Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 24 de mayo de 2024
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Cóndor andino y quebracho blanco: nueva reserva busca protegerlos de la amenaza

La Reserva Natural del Quebracho y el Cóndor en la Cordillera de Laderas se creó el 24 de agosto de 2023, en Tarija. La comunidad de Laderas Norte impulsó su creación luego de que en febrero de 2021 murieran 34 cóndores en esa zona como consecuencia de un envenenamiento.

El área protegida se creó para conservar al cóndor andino, especie emblemática de Bolivia./ FUNDACIÓN NATIVA
El área protegida se creó para conservar al cóndor andino, especie emblemática de Bolivia./ FUNDACIÓN NATIVA
Cóndor andino y quebracho blanco: nueva reserva busca protegerlos de la amenaza

En febrero de 2021, se declaró duelo nacional en Bolivia por la muerte de 34 cóndores. Las imágenes que circularon por las redes sociales mostraban un panorama desolador en un paraje de la localidad de Laderas Norte, ubicado a unos 20 kilómetros de la ciudad de Tarija. Hoy, ese mismo lugar se declaró como la primera área protegida municipal-rural dedicada a la conservación de la majestuosa ave.

Se trata de la Reserva Natural del Quebracho y Cóndor en la Cordillera de Laderas creada justamente para proteger a esta ave emblemática de Sudamérica y a la vez conservar un relicto de quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco), especie arbórea característica del Chaco.

“Es interesante que justo en ese lugar hay un pequeño bosque de quebracho blanco”, comenta Verónica Sanjinés, abogada de la Fundación Nativa, quien acompañó a la comunidad en todo el proceso de creación del área protegida.

Un cóndor andino sobrevolando el área protegida./ FUNDACIÓN NATIVA
Un cóndor andino sobrevolando el área protegida./ FUNDACIÓN NATIVA

LA NUEVA ÁREA PROTEGIDA

La tragedia de los cóndores marcó un cambio en la comunidad de Laderas Norte. “Cuando llegamos al lugar pudimos ver a los cóndores (muertos) por todos lados. También había mucha gente, de organizaciones del Estado de nivel municipal, departamental y nacional. Hubo mucha consternación por la noticia”, recuerda Sanjinés.

Esta ave rapaz, presente en el escudo nacional de Bolivia, había sido víctima de un hecho fortuito como consecuencia del conflicto entre los campesinos de esa localidad y los pumas que habitan en la zona.

Una presa envenenada que estaba destinada a los pumas que se alimentaban del ganado de los campesinos terminó aniquilando a los 34 cóndores. Tras este suceso, los habitantes del pueblo de Laderas Norte decidieron que todo el territorio de su comunidad, con una extensión de 3.295,99 hectáreas, se destinara a la creación de esta reserva para proteger al cóndor y al quebracho blanco.

“Como consecuencia de la muerte de los cóndores surge la idea entre los campesinos de buscar algún mecanismo de protección para estas aves y que, además, aporte a la comunidad para mejorar su calidad de vida”, señala Sanjinés. “A nosotros como institución nos pareció muy interesante la idea porque es increíble que tan cerca de la ciudad de Tarija, apenas a 40 minutos, existan cóndores. En otros países hay que trasladarse horas para observar a esta ave”.

Sanjinés también menciona que la propuesta original incluía a varias comunidades en un área de 57.000 hectáreas; sin embargo, no hubo consenso entre las comunidades y la única que persistió con el proyecto fue Laderas Norte. “Es interesante ver una comunidad con un compromiso impresionante de conservación que toma la decisión de que todo su territorio se convierta en un área protegida”, comenta Sanjinés.

La Ley Municipal de creación de la reserva se emitió el 24 de agosto de 2023. En el documento se indica que el objetivo es preservar las características geomorfológicas, paisajísticas, la diversidad biológica y cultural del lugar, así como conservar y mantener especies de valor excepcional y vulnerables como el cóndor andino (Vultur gryphus), sus zonas de anidación y     circulación. La Ley también detalla como objetivo “proteger el único relicto de bosque de quebracho blanco existente en el valle central de Tarija”.

El documento de creación también indica que se promoverá el turismo comunitario como una forma de contribuir con el desarrollo local y regional, y se impulsará la investigación científica. Además, con la creación de la nueva área protegida se buscará conservar las principales fuentes de agua de la zona.

“Es una comunidad de productores de papa y de fruta a baja escala, pero lo interesante es que no usan agroquímicos, su producción es ecológica, y eso es un valor adicional para la zona. Además, tiene un potencial turístico interesante, por tanto, es una posibilidad generar ingresos para la comunidad”, cuenta Sanjinés.

La creación de esta área protegida también pone un freno al avance de la urbanización de la zona —comenta la abogada de Nativa—, debido a la cercanía de Laderas Norte a la ciudad de Tarija. “Está avanzando mucho la mancha urbana hacia zonas que todavía son productivas. Hay mucha especulación de tierras, entonces, este fue otro argumento para la creación del área protegida”.

La creación de la reserva fue una iniciativa de la comunidad Laderas Norte luego de que murieran 34 cóndores envenenados en la zona./ FUNDACIÓN NATIVA
La creación de la reserva fue una iniciativa de la comunidad Laderas Norte luego de que murieran 34 cóndores envenenados en la zona./ FUNDACIÓN NATIVA

UN ÁREA BIODIVERSA

La Reserva Natural del Quebracho y Cóndor en la Cordillera de Laderas se ubica en la zona de transición entre los bosques subandinos tucumano-bolivianos y la cordillera occidental que alberga árboles, arbustos y cactáceas, ecosistemas representados por una gran variedad de flora silvestre.

Entre las especies representativas del bosque subandino figuran el palo barroso (Blepharocalyx salicifolios), el laurel (Cinnamomun prophyria), el cedro (Cedrela lilloi), el nogal (Junglans australis), la tipa (Tipuana tipu) y la quinoa colorada (Myroxylon peruiferum), entre otras. Mientras que en los valles interandinos aparecen el algarrobo (Prosopis sp), kiñi (Acacia macracantha), molle (Schinus molle), ceibo (Erythrina falcata), queñua (Polilepys sp.). Y en las laderas crece la jacarandá (Jacaranda mimosifolia) y la tolilla (Eupatorium bunifolium).

Una característica de esta área protegida es “la mancha homogénea de aproximadamente unas 57 hectáreas con, por lo menos, 10.000 ejemplares entre maduros y jóvenes del quebracho blanco”, se explica en el diagnóstico socioambiental y propuesta de creación del área protegida municipal, elaborado en el año 2021.

Esta especie —dice el documento— merece ser protegida por constituir el único relicto de su población existente en el Valle Central de Bolivia, no obstante que se trata de una especie nativa característica del Chaco. De acuerdo con el Libro Rojo de Plantas Amenazadas de las Tierras Bajas de Bolivia, el quebracho blanco está catalogado como Vulnerable para Bolivia, debido a la reducción y fragmentación de los lugares en donde se encuentra.

En cuanto a la fauna, el documento de diagnóstico menciona entre las especies representativas al zorro (Cerdocyon thous), corzuela (Mazama gouazoubira), gato (Leopardus geoffroyi), puma (Puma concolor), oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), oso melero (Tamandua tetradactyla), zorrino (Conepatus chinga), yaguarundi (Puma yagouaroundi), Tejon (Nasua nasua), jaguar (Pantera onca), y el cóndor (Vultur gryphus), entre otros.

“El cóndor con su estatus de especie icónica y representativa, además, evidentemente amenazada, es una especie que sirve de palanca para la conservación y creación de un área protegida”, comenta Diego Méndez, director del Programa de Investigación Aves Rapaces en Bolivia.

Méndez también comenta que la conservación del cóndor andino es compleja, debido a la capacidad de movimiento de esta ave capaz de desplazarse grandes distancias, por tanto, comenta el experto, la superficie de un área puede significar solo una fracción del área de desplazamiento que utiliza un cóndor. “La reserva está enteramente dentro de la distribución del cóndor, pero como tareas primordiales se podría decir que se deben hacer más estudios dentro de la reserva y explorar si hay nidos, dormideros, así como ver con qué frecuencia los cóndores se alimentan en esa zona”.

El especialista en aves rapaces considera que el compromiso de la población para la creación de esta área protegida y la conservación del cóndor podría significar que nunca más ocurra un envenenamiento como el de 2021, por lo menos dentro del área protegida.

La Reserva Natural del Quebracho y Cóndor en la Cordillera de Laderas se ubica en el departamento de Tarija./ FUNDACIÓN NATIVA
La Reserva Natural del Quebracho y Cóndor en la Cordillera de Laderas se ubica en el departamento de Tarija./ FUNDACIÓN NATIVA

Méndez también menciona que la ubicación de esta área —en la transición entre los valles interandinos, que son ecosistemas secos y semiáridos, y el bosque tucumano-boliviano— la hace una zona interesante desde la perspectiva ecológica, ya que podría significar la presencia de entre 200 y 300 especies de aves. 

“Hay una diversidad importante en un lugar relativamente poco intervenido, donde también hay mamíferos como la taruca, el ciervo o venado andino, muy amenazados por la caza”, afirma. 

Renzo Paladines, director de Conservación de Naturaleza y Cultura Internacional (NCI), comenta que desde una perspectiva netamente biológica esta área protegida “es pequeña para una especie que diariamente se puede desplazar 100 kilómetros”. 

Sin embargo, Paladines considera que la Reserva Natural del Quebracho y Cóndor en la Cordillera de Laderas tiene un simbolismo, porque fue una respuesta inmediata a una tragedia ambiental. “Que mueran 34 cóndores envenenados por comer una sola carcasa de un animal es terrible. Si consideramos que en Colombia se habla solamente de 60 cóndores, entonces aquí en Bolivia murió prácticamente la mitad de la población de cóndores de Colombia o la tercera parte de la población de cóndores de Ecuador. Una tragedia”.

Para Paladines, además, el compromiso de la población de Laderas Norte en la creación del área protegida es una garantía para la conservación de la zona. A ellos se suma que existe la posibilidad de que se concrete la expansión del área. 

“Esa es la nueva meta, lograr crear el área completa, que inicialmente era de 57.000 hectáreas”, agrega el director de NCI, organización que acompañó todo el proceso de creación de la reserva. 

La nueva área protegida tiene más de 3.000 hectáreas de extensión./ FUNDACIÓN NATIVA
La nueva área protegida tiene más de 3.000 hectáreas de extensión./ FUNDACIÓN NATIVA