Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 23:20

La “copita”: una alternativa ecológica para el flujo menstrual

Este pequeño recipiente hecho de silicona no daña la flora vaginal, a diferencia de las toallas sanitarias, es más económico a largo plazo y no contamina.

Pasos para introducir la copa menstrual al canal vaginal
Pasos para introducir la copa menstrual al canal vaginal
La “copita”: una alternativa ecológica para el flujo menstrual

Todavía las toallas higiénicas y los tampones son la opción principal para la mayoría de las mujeres en Bolivia. Sin embargo, nuevas alternativas para controlar el flujo menstrual empiezan a popularizarse. Las dos opciones innovadoras principales son la copa menstrual y las toallas reutilizables de tela.

La copa menstrual es un pequeño recipiente hecho de silicona quirúrgica. Al igual que los tampones, se inserta en el canal vaginal. Recoge la menstruación y se debe vaciar cada ocho a doce horas, dependiendo del flujo. Se esteriliza antes y después de cada ciclo para evitar cualquier tipo de infección. Viene en diferentes tamaños y la flexibilidad cambia de una marca a otra. La variedad permite que cada mujer, sin importar su edad o condición, pueda encontrar la copa que mejor funcione para su cuerpo y su anatomía. 

La revista médica británica The Lancent fue una de las primeras en hacer estudios serios sobre este tema. Registraron la experiencia de más de tres mil mujeres en diferentes contextos culturales y sociales con la copa menstrual. En este estudio se pudo verificar que el uso de la copa no afecta a la flora vaginal ni su pH, a diferencia de algunas marcas de tampones. A su vez, esta alternativa es más efectiva para contener la sangre y evitar pequeñas fugas en comparación a los tampones y las toallas higiénicas. También, expuso que a largo plazo es un método más rentable, pues, aunque los precios de las copas están entre los 23 y 30 dólares, duran aproximadamente 10 años. Es decir, es una sola inversión para un amplio plazo de tiempo.  

La Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, en febrero de 2020 publicó un artículo que sintetiza los resultados de 21 investigaciones vinculadas a la salud mens-trual y el uso de la copa. Desde el punto de vista ambiental, este artículo de revisión asegura que “por día una mujer puede llegar a utilizar entre 5 y 6 tampones/toallas sanitarias, en el mes entre 25 y 30, y por año entre 300 y 360; indicando que durante toda su vida fértil una mujer deberá utilizar entre 12.600 y 14.400 tampones/toallas sanitarias”. Considerando que el peso de cada uno de los productos oscila entre los 5 y 10 gramos, por año cada mujer produce entre 66 y 144 kilogramos de basura vinculada a la menstruación.

Por eso, la copa menstrual es una alternativa más amigable con el medio ambiente. The Lancent estima que durante la vida útil de la copa menstrual solo se produce el 0.4% de los residuos de plástico generados por productos de las toallas higiénicas desechables y solo el 6% de los residuos producidos por el uso de tampones.

Paula Vélez, fundadora de NOS cuidamos, línea de productos femeninos ecológicos, señala también que el autoconocimiento es otra ventaja del uso de la copita menstrual: “Te permite tener una visión completamente diferente de esos procesos, de esos cambios y de esos flujos que tenemos no solamente unos días al mes, sino que estamos en constante transformación”. En ese sentido, también es una forma de romper con los estigmas que aún hay alrededor de la menstruación. “Es algo que es parte de nuestro cuerpo y no lo podemos negar. Es mejor entenderlo y abrazarlo”, afirma Vélez.

En ese sentido, el uso de la copa menstrual produce “un cambio en la percepción del cuerpo femenino”, según la médico y cirujana Alejandra Caballero.  Al ser un producto de higiene femenina que se inserta, “obliga a quien la utiliza a explorar y conocer sus genitales”, afirma. Cuanto más se usa, más familiar es cada mujer con su anatomía y crece la confianza en el uso del producto. 

Si bien The Lancet asegura que es necesario un tiempo de adaptación para que las mujeres se acostumbren a la copa, La Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología afirma que “el 81% de las mujeres pueden insertar y retirar su primera copa menstrual teniendo solo las instrucciones escritas”. Sin embargo, también aseveran que des-pués de los primeros seis meses de uso, el manejo de la copa menstrual mejora y existen “actitudes más positivas vinculadas a la menstruación”

Pese a todas las ventajas y aunque el estudio de The Lancelot identificó 199 marcas de copas que están disponibles en 99 países, todavía no es un método totalmente accesible y popular en ningún país del mundo. La revista de Chile también reconoció que la menstruación es todavía un tabú en la mayoría de las sociedades, lo que implica falta de educación y conocimiento de las diferentes alternativas para una gestión digna del flujo menstrual. 

“Es necesario el desarrollo de metodologías modernas,  reutilizables  y  novedosas  que  se  adapten  a  las  necesidades  de  las mujeres  en  términos  de  comodidad,  discreción,  higiene  y  economía  para brindarles una mejor calidad de vida”, finaliza Caballero. l