Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 15 de abril de 2024
  • Actualizado 19:53

10 años de Mamut: de una cocina familiar a construir ciudades sostenibles

Esta empresa verde cochabambina ha impactado en más de 2 millones de personas con sus proyectos. Ahora están enfocados en llegar a más países con su modelo de negocio. 

10 años de Mamut: de una cocina familiar a construir ciudades sostenibles

Hace una década, en la cocina de la familia Laredo, nació un sueño llamado Mamut. Tres jóvenes, los hermanos Manuel y Antonio Laredo junto con Ronald Gonzales, desafiaron las posibilidades con el objetivo de transformar 30 millones de llantas en desuso en soluciones sostenibles. Hoy, Mamut es un líder en la industria de la construcción sostenible latinoamericana. 

Mamut está enfocado en construir ciudades sostenibles. Con un equipo de jóvenes bolivianos, la empresa ha impactado en la vida de 2.1 millones de personas de cuatro países a lo largo de estos 10 años. Es así que han transformado más de 3.3 millones de kilos de llantas (826 mil llantas), capturando el carbono equivalente a 120 mil árboles. 

 

Mamut está certificada como una empresa B, lo que valida su impacto social, ambiental y económico. Su visión integra la sostenibilidad a la competitividad. 

“El mundo está evolucionando y la gente quiere cada vez más productos sostenibles. Si no comenzamos a producirlos desde Bolivia o Latinoamérica vamos a acabar comprando materiales de Europa”, menciona Manuel Laredo. 

A lo largo de estos años, el esfuerzo de estos jóvenes les ha valido recibir varios reconocimientos, entre ellos Empresa de impacto en la Abu Dhabi Sustainable Week, premios Latinoamérica Verde en Ecuador y ser nombrada como una de las empresas sociales más importantes del mundo. 

Comprometida con la sociedad, Mamut impulsa el desarrollo de la economía circular en los mercados donde opera, lo que fortalece las cadenas de reciclaje natural. Todo esto a través de su laboratorio de innovación en materiales de construcción sostenibles.

 

Algo fundamental para Mamut es la colaboración con otras organizaciones que fomentan acciones sostenibles. Su programa “Alcancías de reciclaje” con la Fundación Aguayo y la participación de sus ejecutivos en Pacto Global y la Asociación de Jóvenes Empresarios de Paraguay son una muestra de su compromiso social.   

A propósito de esto, también lanzaron la historieta “Maia y las londras” que está enfocada en fomentar la cultura del reciclaje en los niños a través publicaciones semanales en OPINIÓN. La idea es que los menores profundicen sus conocimientos en reciclaje PET, HDPE y tetrapack. Este proyecto se hace en el marco de la beca Humphrey Fellowship, del Departamento de Estado de Estados Unidos. 

Con la mirada puesta en los siguientes 10 años, Manuel explica que tienen muchos objetivos y trabajan arduo para cumplirlos. “Tenemos la intención de ser una multinacional de triple impacto. Queremos llevar nuestros productos a otros países, pero utilizar los residuos del lugar para mejorar la calidad de vida de esas ciudades”, sentencia Laredo. l