Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 15:19

LECTURAS SUTILES

Deseo de vivir

Rosse Mary Otero  - Psicoanalista - rossotero@yahoo.com Cochabamba-Bolivia
Rosse Mary Otero - Psicoanalista - [email protected] Cochabamba-Bolivia
Deseo de vivir

Pandemia evoca miedo, incertidumbre, nebulosa e impotencia. El coronavirus (COVID-19) vino a cambiarnos la vida, a quitarnos la certeza, el control de todo. Sabíamos a qué hora y día haríamos esto o lo otro, ahora no.

Solo queda aprender a vivir con esto, no sabemos por cuánto tiempo, pero, mientras dure, hay que aceptar que la vida es así ahora y ha sido así.

Recordemos que durante la época de la fiebre española, en 1920, Sigmund Freud perdió a su hija. Eso le significó un duelo y dolor sin palabras, como le escribe a su yerno Max Halberstadt: “Sabes cuán grande es nuestro dolor y no ignoramos tu sufrimiento. No intentaré consolarte, tampoco tú puedes hacer nada por nosotros… ¿Por qué te escribo, pues? Creo que lo hago porque no estamos juntos, ni puedo decirte las cosas que repito frente a su madre y sus hermanos: que habernos arrebatado a Sophié, ha sido un acto brutal y absurdo del destino, algo acerca de lo cual no podemos protestar ni cavilar, sino solo bajar la cabeza, como pobres desvalidos seres humanos con los que juegan los poderes superiores”.

En todos los tiempos hemos vivido pandemias que han causado angustia, mucho dolor, duelo y melancolía. Pero se han superado, y así esperemos que sea ahora. La vida cambiará y el sujeto deberá aceptar ese giro, porque hay una gran diferencia entre el que sufre el confinamiento encierro en casa y el que muere por COVID-19.

Entonces, ¿no será que podríamos aprender a disfrutar de otra manera esta nueva vida, con este real? Ver que no hay otra elección. La opción del no contacto social (el sujeto es social por naturaleza), por ahora,  ante esta emergencia sanitaria, vivir en soledad.

Aunque uno siempre está solo, aun en compañía. Se puede convivir en familia, la cuarentena no supone sentirse castigado, encerrado o   aburrido. Podrían interesarse por algo que le gusta a papá o a mamá. También, este tiempo puede servir para conocer algo más de la pareja. O hacerles un día divertido a los niños, un juego de disfraces sin ser Carnaval. Lo importante es festejar que están vivos y sanos todos, sin preocuparse si irán o no al colegio.

Compartir las diferencias y tolerar este tiempo tan extraño para todos sin excepción. 

Cada uno está viviendo de manera distinta estos días, es mejor no hacerse o hacer la vida imposible a nadie. Así debemos vivir y no sufrir por adelantado, nadie sabe qué pasará, cómo será.  ¿Acaso no es para festejar el no estar en el lugar de miles de pacientes en verdadera soledad?, mientras cada uno está en su casa, con su familia, eso tal vez nos permita valorar el día a día y distinguirse del otro.  No significa que el dolor por la pérdida de miles de personas no sea desolador. Sí duele y al mismo tiempo genera miedo, tristeza y sentimientos encontrados. Sin embargo, en la historia universal hemos vivido y superado las diferentes pandemias, por qué no podríamos salir de esta.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga),  responsable de la columna, al correo [email protected] o al  teléfono/WhatsApp (+591)  62620609. 

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