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  • Diario Digital | viernes, 14 de agosto de 2020
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LECTURAS SUTILES

El amor postmoderno... ¿sin Tristán e Isolda?

Ivi Paz Kirchheimer
Ivi Paz Kirchheimer
El amor postmoderno... ¿sin Tristán e Isolda?

La leyenda de “Romance de Tristán e Isolda” es de las creaciones poéticas más eximias que se realizaron durante la Edad Media, cuando se comenzó a gestar una nueva modalidad de amor denominada como “amor cortés” ya que solo estaba conformado por los nobles de la corte. Haciendo hincapié en el amor espiritual y pasional, en el que para los amantes el ser amado es un ser divino; “aman al amante como se ama a Dios, por sobre todas las cosas”, aseguraba Isolda. Esta sentencia hay que tenerla en cuenta en el contexto en donde se gesta este amor, ya que es el tiempo de la Iglesia Católica.

Esta historia trascendió con múltiples adaptaciones teatrales. En el siglo XX, el escritor Horacio Quiroga va a escribir el cuento “Muerte de Isolda”, publicado en 1917. Allí describe situaciones como esta:

“Hice lo humanamente posible para olvidar, me rompí las muelas tratando de concentrar todo mi pensamiento en la escena. (...). Durante medio minuto, su boca, sus manos estuvieron bajo mi boca, mis ojos, y durante ese tiempo ella concentró esa palidez, la sensación de esa dicha muerta hace diez años ¡Y Tristán siempre, sus alaridos de pasión sobrehumana, sobre nuestra felicidad yerta!”

Acá, vemos un personaje que se identifica con Tristán y pone a su amor en el plano de Isolda, siente esa pasión y sufre de igual modo. Como si, de alguna manera, en todos los tiempos los amantes fueran en parte Tristán, en parte Isolda.

Si quisiéramos plasmar esta historia en el siglo XXI, en la del sociólogo Zygmunt Bauman, quien definió los vínculos como “amor liquido”, habría que pensarlo con la dinámica que tienen las redes sociales, en donde cada vez hay más aplicaciones para encontrar parejas, pero que funcionan a modo de “conocer” gente, sin que surja el encuentro. Se podría plantear a hombres que buscan soledades, en donde la libido se encuentra estancada.

Sigmund Freud dirá en “Teoría de la libido y el narcisismo”: “la libido devenida narcisista no puede encontrar de nuevo el camino que conduce a los objetos y esta disminución de su movilidad es patógena”.

Hablamos de aislamiento en tiempos de pandemia, pero ¿hace cuánto los sujetos permanecen aislados en su propio goce, rechazando la relación hacia otro?

El psicoanalista Luis Salamone habla de un “mercado que vende soledades”, para referirse a los sujetos toxicómanos. Tomaría este título para incluir a aquellos que también son adictos a Tinder; donde lo que se juega es lo efímero.

El aspecto del mundo actual es del amor forcluido, por eso es tan difícil imaginarnos una nueva épica de Tristán e Isolda en nuestra época. Mientras que el psicoanálisis hace su apuesta al amor, no al rechazo de él, en tanto que el amor es el motor de la experiencia analítica. Para ello, la operación de este es crucial en tanto permite apuntar a desconsentir el discurso que empuja a “todo es posible”. Se trata de lo que plantea Lacan, de un amor más digno, en el que sus consecuencias a nivel del goce no se olviden.


Ivi Paz Kirchheimer

Psicoanalista

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NOTA: Para consultas, contactarse con Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo [email protected] o al WhatsApp (+591) 62620609.