Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
  • Actualizado 02:16

Saborear la vida: tiempo de calidad y reserva de salud

Practiquemos el arte de disfrutar la vida, de apreciar cada detalle, buscando la magia y la felicidad de las cosas sencillas.
Saborear la vida: tiempo de calidad y reserva de salud




Hay que saborear la vida, disfrutarla a fuego lento, abrazarse al momento presente, con los ojos bien abiertos y el corazón siempre receptivo. De ese modo, haremos de esas experiencias vitaminas de esperanza para el mañana, combustible de emociones positivas para los momentos difíciles. No olvidemos que invertir en tiempo de calidad es ganar en reserva de salud.

Este sencillo razonamiento parece sin duda una obviedad. Todos sabemos que si fuéra-mos capaces de ir un poco más despacio, de apreciar las cosas más simples de nuestro día a día, quizá, nos sentiríamos mucho mejor. Sin embargo, tal y como nos señala el ensa-yista e investigador Nassim Taleb, las personas, de algún modo, estamos fallando en ese que llamamos “sentido común”. Se nos ha olvidado cómo saborear la vida.

Asimismo, nos encontramos atrapados en tantos laberintos singulares, en presiones, miedos, ansiedades, objetivos que cumplir y falta de certezas en las que situar nuestra mirada en el momento presente y apreciarlo se complica.

Por otro lado, no podemos olvidar que nues-tro cerebro siempre está pendiente de las po-sibles amenazas y riesgos. A él no le interesa que seamos felices o no, solo quiere que sobrevivamos. Por ello, depende de nosotros situar la atención en el aquí y ahora y aprender a apreciar un poco más la vida.

El control consciente de la atención origina además un tipo de reserva cognitiva y emocional que repercute de manera directa en nuestra salud. Un hecho importante que vale la pena tener en cuenta.



LA MEMORIA AUTOBIOGRÁFICA

Todos habremos hecho en algún momento lo siguiente. En un instante en que nos sentíamos bien, felices y plenos, hemos intentado tomar una “instantánea mental”. Nos hemos dicho a nosotros mismos aquello de “voy a guardar para siempre en mi memoria este momento y las sensaciones que estoy experimentando para no olvidarlas nunca”.

Algo tan simple (y maravilloso a la vez) sirve para algo más que para asegurarnos de que nuestra memoria no restará ni un ápice de brillo a esa vivencia excepcional. Llevamos a cabo un acto cognitivo y emocional voluntario sobre el momento presente para que tenga una utilidad en el futuro. Esperamos, de algún modo, que la felicidad de hoy no siga iluminando en el futuro.

Es un ejercicio basado en la atención plena, en una mente consciente impregnada de emociones positivas. El arte de saborear la vida es precisamente esto mismo: ser capaces de propiciar instantes de bienestar para integrarlos en nuestra memoria y que sirvan así de píldoras de felicidad para el día de mañana.

Marios Biskas, de la Universidad de Sou-thampton, en Reino Unido, realizó un estudio en el 2018 sobre la nostalgia. En este trabajo descubrimos una serie de aspectos que deberíamos considerar:

* Saborear la vida es algo más que un mensaje positivo para el crecimiento personal. Es en rea-lidad, un tipo de ejercicio psicológico saludable para nuestro cerebro.

* El arte de “saborear” es una actividad de atención profunda. Es un acto mental deliberativo donde capturamos la experiencia presente, la retenemos y originamos con ello lo que se define como “recuerdos nostálgicos”.

El doctor Marios Biskas y su equipo demostraron que generar este tipo de recuerdos nos ayuda a que en el futuro podamos recuperar dichos fragmentos para impregnarnos una vez más de emociones positivas.

Es una nostalgia enriquecedora, es disponer de una ventana a la que poder asomarnos de vez en cuando para respirar, para envolvernos de gratas sensaciones.

Construir una memoria autobiográfica a base de instantes de equilibrio, paz interna y bienestar, influye a su vez en nuestro equilibrio psicológico. Es un aspecto interesante que debemos tener en cuenta. l