Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 31 de enero de 2023
  • Actualizado 13:29

Atempo, el placer de hacer cerveza artesanal

La marca trabaja en un nueva cerveza IPA con mayor concentración de lúpulo. Los creadores complementan sus habilidades y profesiones para fortalecer la empresa. 

La experiencia de Alejandra y la creatividad de Fernando, quien es comunicador social, fue fundamental para apostar por este emprendimiento. DICO SOLÍS
La experiencia de Alejandra y la creatividad de Fernando, quien es comunicador social, fue fundamental para apostar por este emprendimiento. DICO SOLÍS
Atempo, el placer de hacer cerveza artesanal

Luego de que Fernando Daza y Alejandra Tejada quedaron sin trabajo en plena pandemia, la reinvención se convirtió en su camino. Eligieron hacer cerveza. Ella ya tenía la experiencia en el rubro y él sabía cómo decir lo que querían ofrecer. Unieron sus habilidades y crearon Atempo, una marca cochabambina de cerveza artesanal. 

“Estaba muy interesada en hacer cerveza mucho antes de empezar con Atempo. Pero creo que haberme quedado sin laburo fue el impulso que necesitaba para volver de Santa Cruz con una bolsa de cinco kilos de malta, levadura, lúpulo y hacer la cerveza”, cuenta Alejandra, quien es ingeniera química de profesión.  

Comenzaron a hacer las pruebas con los pocos ingredientes que tenían hasta encontrar el punto preciso de la cerveza que querían vender al público. “No hemos dejado lugar a errores porque sabíamos que no estábamos en una situación para equivocarnos”, añade. 

La experiencia de Alejandra y la creatividad de Fernando, quien es comunicador social, fue fundamental para apostar por este emprendimiento, que surgió en plena crisis como una suerte de salvación para ambos jóvenes. 

Luego de varios meses probando, lanzaron Atempo al mercado. Empezaron con 250 botellas de 300 mililitros que se vendieron en menos de tres días. Ahora tienen una producción de 2.400 litros al mes. 

Actualmente, la marca tiene dos tipos de cerveza: la Bossa Nova (Bobemian Pilsner) que es rubia con toques dulces y cítricos, y la Rock (Oatmeal Stout) que es más intensa y de cuerpo robusto, su espuma es más cremosa y tiene toques de chocolate y café. Cada una viene con una playlist con temas que complementan la experiencia cervecera. 

La música es algo que los une. De hecho, Atempo es una fusión de dos palabras que significan el momento en el que se ejecuta una nota musical. “Esa precisión que hay en la música para que la melodía salga bien la tienes que llevar a la cerveza”, dice Fernando. 

El equipo Atempo es esencialmente multidisciplinario. Mientras Alejandra se encarga de desarrollar la cerveza, Fernando se enfoca en la parte comunicacional de la marca. Cuando fueron creciendo se dieron cuenta que necesitaban el tercer eslabón del emprendimiento. Así sumaron a Pablo Orias, quien llegó para aportar desde el área administrativa. 

Dentro de sus proyectos próximos, Alejandra está trabajando en la creación de una cerveza IPA roja, que tenga mayor concentración de lúpulo. “Queremos que sea una cerveza totalmente distinta a la que estamos acostumbrados”, describe. 

Afirman que sacarán un lote exclusivo para hacer un primer testeo junto con amigos. Para los tres jóvenes es muy importante mantener la calidad del producto. Sus dos primeras cervezas pasaron por ese proceso. 

Los amantes de la cerveza pueden encontrar las dos presentaciones en la plazuela Aranjuez, sobre la calle Zenón Salinas entre Bernardo Monteagudo y Miguel de Aguirre (zona norte). También reciben pedidos y reservas al 77450717.

Esta marca, que nació en plena cuarentena como un deseo de jóvenes que querían apostar por algo propio, se ha fortalecido rápidamente y tiene como premisa seguir creciendo conservando la mejor calidad.  Los sueños de sus creadores siguen intactos y ahora van más alto. “No vamos a parar hasta que diga Atempo en la po-lera de Wilstermann”, sentencian entre risas Fernando y Alejandra.