Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 04 de julio de 2022
  • Actualizado 20:00

Alejandro Trujillo, el abogado que empodera artistas rurales con tecnología blockchain

Siempre se sintió conmovido por las necesidades de las personas y con Caminnos encontró la herramienta perfecta para no quedar indiferente ante las injusticias.   

Alejandro Trujillo es el fundador y director de lo que él mismo denomina como “Laboratorio de innovación social- Caminnos”. DICO SOLÍS
Alejandro Trujillo es el fundador y director de lo que él mismo denomina como “Laboratorio de innovación social- Caminnos”. DICO SOLÍS
Alejandro Trujillo, el abogado que empodera artistas rurales con tecnología blockchain

Con tan solo 34 años, el cochabambino y abogado de profesión Alejandro Trujillo es el fundador y director de lo que él mismo denomina como “Laboratorio de innovación social: Caminnos”, enfocado en generar desarrollo sostenible en áreas rurales de toda Latinoamérica.

Caminnos nace oficialmente en 2015 justamente por la necesidad de una  comunidad. Un año antes, Trujillo trabajó en una firma de abogados que asesoraba principalmente a empresas. Sin embargo, un día llegó una comunidad rural para expresarle sus necesidades, ya que vivían en un área muy alejada y lo único que tenían cerca era una gran carretera. Su principal problema: tenían que recorrer al menos 150 kilómetros para conseguir la gasolina necesaria para que sus maquinarias pudieran trabajar la tierra. Es entonces, que Alejandro inició un proceso de investigación personal para saber qué se podía hacer y comenzó el sueño de  que esa comunidad pueda tener su propia estación de servicio.  

“Paradójicamente, mientras estaba lejos de mi tierra estaba muy cerca de mi gente” indica Trujillo, pues un año después de conocer a esta comunidad, siguiendo uno de sus objetivos, se fue a estudiar una maestría en Leyes en la Universidad de Michigan, pero sin dejar de lado el proyecto de la estación de servicio de aquella población, que se hizo realidad tiempo después.

Gracias a este masterado conoció todo sobre el mundo del emprendimiento, mientras que su carrera en Derecho le ayudó a identificar problemas sociales.  

El valor del trabajo que le inculcaron sus padres desde muy pequeño y su sensibilidad por los problemas sociales y culturales hicieron que Caminnos no solo se enfoque en la creación de empresas de propiedad comunitaria, sino que igualmente apuesten por la digitalización inclusiva. 

Este reciente proyecto de digitalización nació tras identificar el problema de los artesanos, artistas y creadores a nivel latinoamericano, quienes viven una crisis que empezó antes de la pandemia y se profundizó con la misma. La falta de oportunidades comerciales y de visibilidad para ellos hacen que Caminnos investigue sobre la web 3.0 y blockchain, viendo una oportunidad para que los artistas y artesanos se visibilicen y den a conocer su cultura no solo a nivel local, sino también internacional. Es decir, el artesano de Torotoro ya no venderá solo en el mercado de su ciudad, sino que va a poder hacerlo a nivel mundial gracias a la tecnología blockchain. 

Trujillo cuenta que este proyecto lo han estado haciendo en regiones del Gran Chaco que comprenden los países de Bolivia, Paraguay y Argentina. Se basa en un proceso de cocreación, en el que, gracias a la virtualidad, se pueden unir un artesano del norte argentino con uno de Colombia. Con la mediación de Caminnos generan sinergias creativas y empiezan a crear obras conjuntas. Se realiza este proceso, se crea una obra de arte y mediante el componente tecnológico esa obra se sube y registra en la blockchain volviéndose en una pieza única y totalmente digital que se puede vender en galerías de arte especializadas.

Con este nuevo proyecto Caminnos logró apoyo e inversión del Banco Interamericano de Desarrollo y otras ONG. Trujillo comenta que es difícil entrar de lleno a Bolivia con la digitalización del arte debido a la prohibición de uso de criptomonedas. “Lo que hacemos es que, si hay artistas bolivianos interesados, los ayudamos a través de plataformas externas para que vendan sus obras en espacios internacionales” dice. 

La empresa que dirige Trujillo busca  beneficiar a 2.000 artesanos del Gran Chaco hasta mayo del siguiente año, además de escalar el proyecto en países de Colombia y Ecuador. Igualmente, están trabajando para establecer presencia en Estados Unidos con galerías híbridas (físicas y digitales) para introducir el arte latino.