendio de magnitud en un bosque en California, Estados Unidos. NATIONALGEOGRAPHIC.ES
Incendio de magnitud en un bosque en California, Estados Unidos. NATIONALGEOGRAPHIC.ES
Eucaliptos, la especie de árboles que causa más daño medioambiental

El árbol del eucalipto ha echado raíces por todos los continentes, arrastrando consigo graves consecuencias para el medioambiente. Su principal problema es que se ha plantado como monocultivo que aniquila la biodiversidad que forman bosques autóctonos o tradicionales, mermando el agua y los nutrientes para el resto de la vida verde. Además el uso que se le da a sus hojas puede también significar más daños que beneficios para el ecosistema de Europa, Estados Unidos y América Latina.

El naturalista y escritor, Ignacio Abella, autor de varios libros dedicados a la naturaleza y los árboles en particular, argumenta que en España se han plantando los eucaliptos especialmente en la zona norte, en la cornisa cantábrica y en Galicia, aunque también se lo ha hecho en el sur de la península y en Portugal. Pero su expansión ha llegado también al resto de continentes, desde California (Estados Unidos), hasta México, Argentina, Bolivia, Chile o gran parte de Asia y África. 

Otro de los problemas que genera el eucalipto, es que al ser una especie tan ávida de nutrientes disminuye el agua y acaba con su disponibilidad y la fertilidad de la tierra, porque absorbe tanta humedad que favorece la sequía, incluso llega a secar fuentes y crear graves problemas para la agricultura en los cultivos aledaños a los árboles, según explica el naturalista.

LOS INCENDIOS QUE PROPICIA 

“Pero casi el problema más grave de todos —continúa Abella— es el de los incendios que propicia, que podríamos denominar gigaincendios, porque son tan extensos que resultan difíciles de apagar por muchos medios que se pongan para intentarlo”. 

El profesional añade que el eucalipto es la especie arbórea más proclive para la propagación de incendios porque los expande más rápidamente, debido a las pavesas (particula pequeña e incendiaria) que se desprenden de su corteza, que salen expulsadas por el propio calor del incendio y llegan a recorrer cientos de metros, aumentando 

las llamas de forma más rápida. Sin embargo, el resto de árboles, tanto castaños, robles o autóctonos, también arden, pero lo hacen de una forma más lenta.

“Esta es la causa por la que estamos viendo estos grandes incendios tan voraces y rápidos que no dan tiempo a que se pueda hacer nada por sofocarlos en enormes extensiones y seguirán sucediendo, debido al cambio climático y en lugares que hasta ahora pensábamos eran poco proclives a sufrirlos por su humedad, como es la zona norte de España, en el Cantábrico, o en California, donde también hay una gran cantidad de bosques de eucaliptos”, señala Abella.

INCENDIOS EN EL PARQUE TUNARI

En el caso de Bolivia, particularmente en Cochabamba, existen bosques de eucaliptos en el Parque Nacional Tunari, mismo que cada año es afectado por incendios de menor a mayor dimensidad. Según el director interino del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) de Cochabamba, Alberto Terrazas, informó que desde el 26 de octubre se tiene una cifra de 26 hectáreas de eucaliptos que fueron arrasadas por el fuego.

Aunque no son las únicas especies arbóreas afectadas, también hubo otras como pinos, quewiñas y matorrales.

Sendero alrededor de un bosque de eucaliptos en el Parque Tunari. DICO SOLÍS

INDUSTRIALIZACIÓN DEL PAPEL

El negocio del papel, dice el naturalista, es el causante de que se haya fomentado la plantación de bosques de esta especie. “Allí donde el eucalipto se ha ido plantando de manera descontrolada se están creando estos problemas. Las autoridades, los gobiernos locales o centrales no están tomando cartas en el asunto porque, de hecho, habrían estado fomentando este negocio del papel que solo genera beneficio económico a unos cuantos”, asegura Abella. 

La realidad por la que el eucalipto está tan extendido es su facilidad para generar la pasta necesaria para fabricar papel. “Es cierto que  hay diferentes especies de eucaliptos que crecen rápidamente y se adecúan a muchísimos ecosistemas diferentes, lo que hace que sean muy valiosos para la industria del papel”, indica el naturalista. 

Aunque en este tipo de trabajo ha habido fluctuaciones en su producción, —continúa Abella— debido a la aparición de los medios digitales, que ahora se han descubierto, gracias a la mensajería de empresas multinacionales poderosas que están integradas en todas partes, es que ahora se demanda mucha materia prima para embalaje y cartón, de manera que los pedidos a nivel mundial siguen activos. “Pero, si un día la compra de este producto cae en picada, quedarán los eucaliptos, ocupando a veces los terrenos más fértiles”,  lamenta. 

LA PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD 

ENTRE POBLACIONES INDÍGENAS 

La propagación de eucaliptos ha llegado a provocar problemas sociales en América Latina, donde implican incluso a los indígenas mapuches, que viven entre el sur de Chile y Argentina, y que protestan porque su paisaje ha cambiado tanto que ya les resulta imposible encontrar las plantas medicinales básicas para curar sus enfermedades. 

En Bolivia, por ejemplo, las hojas de este árbol son beneficiosas para curar problemas respitarios y de garganta, relacionado con la gripe o el resfrío.

El naturalista señala que los mapuches son uno de los pueblos más resistentes a esta forma de ocupación y han sido ellos los que han mantenido las araucarias o pehuén (género de coníferas), que proporcionan el alimento básico de las tribus de la zona, los piñones. “Estos pueblos han sabido convivir de una manera exquisita con sus bosques de árboles centenarios inmensos, silvestres y que les 

dan de comer, porque ellos han sabido respetar todo ese ecosistema. Pero ahora, la ocupación de los eucaliptos les impide que tengan otros recursos de cultivos de su tierra que están, literalmente, desplazados por esos árboles cuyo origen es australiano”, subraya Ignacio Abella. 

En un principio el eucalipto se planta de una manera testimonial cuando llega de Australia a finales del siglo XIX para adorno en algún jardín botánico, y en algunas zonas se descubre que es capaz de secar humedales donde la malaria estaba muy extendida, por ello se 

plantaban masivamente con el fin de desecar y sanear los terrenos. Aunque en la actualidad, los humedales son muy apreciados desde el punto de vista ecológico por los cambios climáticos que hay en el planeta. 

Ignacio Abella concluye que se da el caso paradójico que, en los lugares originales donde nace el eucalipto, se producen protestas, incluso por organizaciones ecologistas como Greenpeace, porque están acabando con estos bosques primarios de esta especie que, en Oceanía, forman parte de su ecosistema natural y de su diversidad. Sin embargo, es en los eucaliptales australianos donde se producen los inmensos incendios que asolan en la temporada del verano austral y son los mismos que más daño causan al medio ambiente por la pérdida de flora y fauna silvestre.

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