Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 21 de octubre de 2020
  • Actualizado 02:53

LECTURAS SUTILES

La culpa y el miedo, dos sentimientos paralizantes

Mónica Saavedra Gerke
Psicóloga- Psicoterapeuta
Mónica Saavedra Gerke Psicóloga- Psicoterapeuta
La culpa y el miedo, dos sentimientos paralizantes

Todos los sentimientos, tanto positivos como negativos, generarán respuestas frente a las diferentes situaciones planteadas. Si la intensidad de la emoción es adecuada, se podrá ver el abanico de posibilidades para resolver un problema de la forma más adaptativa. Sin embargo, existen sentimientos intensos como la culpa y el miedo que generan que las personas se paralicen y pierdan el control de sus vidas.

La culpa usualmente viene del pasado y está ligada a pensamientos como “debería haber hecho”, “debería haber dicho”, etc.  Este sentimiento que se siente en el presente, evidentemente es inútil y, sobre todo no modifica nada del pasado. Pero, hoy no permite avanzar y no deja ver las diferentes opciones que hay para resolver el problema y la tendencia en el accionar, que usualmente es desadaptativa; con este sentimiento intenso, se suele ver una sola alternativa que es pagar por lo que no se hizo o ser castigado por los errores que se cometió, y quedarse paralizado esperando la condena. Para evitar que esto te lleve a tomar decisiones inadecuadas, es importante aprender a asumir responsabilidad de las cosas que se hicieron y no se hicieron, sin condenarse, ya que son situaciones inmodificables.

El miedo, que es otro sentimiento intenso, es producido por pensamientos de proyección, es decir, de vivir en el futuro, lo que es muy diferente a planificar. Esa visión es concebida usualmente de forma catastrófica, los pensamientos comunes son “y si no puedo” ,“si me va mal”, “si me pasa algo malo”, etc. Estos pensamientos que generan miedo, al igual que la culpa también son paralizantes, por lo que la conducta resultante será no hacer nada hoy por miedo a lo que podría suceder, es decir, no se correrá ningún riesgo para lograr un futuro diferente y las decisiones que se tomen obviamente serán en función a este sentimiento. El miedo, en este caso, hay que reemplazarlo con sentimientos como el temor natural frente a la incertidumbre o ansiedad positiva, que son el resultado de pensamientos racionales que permitirán ver las diferentes posibilidades para enfrentar el futuro.

Si bien lo que se está viviendo en la actualidad es una situación de incertidumbre que, naturalmente, genera altos niveles de ansiedad y por ende culpa por lo que no se hizo, y miedo a un futuro negativo. Frente a eso, se hace necesario buscar las alternativas para controlar estas emociones, para no llegar a la paralización y poder ver con claridad las múltiples alternativas a tomar para tener un futuro esperanzador. Eckart Tolle en su libro "El poder del ahora" menciona que si uno se concentra en el presente, en el instante, se dará cuenta que no tiene ningún problema, estos surgen cuando nos concentramos en el pasado o nos proyectamos al futuro.

En las actuales circunstancias de confinamiento, que ha obligado a las personas a detenerse en la vida, en vez de verlo como un obstáculo, se lo puede concebir como una oportunidad magnífica para readecuar, o redefinir si es el caso,  los objetivos a mediano y largo plazo, que permitan actuar hoy en tareas específicas en pro de esa planificación. Es decir, concentrarse en el presente con pensamientos racionales, sentimientos adecuados y conductas adaptativas que sean el motor para seguir avanzando, sin anclarse en el pasado, ni proyectarse o vivir en un futuro que todavía no llegó y que, usualmente, se lo ve desesperanzador.

Mónica Saavedra Gerke

Psicóloga- Psicoterapeuta

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La Paz - Bolivia

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