Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 04:12

En los años 60, como ahora, se postergaron las elecciones en Bolivia

Marcha de la C.O.B. FOTO - APG
Marcha de la C.O.B. FOTO - APG
En los años 60, como ahora, se postergaron las elecciones en Bolivia

En menos de un año, se registraron tres fechas de elecciones para contar con un nuevo Gobierno en Bolivia; la última fue determinada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para el 18 de octubre de este 2020. Las determinaciones se dan en medio de crisis social, económica y sanitaria por la pandemia.

El analista político Carlos Cordero expresó que el país tendrá elecciones inéditas, con un expresidente, Evo Morales, en el exilio, y una presidenta que también es candidata, Jeanine Áñez, entre otros aspectos como la crisis sanitaria por la pandemia, la crisis económica como efecto de la misma y la crisis social manifestada en protestas.

En la historia de Bolivia, existen momentos, como los actuales y también los años 60, en los que las elecciones presidenciales marcaron, porque no se hicieron. Cordero recordó que, en 1964, durante el Gobierno militar presidido por René Barrientos Ortuño, aquella autoridad convocó a elecciones y esos comicios se realizaron recién en 1966. “Durante dos años tuvimos un gobierno de facto, militar. Se convocaron cuatro veces a elecciones y las cuatro se postergaron, pero fue porque había inestabilidad política”. Esas elecciones se llevaron a cabo, finalmente, en junio de 1966, con aspectos como que Barrientos se convirtió también en candidato y ganó los comicios.

Otro elemento llamativo en la historia es que hubo comicios seguidos en los años 1978, 1979 y 1980, este último bajo la Presidencia de Lidia Gueiler Tejada. Sin embargo, por lo que ocurre en la actualidad, es la primera vez que se postergan las elecciones debido a una pandemia.

DESDE 2019

Las elecciones del 20 de octubre de 2019 fueron anuladas luego de que se evidenciaran presuntas irregularidades en los comicios, además de las denuncias de fraude. Menos de un mes después, el entonces presidente, Morales, renunció, y salió del país. En la actualidad se encuentra en Argentina.

En medio de conflictos que incluyeron muertos y heridos, Áñez asumió la Presidencia de manera transitoria, con el objetivo de garantizar nuevas elecciones. Aunque anunció que no lo haría, lanzó su candidatura en enero. La convocatoria para los comicios estaba hecha para el 3 de mayo. Pero, llegó la pandemia y las elecciones fueron postergadas para el 6 de septiembre. Y, el 23 de julio, debido al incremento de casos y proyecciones, el TSE recorrió la fecha para el 18 de octubre.

Para Cordero, esta postergación es razonable. “A pesar de que hay resistencias por parte de organizaciones políticas, creo que la mayoría va a acatar esta fecha”.

MALESTAR Y CONFLICTOS

­­­­­­La realización de los comicios eliminaría la incertidumbre. Sin embargo, el experto manifestó que continuará el malestar por la candidatura de Áñez. “Van a surgir protestas por la candidatura de la señora Presidenta, porque ella continúa en este propósito y eso le introduce un elemento tóxico a esta campaña”. Consideró que lo ideal hubiera sido que la Mandataria se mantenga al margen.

En carrera hay ocho frentes políticos. La mayoría de los candidatos expresó estar de acuerdo con el cambio de la fecha, salvo Luis Fernando Camacho, de Creemos, quien enfatizó primero ver la situación de la pandemia; además del Movimiento Al Socialismo (MAS), cuyos candidatos son Luis Arce y David Choquehuanca, pero que tienen como líder, en el exilio, a Morales.

Las diferencias políticas derivaron, en plena pandemia, en conflictos sociales. Entre los más recientes están las marchas y bloqueos de sectores afines al MAS con la exigencia de que las elecciones se realicen el 6 de septiembre. Las movilizaciones, que se registraron en La Paz, Cochabamba y Potosí, se dieron en medio de cuestionamientos de otros sectores de la población.

Cordero dijo que estas elecciones son inéditas por muchos sentidos. “Hoy día, se ha despertado la idea de que cualquiera le puede ganar al MAS. Por eso hay un incremento en el número de candidaturas, y la conflictividad, la violencia, un poco, es también el elemento novedoso. En anteriores procesos, había niveles de tensión, pero no de conflictividad. Eso se debe a que el MAS está fuera del poder y, entonces, como han perdido la costumbre de ir a elecciones siendo gobierno y tienen que ir siendo oposición, son muy proclives a las movilizaciones y a la violencia”.

Agregó que dependerá del Gobierno de Áñez que pacifique el país y que una de las medidas para lograrlo sería que renuncie a su candidatura.