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  • Diario Digital | sábado, 16 de enero de 2021
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Ana de Armas, la cubana que revive a Marilyn Monroe

La actriz nacida en La Habana vive un momento lleno de éxito. Luego de ser la nueva chica Bond, ahora asume el reto de encarnar al mayor ícono femenino del siglo XX  

Ana de Armas, la cubana que revive a Marilyn Monroe

Ana de Armas está imparable desde que tocó el cielo de Hollywood con “Blade Runner”, en 2019. La actriz cubana, que comenzó su carrera en España con series como “El Internado”, sigue sumando proyectos a su currículum, y tras convertirse en una chica Bond diferente en la próxima “Sin tiempo para morir”, que se estrenará este 2021, ahora se mete en la piel de uno de los íconos más importantes del cine: Marilyn Monroe.

La actual pareja del reconocido actor y director Ben Affleck ha interpretado más de 30 papeles en sus poco más de 30 años. Pero, su próximo es uno de los más importantes de su carrera. Ana de Armas se convierte en Marilyn Monroe en “Blonde”, la adaptación de Netflix de la aclamada novela homónima, escrita por Joyce Carol Oates y dirigida por Andrew Dominik. Pese a que Jessica Chastain y Naomi Watts fueron los primeros nombres en posicionarse para este papel, finalmente fue Ana la elegida para interpretar la vida y obra de Norma Jeane, teniendo la difícil tarea de superar a la genial Michelle Williams y su interpretación en “Mi sema-na con Marilyn”.

"Lloré. Fue algo realmente importante para mí", reconoce la actriz en una entrevista publicada en       Allure. "Fue un papel muy importante para mí, un gran desafío, algo que estuve preparando durante mucho tiempo y, finalmente, sentarme en la silla y ponerme la peluca y el maquillaje... fue muy especial. Me transformé por completo. Una de las cosas más hermosas de mi trabajo, creo, es ver cómo te conviertes en otra persona". 

La película, que se encuentra en posproducción y llegará a los cines en agosto de 2021, narra la vida de Marilyn Monroe desde sus inicios hasta la consolidación como uno de los nombres propios del siglo XX. Un camino complicado, con adicciones y graves problemas mentales, que, además, contará con Brad Pitt como uno de sus productores y con Adrien Brody como coprotagonista.

DE LA HABANA A MADRID

Nacida en La Habana, Cuba, en 1988, Ana de Armas se crió en Santa Cruz del Norte. A los 12 años decidió que quería ser actriz, inspirada, según ha contado en varias entrevistas, por la película "Matilda".

La joven de 32 años ha deslumbrado en dos continentes. En una entrevista con Vogue cuenta cómo fue su infancia y sus orígenes: “Nací en La Habana, en Cuba, pero mi papá tenía un trabajo en un pueblo que se llama Santa Cruz del Norte y nos tuvimos que mudar para allá. Fue una infancia súper libre junto a la costa, sin hora de entrada y salida a mi casa, corriendo descalza, bañándome en el mar. Vivía en un edificio que tenía un parquecito en el medio. Allí jugaba con los demás niños, nos trepábamos en las matas… Así fue mi infancia”, dice.

“Después nos mudamos a La Habana, a un edificio grande donde vivían cientos de familias. Fue un cambio brusco entrar en el ajetreo, la dinámica y el tráfico de la ciudad. Extrañaba mucho la vida del pueblo, las notas en la escuela bajaron... Pero a esa edad uno es muy adaptable. Fui haciendo nuevos amigos con los que todavía tengo relación desde ese entonces’, explica la actriz.

Su sueño empezó a tomar forma al ser seleccionada en la Escuela Nacional de Arte de Cuba, donde estudió varios años. Su debut cinematográfico se produjo en 2006 en la película "Una rosa de Francia", que supuso su primer éxi-to y que dio paso a otros trabajos como la película "Madrigal" y la telenovela "El edén perdido".

Al cumplir 18 años, De Armas dejó Cuba para trasladarse a España, país del que tiene la nacionalidad porque sus abuelos por lado materno son españoles. Cuenta que llegó a Madrid con-fiada en poder vivir de unos ahorros (unos 220 dólares) que le duraron mucho menos de lo que pensaba. Pero el éxito esperaba ahí mismo.

Recién llegada a la capital española, Ana se presentó a una audición y fue contratada para la serie "El internado", su trampolín a la fama. Trabajó en la producción durante tres temporadas (2007-2009), hasta que ella misma les pidió a los productores que mataran a su personaje, Carolina Leal, para poder centrarse en su carrera          cinematográfica.

Aunque no le faltaron proyectos —en los años siguientes participó en "Mentiras y gordas", "El Callejón" y "Por un puñado de besos"—, la joven aspiraba a interpretar otro tipo de papeles y comenzó a considerar otro cambio de vida.

SALTO A HOLLYWOOD

Tras divorciarse del actor catalán Marc Clotet, en 2014, con el que se había casado apenas dos años antes, Ana de Armas vendió lo que tenía en Madrid y se trasladó a Los Ángeles para aprender inglés.

La actriz llegó con la idea de volcarse en las clases de idioma, a las que dedicaba seis horas diarias. Pero pronto le llegaron importantes ofertas de trabajo.

Impresionado por su actuación en un capítulo de "El internado", el director venezolano Jonathan Jakubowicz la buscó para darle el papel de esposa del boxeador panameño Roberto Durán en "Manos de piedra", junto a Edgar Ramírez y Robert de Niro.

No había terminado ese trabajo cuando el director Eli Roth le dio un papel en “El lado oscuro del deseo” junto al actor Keanu Reeves, con quien trabajó también en su siguiente película, "La hija de Dios" (2016).

A partir de ese momento, y tras ser fichada por la agencia de representantes más importante de Hollywood (Creative Artists Agency), la carrera de Ana de Armas en Hollywood no hizo más que dispararse.

En 2017, logró el papel que terminaría de catapultar su carrera: Joi, un holograma creado por inteligencia artificial que era la novia virtual de Ryan Gosling en “Blade Runner 2049”. Y poco después se confirmó otro de sus grandes hitos: la joven cubana se convertía en la nueva chica Bond en la película “Sin tiempo para morir”, que se estrena en abril de 2021. 

CONTRA EL ESTEREOTIPO DE CHICA LATINA

Con las ideas muy claras y sin complejos, Ana de Armas se negó a encasillarse en personajes estereotipados de mujeres latinas.

"No quiero hacer castings para las Juanas y las Marías. Quiero hacer los mismos castings que las demás actrices", dijo en una entrevista con El País.

Dos años después de esas declaraciones, De Armas sigue firme en su convicción, aunque aclara que no tiene nada contra los personajes latinos. "No es que rechace hacer de latina. Soy cubana, orgullosa de ser cubana, y haré de latina toda la vida porque es lo que represento. Lo que rechazo son los papeles de latina que no tienen nada que aportar y que destacan características que no son necesariamente lo que representa a la comunidad latina", indicó.

Ana tiene un estilo glamuroso, seductor y sumamente femenino. Ella se define como “vanidosa”. “Me gusta estar en tendencia, lucir siempre bien, pero de una manera sobria y simple”. Eso sí, los vestidos de diseñador, como aquel Ralph & Russo que usó en los Golden Globes, los lleva para ocasiones formales, mientras que en lo cotidiano le abastece con jeans y vestidos sencillos. ¿En Cuba? La actriz confiesa que en su patria nunca deja de usar sandalias. l