Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 10 de agosto de 2022
  • Actualizado 15:35

Co Café Arte, 20 años de sincretismo cultural

El espacio celebra dos décadas enfocadas en apoyar al arte local en sus distintas expresiones.

Este café, restaurante y bar cumplió hace poco 20 años. DICO SOLÍS
Este café, restaurante y bar cumplió hace poco 20 años. DICO SOLÍS
Co Café Arte, 20 años de sincretismo cultural

En plena esquina de las calles Antezana y Ecuador hay una pequeña puerta de madera. Con un sutil letrero se presenta ante el público el Co Café Arte. Al ingresar, el ruido de la ciudad se apaga y comienza a sonar música que combina con el ambiente claroscuro. El lugar cobra vida y la gente que lo visita también. 

Este café, restaurante y bar cumplió hace poco 20 años, en los que sus puertas se abrieron innumerables veces a artistas bajo la premisa de conjugar todo tipo de culturas en un mismo espacio. 

Emma Abasto y Guido Capcha son el alma detrás del Co Café Arte. Ella, gustosa de atender a los demás, decidió, a inicios del actual milenio, emprender un negocio que aglutinara todo lo que le gustaba.  

Empezó en un ambiente que se dividía entre la cocina, la barra y las meses. Pequeño, pero cómodo y acogedor, estaba ubicado en las calles España y Mayor Rocha, donde permaneció los primeros 10 años. Ahí fueron creando lazos con sus clientes y amigos. 

Sus cuadros de Frida Kahlo, Picasso, Diego Rivera y otros se trasladaron a su lugar actual, uno mucho más grande, donde los banderines de colores, las mesas de madera y las luces que se esconden en lámparas rústicas se combinan con la Virgen de Guadalupe que se luce en un altar de piedra en una de las paredes. Esa ilusión de espacio mexicano cambia cuando se descubren rastros de otros países, incluido Bolivia. Es un sincretismo de culturas. Es el lugar de todos. 

“Algunos extranjeros dicen que se sienten como en casa. Y eso me pone feliz, porque en Bolivia, en un rinconcito de Cochabamba, encuentran un lugar donde se sienten bien”, dice Emma. 

Y es que cada semana hay alguna actividad especial. Los primeros viernes son dedicados a la q’hoa. El resto de los días, desde las 16:00, se dividen entre presentaciones de libros, exposición de pinturas, tocadas musicales y todas las muestras de arte posibles. 

El menú del Co Café va de la mano de su estilo libre y diverso. Hay distintos tipos de cafés, mates, jugos, sándwiches, tablitas, hamburguesas y tragos para compartir. 

“Hay tantas anécdotas, tan lindas, de personas mágicas que llegan hasta Co Café. Es impresionante. Hay personas que nunca hubieras pensado conocer. Queremos que la gente se olvide de los problemas, del trabajo. Que sean unas dos o tres horas solo para ellos”, sostiene Abasto. 

Esos mismos amigos, que ahora son su familia, ayudaron a que el lugar cumpla dos décadas, sobre todo luego de la crisis a raíz pandemia. 

Ahora están enfocados en seguir adelante fortaleciendo las actividades culturales. 

Cada tarde la música envuelve todo el espacio y las puertas se abren. Ese lugar, que parece tan conocido aunque vayas por primer vez, ese el mismo que recibe, desde hace dos décadas, a quienes le dan     vida con sus emociones, su arte y su cultura.