Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
  • Actualizado 20:45

Los adolescentes y la pandemia

Miguel Ramírez Arrázola
Miguel Ramírez Arrázola.
Los adolescentes y la pandemia

Pensar en la adolescencia es indagar los códigos y manejos que tiene una persona en este puente de paso entre lo infantil y la adultez. Esta se presenta como una zona de exploración, de búsqueda, de cambios frente a lo familiar, lo social, lo sexual y ante todo consigo mismo. Parafraseando al escritor japonés Haruki Murakami: “A veces, la adolescencia se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. uno cambia de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección siguiéndole a uno, en definitiva, esta tormenta, es el propio adolescente. Es algo que se encuentra en su interior con lo cual cada persona tendrá una manera singular de poder hacer”.

La emergencia sanitaria a raíz de la COVID– 19 trajo como consecuencia el estar confinados durante algunos meses. Actualmente, aún el virus está en medio de nosotros, poco a poco hemos retomando algunas actividades, tomando en cuenta las medidas de protección necesarias, pero pensando si eso es suficiente. Dentro de los grupos vulnerables, podríamos pensar ¿cómo van atravesando la pandemia los adolescentes? 

Aclarar que cada uno tiene una manera particular de vivir esta situación, no todos los adolescentes tienen las mismas herramientas psicológicas, ni una misma dinámica familiar, ni pensar las diferencias en cuanto a las posibilidades económicas; es importante no generalizar. Por ejemplo, ante el cierre de los colegios en su espacio físico, más allá de lo educativo, hay un punto fundamental que la escuela posibilita en esta etapa, el lazo social.

Un adolescente mencionaba “Mi verdadero problema en estos meses fue el no poder estar con mis amigos, ni hacer amigos nuevos”. Hay que puntualizar que en la adolescencia se produce progresivamente la salida del círculo familiar al círculo social, lo que se da a través de la autonomía que va adquiriendo cada persona, de alguna manera eso fue obstaculizado. A muchos adolescentes, el medio escolar y la relación con sus amigos les permiten sobrellevar situaciones difíciles del entorno familiar, como a su vez encontrar herramientas para poder armarse algo que les permita darse un lugar en este mundo.  

Seguramente hay adolescentes que pueden sobrellevar esta situación de manera más tranquila, sin embargo, puede pasar que para otros, los padres, hermanos o quien vive con ellos llegan a ser insoportables por su excesiva presencia, es ahí donde surge la necesidad de darse un lugar diferente a estas personas, recurriendo a límites y fronteras que hagan una diferencia, esto a través de ser impulsivos, contestones, agresivos o desafiando la autoridad del hogar. También aislándose a través de la conexión excesiva con lo tecnológico (Facebook, Whatsapp, Free Fire o cualquier juegos online). 

Por otro lado, podría sorprendernos la reacción de otros adolescentes en relación a la pandemia; uno de ellos me comentaba “Estoy más tranquilo acá en mi casa, ir al colegio era una tortura para mí” lo cual nos muestra que disminuyó de gran manera la desesperación frente a lo complejo que puede resultar entablar un lazo con sus pares sociales o frente al peligro que implica el virus mismo. Sin embargo, estos llegarán a ser una solución pasajera porque en algún momento se tendrá que salir.

Nota: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga) responsable de la columna, al teléfono/ celular (+591) 62620609 o al correo [email protected] Visítanos en Facebook como: LECTURAS SUTILES