Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de septiembre de 2019
  • Actualizado 16:15

Toro Toro, la belleza singular de las profundidades

La caverna Chiflongaga fue hallada hace poco. Los restos pictóricos encontrados son una muestra de la presenciahumana hace miles de años. <br>
Toro Toro, la belleza singular de las profundidades

Toro Toro, un milenario pueblo boliviano ubicado en la provincia Charcas de Potosí, es uno de los principales destinos turísticos del país

Conocida como la tierra de dinosaurios, es el primer parque geoandino de Bolivia y encierra en sus impresionantes cañadones una riqueza turística invalorable.
A lo largo de las últimas décadas importantes investigaciones científicas se han enfocado en el estudio de las cavernas (espeleología)   y la ciencia que interpreta el pasado de la vida sobre la tierra (paleontología)

No cabe duda que Toro Toro tiene mucho que ofrecer. Han pasado 27 años después de que se declararó el territorio como Parque Nacional y aún no se ha descubierto todo el tesoro escondido de este legendario lugar

Ahí, realizamos una expedición tras las huellas de nuestros antepasados, hombres cavernícolas que vivieron dejando su rastro y su historia a través de la pintura rupestre que   ha resistido el pasar de los siglos.

Después de una larga caminata que se extendió por más de dos horas, subiendo y bajando cerros, llegamos a una zona, todavía desconocida por el turismo, que presenta un gigante lienzo rocoso de pintura

Más de una veintena de imágenes que han sobrevivido cinco mil años y que prueban, claramente, la existencia de los primeros seres humanos que habitaron el lugar.

Estas obras de arte pertenecientes a nuestros ancestros, se encuentran en lugares de difícil acceso, pero, una vez en la zona, se puede observar tal maravilla que hace volar  la imaginación de cualquiera tratando de descifrar qué quisieron decir los cavernícolas   con estas figuras geométricas, imágenes de animales y otras figuras desconocidas.

En este sitio llamado Tiratani se encuentra la mayor cantidad de representaciones pictóricas de Bolivia, un tesoro escondido, tan difícil de preservar, que el guía turístico más antiguo de la zona, Mario Jaldín, teme que vaya desapareciendo por las inclemencias del tiempo. Una preocupación que lo lleva hasta las lágrimas.

En medio de cuevas, cañadones, una vegetación incomparable y un cielo azul, nuestra caminata continuó hasta llegar a las huellas de dinosaurios de diversas eras geológicas. Como cuenta Jaldin, son decenas de pisadas petrificadas en el tiempo y que nos hacen imaginar el lugar lleno de gigantescos animales que desaparecieron después de un cataclismo; ese paisaje encantador forma parte de la riqueza de este parque geoandino.

Toro Toro, además, cuenta con cavernas de formaciones míticas, la más conocida es Umajalanta, abierta al turismo desde hace más de tres décadas. Sin embargo, de acuerdo a los investigadores, hay más de 30 cuevas aún inexploradas que encierran tesoros inimaginables. En esta oportunidad, gracias a nuestro guía, llegamos a una             de ellas

La caverna de Chiflongaga, que significa    caída de agua en un cañón, fue descubierta hace unos años por la destreza de Mario Jaldín

Este hombre es guía turístico desde su niñez y hoy, 50 años después, sigue recorriendo los lugares de la zona en busca de más tesoros.
Con esa pasión y perseverancia, durante una de sus interminables expediciones,           el guía llegó a una imponente caverna                de más de cinco kilómetros de longitud.

La entrada se abre como una inmensa boca de difícil acceso y solo se logra ingresar utilizando una cuerda que sirve de soporte y seguro para no caer en un profundo precipicio.
A cada paso nos adentramos bajo la superficie para emprender una caminata casi a ciegas por senderos donde apenas caben los pies. Estrechos metros y metros que pasamos muy pegados a las rocas porque un mal paso podría llevarnos al fondo del abismo

Ayudados con la poca luz de linternas y de los cascos de seguridad, pasamos atajos subterráneos formados durante años por la fuerza del agua que recorre esta caverna.
Descendímos más de 100 metros. La mayor parte del tiempo hicimos peripecias para pasar de un lado al otro. Son, aproximadamente, dos horas de recorrido acompañados del sonido del rocío que se escucha a lo lejos y que hace suponer que en algún lado de esa caverna hay una caída de agua.

"Con esa pasión, durante una de sus interminables expediciones, el guía llegó a una imponente caverna de más de cinco kilómetros de longitud. La entrada se abre como una inmensa boca de difícil acceso y solo se logra ingresar utilizando una cuerda que sirve de soporte y seguro para no caer en un profundo precipicio."

Un viaje al fondo de la tierra, en medio de la penumbra y con la adrenalina a flor de piel, debido a la presencia de decenas de murciélagos que reaccionan ante el reflejo de la luz  artificial que guía nuestra travesía

Chiflongaga, como dice su nombre, es una caverna acuática, en época de invierno el agua llega en pocas cantidades, lo que hace más fácil el acceso.

Sin embargo, hay lugares en los que se debe pasar por pequeños riachuelos formados al interior de la cueva, el olor a humedad es constante a lo largo de la larga caminata, a través de los angostos espacios entre la roca y la profundidad del barranco. Ahí está prohibido alumbrar hacia abajo para no entrar en pánico.
Horas interminables hasta que nuestros ojos se quedan embelesados y casi paran los latidos del corazón cuando aparecen       las formaciones de estalactitas y estalagmitas de diversos tamaños  que forman un paisaje de una belleza incomparable y casi indescriptible.

Son millones de años en los que la obra maestra de la naturaleza ha creado estas  formaciones de mineral que crecen en           columnas y parecen una especie de naves y galerías

Esta caverna es especialmente hermosa, ya que -aunque el oxígeno es escaso- se respira mucha vida, porque las estalactitas y estalagmitas siguen creciendo debido a la humedad plasmando hermosas fortalezas de joyas subterráneas.
Son figuras que terminan en una puntiaguda aguja donde sobresale la gota de agua, una imagen impresionante que, literalmente, es sinónimo de vida.
Formaciones tan raras que despiertan la imaginación del visitante, una verdadera maravilla geológica llena de caprichos y extravagancias.
Chiflongaga, es una caverna que muestra un espectáculo interminable en inmensos salones donde se mezclan colores y formas enigmáticas, un regalo invalorable de la naturaleza

La visita puede alargarse por horas para  seguir deleitándonos con las formaciones geológicas transformadas en obras de arte de millones y millones de años.
En esta caverna es posible escuchar el sonido del silencio que por siglos y siglos ha ido formando una gota tras otra, convirtiendo el calcio diluido en una especie de gigantes diamantes decorativos.
Cada gota de agua ha producido una maravilla de belleza incomparable

Así es Toro Toro, un lugar en el que no solo se disfruta de una excepcional  naturaleza, sino donde los tesoros bajo tierra son infinitos y están a la espera de almas aventureras que se animen a explorarlas y saquen a la luz los laberintos de bellezas e scondidos en las imponentes rocas de esta inexplorada y espectacular región

Estuvimos cinco horas al interior de la caverna, solo salimos porque se agotaba el oxígeno y la luz era cada vez más escasa, porque al interior las baterías de las linternas duran menos tiempo.

El paisaje de cristales celosamente resguardados en la cueva combinados con la penumbra del lugar  nos hipnotizó, llegamos a un grado de fascinación impresionante por tanta perfección.
La caverna de Chiflongaga, ubicada en medios de un majestuoso cañadón, algún día será abierta al turismo, sin embargo, mientras eso ocurra, el tesoro de millones de años, seguirá oculto en las profundidades de la enigmática caverna perteneciente a nuestro país. l