Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
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Aprender a desaprender: el arte de transformarse

Cecilia Losantos Quiroga, Socióloga de Familia, Terapeuta Holística y Life Coach.
Cecilia Losantos Quiroga, Socióloga de Familia, Terapeuta Holística y Life Coach.
Aprender a desaprender: el arte de transformarse

Estamos saliendo, cada vez más, del tiempo en el que aprender acumulando conocimientos era algo altamente deseable, pues sabemos que muchas consideradas verdades, en un momento dado, ya no lo son.  Pero, además, porque hoy las neurociencias recomiendan que para el cerebro es muy saludable tener la flexibilidad de cambiar, reprogramarse, dejar ir lo que ya no le es útil y hacer espacio para nuevos aprendizajes.

Es que además de los cambios en el mundo, producto de la ciencia y la tecnología, también hay cambios fruto del recorrido que estamos haciendo hacia nuestros mundos interiores y de la apertura hacia nuevas maneras de entender la realidad y la vida en general. 

Uno de ellos es el reconocimiento de que muchos de nuestros aprendizajes previos, generados bajo ciertas condiciones socioculturales y sociales (esto puede incluir dogmas, prejuicios, información a medias, creencias erróneas), así como personales (inconscientes la mayoría de las veces), son obstáculos para avanzar. Y para poder avanzar es necesario cambiar los aprendizajes, es decir, desaprender para reaprender. 

Por otra parte, con el pasar del tiempo y las experiencias, el pensamiento tiende a hacerse más rígido. Normalmente nos aferramos a ideas fijas, sistemas de valores establecidos y todo el bagaje de programación que hemos ido acumulando a lo largo de la vida. -Se afirma que tenemos cerca de 25.000 horas de programación grabada en el cerebro de todo aquello que nos decían los padres y otros adultos significativos en la infancia, además de una programación heredada de los ancestros-. Entonces, es común encontrarse con personas que frente a un mínimo cuestionamiento responderán “yo soy así, y punto”,   actitud que, si bien puede aparentar una gran seguridad, en realidad es rigidez mental. Y como señala Enric Corbera en "El arte de desaprender", una de las principales causas de malestar y enfermedad es justamente la rigidez. 

Esos apegos que condicionan nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar, nos limitan en estrechos parámetros que,, cual cárceles, nos separan también de los otros y afectan nuestras relaciones; la rigidez mental es el mayor obstáculo para la empatía y la apertura de corazón, condiciones necesarias para acoger al otro y, en mi proceso de transformación personal, transformarme con él. 

Por otra parte, aceptando la premisa de que nuestro cuerpo responde a nuestra mente y a lo que pensamos, podemos también entender que la rigidez de una mente que no quiere cambiar sus esquemas, generará un cuerpo rígido que acarreará problemas de salud. Podemos citar el esclerosamiento de los vasos sanguíneos o del sistema nervioso, las inflamaciones de las articulaciones que impiden la libre movilidad, o la tendencia a fracturas en tejidos óseos totalmente inflexibles.

Estas son algunas de las manifestaciones de un pensamiento rígido en quien no está dispuesto a renunciar a sus creencias y verdades unilaterales. Por eso decimos que la actitud de abrirse a la posibilidad del cambio de ideas, de creencias, de patrones mentales y hasta de maneras de sentir y de actuar, en suma, el desaprendizaje de programas obsoletos y la apertura a nuevas y diversas maneras de entender la vida, es recomendable.

Abrirse al diálogo, aprender a escuchar, no querer tener siempre la razón, decidirse a soltar viejos esquemas ya innecesarios, dejar de vivir mirando al pasado, abrir el corazón, perdonar, conectarse con la naturaleza, la alegría y el placer, indagar en nuestros modelos de pensamiento y otras, pueden ser estrategias efectivas para flexibilizar la mente. Hay caminos más específicos como la hipnosis ericksoniana o las técnicas de la Programación Neurolingüística - PNL. Sin embargo, el ser conscientes de que vale la pena aprender a desaprender y tener la actitud de transformarse para mejor, asumiendo la plena responsabilidad por la propia vida, es ya un buen primer paso para despertar. Lo agradecerán tu alma, tu cuerpo y todos los que te acompañan en este viaje de la vida.