Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 19 de septiembre de 2019
  • Actualizado 19:31

Kama muta, la emoción más conmovedora del ser humano

La experiencia puede incluir conmoverse hasta sentir el pinchazo de las lágrimas, emocionarse al ver a alguien, admirar, amar, sentirnos orgullosos de algo y experimentar esas intensas mariposas en el estómago.
Kama muta, la emoción más conmovedora del ser humano


K ama muta es un término que proviene del sánscrito y que significa literalmente “conmoverse, llenarse de amor o admiración”. Los expertos nos dicen que se trata de la emoción universal más intensa, porque define ese instante en el que nos sentimos tan llenos de afecto, de sorpresa o admi-ración hacia algo o alguien que no tardan en aparecer el brillo de las lágrimas.

No es fácil definir con palabras exactas esta emoción. Sin embargo, contamos con abundantes estudios que se han interesado por ella con el fin de averiguar, entre otras cosas, si aparece en todas las culturas, por saber cómo la experimentan y qué términos usan para describirla.

En nuestro idioma, kama muta podría traducirse como “sentirse conmovidos”; sin embargo, cabe señalar que definirla de este modo es quedarse cortos, porque conecta con algo más profundo, positivo y revulsivo a la vez en el ser humano. No podemos reducirlo, por ejemplo, al simple ena-moramiento, porque trasciende a las propias relaciones afectivas.

Es ese instante en el que, de pronto, algo nos aviva por dentro y nos abraza a la vez, es una sensación breve, pero tan intensa que perdura en nuestra memoria. Alan Fiske, profesor de antropología de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), nos señala que es una emoción social.

Es decir, el kama muta no surge en soledad. Aparece en relación a un evento, a una persona o grupo de personas que, de pronto, nos inspiran, nos conmueven hasta el punto de que sentir la piel de gallina, un nudo en el estómago y el picor tímido de las lágrimas queriendo asomar. Veamos por tanto más detalles sobre el tema.

EXPERIENCIA RECONFORTANTE

Ver cómo un amigo hace algo increíble por nosotros. El nacimiento de un hijo o asistir a una boda. Reunirnos con personas a las que apreciamos y no veíamos en mucho tiempo. Sentirnos orgullosos de alguien. Asistir a una conferencia, una obra de teatro o un concierto y sentirnos altamente inspirados… Todo ello son unos pocos ejemplos de lo que define esta emoción, el kama muta.

Hace solo unos días, universidades de prácticamente todo el mundo, han publicado un detallado y amplísimo estudio para demostrar algo interesante sobre esta emoción bautizada desde el sánscrito como kama muta. En los 19 países analizados, se expresa y se vive del mismo modo.

En las cinco culturas analizadas esta emoción se vive fisiológicamente de un modo exactamente igual:

Euforia, calor en el pecho, ojos húmedos o lágrimas, escalofríos o pilo- erección, sensación de ahogo (o nudo en la garganta), mariposas en el estómago y sensación de estar “flotando”.



LA EMOCIÓN DE LA CONEXIÓN

Las investigaciones al respecto del kama muta se han popularizado desde hace dos años. Organismos como el Kama muta lab, por ejemplo, nos aportan de forma periódica información tan interesante como reveladora. Así, un aspecto que conviene recordar antes de nada, es el papel que tienen las emociones en el ser humano.



La propia palabra “emoción” proviene del latín y significa movimiento. Todas ellas, ya sea la felicidad, la alegría, la tristeza, el miedo o la rabia buscan crear cambios en nosotros, darnos información sobre una realidad interna para dar forma a una conducta, a una reacción.

El kama muta también espera de nosotros una reacción, pero esa reacción parte de una dimensión tan poderosa como determinante: el amor.

Todos podemos sentirnos conmovidos por algo o alguien; a veces, es por nuestra mascota, otras por nuestra pareja, otras veces hasta por una película o una obra de teatro. Lo que nos conmueve crea una impronta emocional que origina cambios.

Esos cambios pueden ser simplemente experimentar compasión y ca-riño por esa mascota para cuidar de ella, pasión por nuestra pareja o ins-piración tras ver esa película u obra teatral.

Estamos, además, ante una experiencia universal, no importa nuestro género, cultura, idioma o país del mundo donde vivamos. Todos nos sentimos conmovidos por algo a alguien de forma frecuente. Sentirlo no solo es algo positivo. Podríamos decir incluso que es hasta necesario, porque pocas emociones facilitan tanto el deseo por conectar, por animarnos a iniciar cosas nuevas al sentir esa mezcla excitante entre admi-ración, esperanza y alegría. l