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  • Diario Digital | viernes, 30 de septiembre de 2022
  • Actualizado 20:46

Anya Taylor-Joy, la promesa del cine este 2021

La actriz, de 24 años, de origen argentino arrasó en los premios Globos, los SAG Awards y tiene en su lista importantes estrenos.

La actriz angloargentina, Anya Taylor-Joy.  RACHELL SMITH
La actriz angloargentina, Anya Taylor-Joy. RACHELL SMITH
Anya Taylor-Joy, la promesa del cine este 2021

El reconocimiento que recibió por su interpretación de la jugadora de ajedrez Beth Harmon en la miniserie “Gambito de dama” supuso un antes y un después para la actriz angloargentina  Anya Taylor-Joy. “Creo que terminaré de entender lo que me pasó este año dentro de cinco”, reflexiona la joven actriz sobre la velocidad con la que le ha tocado digerir el salto a la popularidad.

Después de su actuación en la serie de Netflix, que se convirtió en un fenómeno global, la intérprete de 24 años y ganadora del Globo de Oro rodó en Los Ángeles una película con el director David O. Russell junto a figuras como Robert De Niro, Chris Rock, Margot Robbie, Christian Bale o Mike Myers. El proyecto será el    decimosexto largometraje de Taylor-Joy en siete años.

Si su 2020 fue un ascenso vertiginoso, su 2021 será estratosférico. Anya aparecerá en la película de terror de Edgar Wright “Last Night in Soho”, en la que interpreta a Sandy, una aspirante a cantante del Londres de los sesenta con un peinado exagerado y su propio acento británico. 

Taylor-Joy también volverá a formar equipo con Scott Frank, director y cocreador de “Gambito de dama”, en una adaptación de la novela “Risa en la oscuridad”, de Nabokov, y será Furiosa en la precuela de “Mad Max: Furia en el camino”, de George Miller, en la que asumirá el papel principal, una versión más joven del personaje inmortalizado por Charlize Theron como una forajida feminista.

También está en su agenda “The Northman”, un thriller vikingo dirigido por Robert Eggers coprotagonizado por Nicole Kidman y Ethan Hawke. Filmada el año pasado en Irlanda del Norte, la película fue una especie de reencuentro para Taylor-Joy: tenía solo 18 años cuando Eggers la eligió para “La bruja”, la peli que la lanzó a la fama.

Anya, la menor de seis hermanos, nació en Miami, pero su familia se mudó a Buenos Aires cuando aún era una bebé. Seis años después, se trasladaron a Londres. Allí, la joven que extrañaba su hogar y hablaba solo español, se negó a aprender inglés durante dos años. Finalmente, cedió y los libros de Harry Potter fueron fundamentales para su aprendizaje, pero siguió siendo una niña infeliz. Por un lado, la molestaban por su apariencia.

“La Anya de 11 años fue una fase incómoda”, suspira. Unos años más tarde, Sarah Doukas de Storm Management, la misma mujer que descubrió a Kate Moss, la descubriría en la calle. Pero en ese entonces, recuerda, su cabeza “era más pequeña” y sus ojos “eran del mismo tamaño” y esperaba que su cabeza “creciera un poco” para verse “más proporcionada”.

Taylor-Joy cree que se vio particularmente afectada por su educación: “Mi mamá me crió para que siempre mirara en el interior de las personas”. Y dice no se mira mucho a los espejos. “No porque esté huyendo de mí misma, sino porque lo más hermoso de mí es mi deseo de interactuar con el mundo exterior. Y cuando interactuás con los demás, no te miras a ti mismo. Puede sonar cursi pero solo siento un corazón puro”, asegura.

Durante su adolescencia le encantaba aprender, pero encontraba difícil la escuela, particularmente la sociabilidad. A los 14 se fue sola a Nueva York y lo primero que hizo fue teñirse el pelo de rosa en un baño público. “Salí del aeropuerto y pensé: ‘Sí, cabello rosa, eso es lo que necesito’”. Dos años después, escribió un extenso ensayo dirigido a sus padres en el que les explicaba por qué debían dejarla abandonar la secundaria para    intentar convertirse en actriz. Los convenció.

Sobre la industria cinematográfica estadounidense y los casos de racismo y misoginia, la actriz también comparte su opinión. “He tenido la suerte de trabajar con hombres que nunca me hicieron sentir como si no tuviera un asiento en la mesa. Siempre me trataron como una colaboradora seria”, dice. Finalmente, sobre la fama insiste: “Tienes que tener una conexión con la vida real. Si no tienes un corazón sincero, ¿cómo diablos vas a dar vida a un personaje?”.