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  • Diario Digital | domingo, 22 de mayo de 2022
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LECTURAS SUTILES

¿Climaterio masculino? (primera parte)

Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
Dr. Ernesto Pérez Médico Psiquiatra Psicoanalista erperezpromenzio @gmail.com Buenos Aires-Argentina
¿Climaterio masculino? (primera parte)

Los cambios biológicos pueden ser vividos como catastróficos o el momento de empezar a vivir de otra manera.

Mucho se ha hablado en el último tiempo del climaterio masculino, tratando de encontrar una etapa del hombre similar al de la mujer. Lo cierto es que en ambos sexos existen al respecto similitudes y grandes diferencias, cuando se piensa este período, de supuesta declinación de la actividad sexual.

En principio es cierto que a una determinada edad se produce una disminución hormonal tanto en la mujer como en el hombre, en la mujer aparece un elemento visible en su experiencia, que es la menopausia (meno=mes; pausia=cesación) o cesación del período menstrual y por lo tanto de su período reproductivo, que acontece entre los 45-50 años. 

En el hombre estos cambios no se hacen tan visibles biológicamente, pero están descriptos entre los 50-55 años, con una disminución de la potencia eréctil y disfunciones urinarias prostáticas (andro=varón; pausia=cesación). Es la llamada andropausia del macho, es decir, las arrugas en el cuerpo van señalando paulatinamente el paso del tiempo.

De todas formas estos cambios no  deberían incidir en el comportamiento sexual puesto que la libido tanto para el hombre como para la mujer, se dispara independientemente de lo hormonal, el animal también tiene sexo pero para el humano el sexo es erotismo, porque está arraigado en la cultura.

Por esto, el deseo erótico está ligado, desde la temprana infancia a  fanta-  sías conscientes e inconscientes, a huellas traumáticas de cada uno y a la posibilidad o no de recrearlas o reprimirlas. Es decir que un hombre o una mujer de “cincuenta y pico”, pueden o no tener una actividad sexual satisfactoria de acuerdo a cómo puedan canalizar y reconocer sus deseos sexuales y vivirlos plenamente. Por eso, la realidad es tan diferente de un individuo a otro.

Estudios estadísticos recientes indican que esta supuesta declinación es más frecuente en la mujer que en el hombre, en las clases altas que en las bajas y en la raza blanca que en la negra. Lo cual debe hacernos pensar que las determinaciones culturales, sociales y económicas tienen mucha importancia, mas allá del inevitable proceso de deterioro, que como un     reloj del cuerpo nos habla de nuestra  finitud.

La mujer sabe del estigma social de este significante “climaterio” hasta mediados del siglo que acaba de terminar. Significó vejez prematura, disminución en su valoración y discriminación injustificada. Por lo cual considero imprescindible no instalar el mismo estigma con respecto al hombre.

Continuará….

Nota:  Para cualquier consulta o comentario contactarse con la responsable de esta columna, Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga), al correo electrónico [email protected] o al celular/ whatsApp  62620609. Visítanos en Facebook como: LECTURAS SUTILES