Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 16 de septiembre de 2019
  • Actualizado 23:01

María Elena de Khek: la reina de las tortas

Dedicada a su trabajo y familia fue contruyendo, poco a poco, el nombre que hoy la caracteriza como una de las mejores en la preparación de tortas  en Cochabamba. <BR>
María Elena de Khek: la reina de las tortas



Su dedicación, profesionalismo, esmero y calidad la convirtieron en un referente de la repostería a nivel departamental. María Elena de Khek, inició hace 23 años su trabajo y, poco a poco, ha logrado el reconocimiento de las personas que saborearon sus delicias.

PRIMEROS AÑOS

Nació el 7 de mayo de 1960 en Cochabamba. Hija de Ernesto David Pereyra y María Teresa Rodrigo de David. Es la menor de tres hermanos. Toda su niñez fue feliz. “No había internet, ni televisión, así que teníamos mucho ingenio para los juegos”, asegura. Estudió en el Instituto Americano y luego pasó al colegio Santa María de donde salió bachiller.

María Elena relata que, durante su infancia, su papá pasó varios periodos entre La Paz y Sucre debido a su trabajo (fue dos veces ministro de Minas y Petróleo), por lo que su mamá jugó un rol muy importante en la formación de ella y sus hermanos. De hecho, fue gracias a su progenitora que aprendió a elaborar todo tipo de masitas. Misma práctica que fue perfeccionando con el apoyo de su suegra y la abuela de su marido tiempo después.

TALENTO INNATO

Durante muchos años, María Elena solo se dedi-caba a preparar tortas para algunos eventos familiares sin darle mayor relevancia. Hasta que un día, hace 23 años, decidió organizar un té con sus amigos donde varios le aconsejaron que se dedique de forma más profesional al rubro y ese fue el inicio de todo.

“Soy totalmente autodidacta. Aprendí llorando, trasnochándome, ejercitando, sin saber qué hacer”, cuenta.

Su amor por la repostería fue algo con lo que nació y eso se vio reflejado en la gran habilidad que tuvo desde pequeña. En alguna ocasión tomó un curso básico de cómo hacer flores para conocer la técnica, lo demás vino a partir de la experiencia como ella misma indica.

Debido a que no cuenta con una empresa a gran escala, María Elena debe organizar muy bien su horario para poder cumplir con cada uno de los pedidos que tiene al mes. Su labor se inicia los lunes para ir preparando todos lo necesario para sus próximos eventos. A lo largo de su trayectoria, ha elaborado todo tipo de tortas, entre las que destacan un castillo de cuento de hadas y la réplica de la torta del príncipe Guillermo de Reino Unido y su esposa, Kate Middleton.

La calidad es su premisa, por eso ella misma se encarga de cada torta requerida. “La misma gente es la que te recomienda. Todo lo hago personalmente, esa es la garantía que doy porque no tengo una empresa grande. Nunca nadie me puede decir que le entregué una torta rajada, algo a medias o mal hecho. Si está mal lo vuelvo a hacer”, dice orgullosa.

SU FAMILIA, SU FORTALEZA

Está casada con Tomas Khek con quien hace poco cumplieron 40 años de matrimonio. “Él es una gran persona. Siempre fue mi apoyo, mi puntal, el que más me impulsa”, afirma. Tienen tres hijos: Tomy, Verónica y Alejandra.

Hoy en día, sus ocho nietos son su luz, la mayor tiene seis años y la menor está en camino, na-cerá en marzo. Son siete mujeres y un varón. “Son nuestra razón de vida”, asegura.

Su hija menor, Alejandra, heredó el talento y hace cuatro años se dedicaba a ayudar a su mamá, trabajo del que se alejó por un tiempo debido a su embarazo; por lo que, María Elena tuvo que ajustar aún más su tiempo diario entre el trabajo y sus obligaciones familiares.

Hoy, después de un largo camino, María Elena se siente una mujer bendecida y agradecida por todos sus logros. “Me siento realizada. He plasmado lo que me gusta, me ha costado muelas porque aprendí sola. Tengo la satisfacción de decir que estoy donde estoy gracias a la gente, al esfuerzo y a la dedicación. Al trabajo honesto que he dado siempre. Jamás he engañado a nadie. No he dado una cosa por otra”, enfatiza.

Si bien los años y el gran trabajo que realizó a lo largo del tiempo le cobraron factura en varios sentidos, ella se considera afortunada de la fami-lia que tiene, de sus padres, hijos, nietos y esposo.

“Soy apasionada por lo que hago, soy correcta, honesta y trabajadora. Me encanta dar, cuando me necesitan ahí estoy”, sostiene.

A futuro espera retomar el tenis, deporte que practicaba cuando era joven, por lo demás, ella dice: “Bendito Dios, soy una agradecida porque lo tengo todo”. l