Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 07:07

David y Guido, dos hombres unidos por un amor reconocido once años después

La pareja marcó un hito nacional al ser la primera unión libre de personas del mismo sexo. Pero, su vida más allá de eso, tienen un camino recorrido lleno de éxitos y luchas.  Son amantes de los viajes y el baile. 

David y Guido, dos hombres unidos por un amor reconocido once años después

David me contesta el teléfono con la voz alegre, me cuenta que está compartiendo un almuerzo con su esposo, Guido, y algunos familiares. Desde el 10 de diciembre, cuando recibieron oficialmente la aprobación para ser la primera unión libre de personas del mismo sexo en Bolivia, los festejos no pararon.

La pareja marcó un hito a nivel internacional. Luego de más de dos años de procesos legales, apelaciones y tribunales lograron marcar precedente y abrir el camino para quienes, al igual que ellos, buscan igualdad de derechos y condiciones. Pero, más allá del revuelo que viven estos días, comparten una vida tranquila hace casi 12 años, llena de éxito y trabajo en el área de cultura, son amantes de los viajes y les encanta bailar kullawada. 

David Aruquipa es administrador de empresas y gestor cultural, y Guido Montaño es abogado. Su primer contacto, y parte clave de su relación, fue el trabajo intelectual y académico que ambos realizan. 

De vuelta a la llamada, David se separa de la mesa donde almuerzan y me relata cómo comenzó su historia de amor. Los inicios se remontan a 2009, cuando él trabajaba en una ins-titución estatal y fue como representante del país al Mercosur Cultural. Era su último trabajo porque luego se iba a dar cátedra a Cincinnati, en Estados Unidos. Durante el evento, le dieron la tarea de representar a Bolivia ante los minis-tros. Entonces, decidió acudir a Guido, quien también trabajaba en la institución y es experto en derecho cultural. “Yo ya percibía que él podía ser un perfecto par. Me impactó los aportes y el trabajo que hace. Fue tan fuerte nuestra relación académica, que, desde ese día ya no nos separamos más hasta hoy”, cuenta. 

“Yo siempre digo que ha sido la parte académica que nos ha unidos, luego la parte de la conversación y el amor por la cultura de nuestro país, principalmente”,  añade David. 

Ese es uno de los momentos que más atesoran porque es parte de su vida diaria: admirarse el uno al otro, conectarse y crecer a través del trabajo intelectual. 

En este punto de su vida, David con 48 años y Guido con 46, se sienten plenos. No desean tener hijos, su familia está completa entre ambos. Además, también comparten la pasión por viajar y el gusto por bailar. “Nos renovamos como pareja viajando”,asegura. 

Tienen como política de vida viajar cada dos años durante un mes. “Nos gusta ir a los mercados, nos gusta la comida, probamos alguna bebida, los sabores. Nuestra casa parece un museíto barroco rococó porque traemos un recuerdo de cada lugar al que vamos”. 

A principios de este 2020 recorrieron todo Brasil y al año esperan ir a la Patagonia, en Argentina. También quieren hacer una fiesta de celebración por su unión el 12 de junio, que fue cuando comenzaron su relación hace casi 12 años. 

En la danza, David es experto. Hace dos décadas baila kullawada como whapuri galan, en el Carnaval de Oruro y el Gran Poder; hace cuatro se sumó Guido, como kullagua. 

Compartir todas las pasiones de su vida les permitió conformar un hogar que va más allá de cualquier papel, pero que ahora es legalmente  reconocido. 

Los esposos durante una visita a los Yungas.

EL IMPACTO PÚBLICO

Cuando la noticia de la unión de David y Guido comenzó a hacerse viral, los comentarios llenaron las publicaciones. Pese a haber algunos negativos, la pareja cuenta que hace mucho asumió su relación como tal, libre de cualquier prejuicio y opinión insidiosa. Su circulo más íntimo, lleno de miembros del movimiento cultural en La Paz, celebró su victoria y compartió su alegría. 

“Nosotros decidimos ser pareja adultos, cada quien era dueño de su vida, profesionales, exitosos, cada uno tenía sus propios recursos, entonces no necesitábamos una aprobación de nadie, ni de la sociedad, ni de familiares, ni nada.  Creo que hemos sido privilegiados en ese sentido porque teníamos todo para construir una vida juntos”, dice. 

Ambos tienen familias amplias y lograron mantener una relación óptima pese a cualquier cuestionamiento. De hecho, asumir la relación de una forma tan seria y sólida tuvo eco en medios internacionales, considerando que en Bolivia aún se mantiene relegado a este sector en varios aspectos, sobre todo legales. 

Por eso, el escarnio público de la última semana fue casi imperceptible. Con un tono sereno y hasta divertido, David me dice que les desea felicidad a los detractores, porque él vive una relación plena. “No hay ni siquiera un interés de tomar en cuenta eso. Sus frustraciones que las vivan entre ellos. No vamos a entrar en un juego de responder a nadie con el mismo discurso de odio. Nosotros hemos luchado por el amor, porque triunfe nuestra relación por mucho tiempo”. 

UN PRECEDENTE PARA LOS QUE VIENEN

David hace énfasis cuando explica que uno de los principales motivos de la lucha legal que emprendieron fue dejar un precedente para que las generaciones que vienen puedan vivir un amor más libre, menos golpeado y más respetado.  “Lo hicimos para que esto pueda beneficiar a la gente joven que está formando su vida, su se-xualidad, y que en algún momento, cuando lo decidan, no tengan que estar con camisas de fuerzas, con odios o viviendo dobles vida, sino que peleen por su felicidad y estén con la persona que amen”, dice. 

El proceso fue largo y burocrático. Muchas veces sintieron que querían cansarlos, pero ellos estaban decididos. Son activistas por los derechos de su comunidad —David es representante de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas— y hace mucho hacen seguimiento a los casos de relacionados a su sector.

Todo comenzó debido a que la opinión consultiva de 2017 de Costa Rica pide que la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconozca las relaciones de las personas del mismo sexo. Todos los países que son parte deben implementar en sus territorios las resoluciones. Así que, amparados en eso, David y Guido iniciaron la lucha legal en 2018. 

Luego de varias idas y vueltas, trabajo de muchos expertos en el área y resistencia, lograron tener la aprobación el 10 de diciembre de este año, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos. 

“Para nosotros es un triunfo legal para Bolivia”, afirma David.

Además del reconocimiento social a estas relaciones, quizá la mayor conquista es la igualdad de derechos legales. David cuenta que muchas veces se vieron frenados por la ley, en la que ellos figuraban solo como “amigos”, y no como una relación consolidada. 

“Ahora me siento igual a cualquiera, no por mi orientación sexual tengo que vivir y morir sin construir un proyecto de vida con alguien”. 

Antes de esta unión libre, todas las relaciones entre personas del mismo sexo no tenía peso legal, las parejas no tenían acceso a ningún bien material ni derecho sobre nada del otro. “Quiero que mi compañero tenga la seguridad social, mis bienes, que tenga las condiciones de heredar lo que he trabajado y que nadie se lo quite. Es un tema de justicia, cuando construyes un proyecto con alguien que más, quieres la seguridad, la estabilidad del otro”, asevera David. 

Durante los años que están juntos atravesaron malas situaciones. Una vez no le quisieron dar la visa a Guido para viajar a Estados Unidos porque no le aceptaron la cuenta mancomunada que tenía con su pareja. En otra ocasión, David tuvo que esperar un día que un familiar apruebe una operación que se tenía que hacer porque el hospital no tomaba en cuenta a Guidp. “En lo cotidiano se siente la desigualdad”, sentencia. 

Ahora, ambos son reconocidos en el Estado como esposos. Esa lucha de años ha llegado a un punto clave que, según explican, no puede retroceder. 

Los viajes los renuevan, el baile les apasiona y    el trabajo académico es su espacio de admiración. Al otro lado del teléfono, David me termina de contar su historia y define claramente lo que para ellos significa su unión: “Es una justicia con el amor”. l