Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 02 de marzo de 2021
  • Actualizado 22:16

Ecoladrillos en Cochabamba, una alternativa para transformar la basura en edificaciones

Se utilizan botellas PET rellenas de plásticos no reciclables y aluminio, entre otros materiales. Las primeras hechas en la Llajta están destinadas a construir una cabaña. En otros departamentos de Bolivia también se  realizan similares proyectos, como una ecoaula en La Paz.
Ecoladrillos en Cochabamba, una alternativa para transformar la basura en edificaciones

Los últimos años se generó un movimiento verde que busca salvar al planeta de un inminente calentamiento global. El exceso de plásticos, químicos y materiales que no se degradan fácilmente están entre los principales causantes del daño al medioambiente. Frente a esta situación, una de las alternativas que está tomando fuerza en América Latina, y ahora en Bolivia, son los ecoladrillos.

Esta técnica ecoamigable utiliza botellas  PET rellenas de basura no orgánica, que no se puede reciclar ni reutilizar, para construir viviendas pequeñas, habitaciones simples o casas para mascotas. La basura tiene otro fin, ahora se puede transformar en un hogar y tener un impacto positivo. 

En Bolivia, esta práctica comenzó hace poco en La Paz y Santa Cruz, y actualmente está en Cochabamba de la mano del laboratorio cetogénico de alimentos Ketolab, de Eliana Ohanian y Carla Quiroga, desde el año pasado. 

Ambas emprendedoras trabajan en promover la alimentación saludable y el estilo de vida respetuoso con el planeta. Por ello, siempre estuvo presente la idea de reciclar, no contaminar ni generar basura en exceso. Y fue justamente en una de sus prácticas    diarias (la cocina) que descubrieron que podían generar un cambio positivo en la ciudad e impulsar a que otros más se sumen.  

“Al empezar a cocinar alimentos que no contienen carbohidratos nos encontrábamos con un montón de bolsas para botar. Entonces, empezamos nosotros a hacer los ecoladrilos. Al ver que en una semana yo tenía cinco ecoladrillos casi me da un ataque (ríe). Pensé que, si en una semana tengo cinco, en un mes tendré 20, qué voy a hacer con eso”, cuenta. 

Sabía que esa cantidad no era suficiente para construir algo, así que comenzó a promover la campaña y dar incentivo a todos los que sumen. Por cada cinco ecoladrillos que lleve una persona, recibe un smoothie saludable.

“Veinte ladrillos tampoco me sirven para nada, entonces incentivamos a la población a que nos ayuden a recolectar más para hacer algo grande”, dice Ohanian.

Punto de acopio de Ketolab.

CÓMO HACER UN ECOLADRILLO

El proceso para “fabricar” un ecoladrillo es bastante simple y está al alcance de cualquier persona porque son hechos de manera completamente artesanal. 

Se necesitan botellas PET (plástico utilizado mayormente para refrescos o gaseosas) de dos o tres litros, mejor si tienen un tamaño uniforme. Hay que lavarlas bien y guardar las tapas. Luego, se selecciona los residuos para rellenar, como plásticos de un solo uso, que no se pueden reciclar; papel aluminio, como de las galletas, y envases, como los de las pastas dentales. Se introduce poco a poco los materiales hasta que la botella esté totalmente llena. Es recomendable empujar los residuos con un tubo para que quede compacto, después hay que tapar y listo, ya está apto para ser utilizada. 

Una de las claves para que estos ecoladrillos funcionen a largo plazo es no rellenarlos con materiales orgánicos y que todo esté lavado y seco para evitar la humedad o que se       descomponga luego. Además, tampoco se puede introducir pilas. 

Es aconsejable comentar esta actividad con los miembros de la casa para que todos puedan colaborar con el proceso y se logren hacer más ladrillos de basura. 

“Nuestro post tuvo una gran llegada, todos compartieron, fue una locura. Pero, de pronto, me encontré con otro problema: qué ha-cer con los ecoladrillos”, afirma Eliana.

La iniciativa causó bastante impacto en Cochabamba y el siguiente paso era encontrar un destino para los ecoladrillos que se van recaudando. Eliana habló con una amiga que vive en Porongo y que tiene deseos de construir una cabaña en su finca con estas botellas, así que decidieron que ese será su fin. Luego, hablaron con la Fundación para el Reciclaje Cochabamba (Fundare) para convertirse en un centro de acopio de residuos reciclables. Ketolab recibe botellas de plástico, de vidrio, latas y otros elementos.

“Ahora tenemos todo un centro de acopio donde todas las personas pueden traer estos materiales y Fundare lo recoge. Es un punto para reciclar la basura”, comenta. 

En Cochabamba, la iniciativa está cobrando fuerza, pero aún requiere que más personas se sumen. “Todo sigue en proyecto porque con 160 ecoladrillos tampoco haces una casa. Ya fui a entregar a Santa Cruz los primeros ladrillos y ahora sigo recolectando. La idea es que cada vez que llene mi bolsa, que es gigante, yo llevo a Santa Cruz para que se empiece a armar la cabaña”, cuenta. 

Por ahora, el centro de acopio está en Casa Mercado, que se encuentra en la calle Portales #1286, de lunes a viernes de 09:00 hasta 19:00, y los sábados de 09:00 hasta 13:00

Niños del colegio Willcacota sosteniendo sus ecoladrillos.

LA PRÁCTICA CRECE EN BOLIVIA

Esta tendencia también está presente en La Paz. A finales del año pasado, el proyecto  Extend Verde anunció que construirá una ecoaula de música y arte para los niños de la unidad educativa Willcacota, en el municipio de Achocalla, con más de 3.500 ecoladrillos recaudados. 

“Vamos a hacer un aula de cuatro por cinco metros. Para esta parte del proyecto estamos entrevistando a arquitectos e ingenieros para que puedan avalar el aula. De todas maneras, estamos buscando muchos más voluntarios que puedan ayudarnos en la construcción, que se dará entre abril y mayo”, asegura la directora del proyecto, Carolina Vaca Guzmán, en un video que comparten sus redes. 

Para impulsar la iniciativa, por cada ecoladrillo que lleve una persona le obsequian un tubo PVC para que pueda compactar mejor su basura al interior de las botellas plásticas.

Asimismo, lanzaron una convocatoria para reclutar voluntarios que les colaboren en la materialización de las construcciones ecoamigables. 

En una charla que dio Extend Verde, Vaca cuenta que se relacionó con la técnica de los ecoladrillos en 2012. Hace cuatro años intentaron poner en práctica el proyecto, pero no tuvo éxito. “Hubo muchos tropiezos, pero ahí es donde uno tiene que ser persistente, perseverante y saber lo que quiere. Yo estaba muy convencida de que este proyecto iba a beneficiar a la sociedad”, dice. 

El año pasado comenzaron a darle forma a la idea, se sumaron más personas y fue creciendo. Estas botellas no son reciclables, pertenecen a la categoría reutilizable. 

Vaca afirma que será la primera construcción hecha de ecoladrillos en Bolivia. Los niños son parte de todo el proceso, ellos se encargan de rellenar las botellas de plástico y sumar, una a una, las unidades.

“Para los niños, hacer el ecoladrillo es muy divertido, es muy lindo de hacer. No solamente es enseñarles a meter los residuos en la botella, sino que hay toda una charla de concientización ambiental, se les explica por qué tienen que hacerlo”, relata. 

Por otro lado, en Santa Cruz también se inició con esta tendencia el año pasado, de la mano de la Alcaldía de la ciudad y la Empresa de Aseo Urbano (Emacruz), que promueven la recolección de ecoladrillos en el departamento. 

La primera feria que realizaron fue en el parque municipal “Los Mangales”, situado en la avenida Beni, entre 4to y 5to anillo, donde, además, por cada entrega se dio un plantín de especie nativa a cada persona que participó de la iniciativa, con la finalidad de seguir aportando al cuidado del departamento, a través de la arborización

Desde la Alcaldía aseguraron que la participación ciudadana fue importante, sobre todo de las personas que viven en los alrededores. Uno de los casos es el de Patricia Paz, vecina recicladora, que entregó un total de 30 ecoladrillos e incentivó a la población a seguir esta práctica amigable con el planeta.

Alrededor de 18 toneladas al día de plásticos de un solo uso pueden ser recuperados en estos ecoladrillos, es por ello que la Alcaldía solicitó ayuda a la ciudadanía para mejorar el ambiente en Santa Cruz. 

La tendencia ya ha dado sus primero frutos en otros países de Latinoamérica. Ahora que está en Bolivia depende de la población que la práctica crezca hasta convertirse en un hábito ecoamigable. No se necesita mucho tiempo, solo ganas para aprovechar la basura que se genera cada día. Transformar los residuos en algo positivo es posible.  

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