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  • Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
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Bote de totora navega mares europeos para probar teoría egipcia

Bote de totora navega mares europeos para probar teoría egipcia

El lago Titicaca es un símbolo boliviano, elogiado por muchos debido a su altura y gran conservación histórica. A pesar del paso del tiempo, la opción ideal para navegar sus aguas son los botes hechos de totora. Esta singular planta que crece en Bolivia y Perú y que ha conquistado a investigadores de todo el mundo. La próxima semana, una nueva expedición a bordo de un bote de totora zarpará de un puerto europeo para intentar recorrer 3.500 kilómetros desde Bulgaria hasta Chipre, y demostrar una teoría egipcia.
La historia del Abora IV comienza así: el año pasado, al borde del lago Varna en Bulgaria, un equipo compuesto por europeos y bolivianos comenzó el trabajo de atar, empacar  y cortar juncos de totora bajo el ardiente sol búlgaro con un solo objetivo: la construcción de una embarcación de aspecto inusual hecha de este material, para recorrer varios mares europeos y demostrar el sistema de navegación de los antiguos egipcios

El barco tiene forma de media luna, para lo cual se utilizaron dos contenedores de totora exclusivamente traída del Lago Titicaca.       El jefe del equipo es Dominique Görlitz, un arqueólogo alemán experimentado de 53 años que lidera su cuarta expedición de este estilo denominada Abora IV.

Görlitz y su equipo apuntan a navegar desde Bulgaria a Chipre, para demostrar que los antiguos comerciantes egipcios navegaban hacia el norte por el Mar Negro ida y vuelta

La historia cuenta que los egipcios de aquellos años traían hierro desde el Cáucaso para construir las pirámides.
Görlitz formó parte de un grupo que estudió los rastros de este material en los gigantescos bloques de la Gran Pirámide del Rey Khufu, que se remonta al tercer milenio antes de Cristo, mil años antes que el principio de la conocida Edad del Hierro.  
El alemán cita esta evidencia para explicar que se habrían utilizado herramientas de este elemento químico para levantar piedras tan pesadas, como lo describió el antiguo historiador griego Heródoto, quien escribió sobre su uso

Sus expediciones anteriores demostraron la posibilidad de viajar en un barco de juncos desde Cerdeña a Elba en 1999, desde Alejandría a Chipre en 2002 y desde Nueva York a las Azores en 2007.

Esto supone que los humanos prehistóricos viajaron al Nuevo Mundo y regresaron llevando tabaco y productos nativos al norte de África. Como prueba encontraron encontraron rastros junto a las momias egipcias.

BALADA DEL VIEJO MARINERO 

El equipo planea navegar el bote de totora de 14 metros, a finales de este mes, desde Bulgaria a Chipre, cruzando el Bósforo y los Dardanelos hasta el Mar Egeo. Una distancia de 35.000 kilómetros.
"Esta es la embarcación más estable que puedas imaginar", explica Görlitz, señalando un dibujo egipcio predinástico de un bote con estructuras en forma de pie que usó       como inspiración. 
Estas embarcaciones podían navegar e incluso atacar contra el viento hace miles de años empleando lo que Görlitz llama "un arma secreta": estribos, un tipo de quilla ajustable, unida al casco, que se puede subir o bajar  1.5 metros bajo el agua para controlar y estabilizar maniobras. 

La elección de Varna como puerto de partida apunta a la existencia de la cultura de         esta zona que data del año 4.300 antes            de Cristo, cuando era un importante puerto comercial del Mar Negro.
Los isleños griegos de Lemnos viajaron hasta Varna, trayendo valiosas conchas de ostras espinosas de color coral que se extendieron por Europa y se encontraron en sitios arqueológicos en varias partes del continente, incluida Alemania.
De hecho, las rutas comerciales que atraviesan el Mediterráneo y el Mar Negro jugaron un papel importante allanando el camino       para los logros tecnológicos y culturales, porque era la carretera utilizada por las civilizaciones avanzadas de la época para el transporte de materias primas.

SIGUIENDO LOS PASOS DE HEYERDAHL

La construcción del bote ha sido supervisada por un equipo de Bolivia conformado por Fermín Limachi, de 50 años y su hijo Yuri, de 25, ambos pertenecientes a la cultura aymara y expertos en la elaboración de embarcaciones de totora.
Estos hombres son parte de una familia de constructores de botes. El padre de Fermín era parte del equipo que construyó el Ra II con el que el explorador noruego Thor Heyerdahl recorrió 6.100 kilómetros desde Marruecos hasta Barbados en 1970. 
Limachi creció en una pequeña isla en el lago Titicaca y dice que aprendió su oficio a los siete años, haciendo botes de totora con su padre y su abuelo.


A diferencia de cuando era niño, la mayoría de los barcos que se usa actualmente en el Titicaca está construids de madera o fibra        de vidrio. "Hay muy pocas personas que todavía saben cómo construir botes de totora", explica. Fermín ha estado trabajando con Görlitz desde 2001, ayudando a construir estos barcos en condiciones de navegar

"Esta es la primera vez que se construyó un bote con materiales del lago Titicaca en otro país", dice Limachi. Los tres barcos anteriores fueron fabricados en el lago y transportados al punto de partida, explica. 
Estos barcos se construyeron agrupando y atando cañas en columnas, que finalmente se unen y tienen la forma de un plátano.
Una vez hechas, los trabajadores pasaron   horas apretándolas, golpeándolas estratégicamente con un dispositivo en forma de bate de béisbol para comprimir los juncos, mientras que —al mismo tiempo— apretaron aún más las cuerdas de unión hasta que se redujo gran parte del aire, lo que le dará al bote más durabilidad y flotación.
Una vez que se formó el casco, se instaló un mástil bípodo de 12 metros, con la ayuda  de una grúa, que también levantó las dos  cabinas de caña de papiro cosidas a mano, que serán los dormitorios de la tripulación.
Luego, con una rampa, se movió la embarcación al lago Varna, donde comenzaron las pruebas antes de dirigirse al mar abierto.

UN DESAFÍO ENORME

"Es bastante agotador martillar y tensar todo el día", dice Mark Peels, un electricista y windsurfista holandés de 42 años que dice que aprendió sobre las expediciones de Heyerdahl cuando era niño y soñó con hacer ese viaje.
Para Peels, la aventura continuará en el mar, que compara con las altas montañas ascendentes como K2 o Kilimanjaro. "
Todo el tiempo es un trabajo duro, pero  vale la pena", dice. 
La miembro del equipo, Heike Vogel, una alemana de 35 años, pasó la mayor parte  del día —mientras duró la construcción—  atando una cuerda a lo largo de las barandas laterales. Empleó una herramienta de madera artesanal en forma de V, utilizada en Bolivia para hacer espacio entre las cañas, con el fin de tejer la cuerda a través de los haces

Vogel comenzó a trabajar junto a Görlitz en Egipto en 2002 y nuevamente estuvo con el equipo en Nueva York, ayudando a construir las cabañas en el cuerpo principal del barco que fue prefabricado en Bolivia.  "Normalmente, estoy sentada frente a la computadora y al teléfono con los clientes", dice Vogel, que trabaja para una empresa  de paquetería. "Esta será mi primera vez en un barco tan grande en el mar". Ella planea navegar con la tripulación durante dos semanas antes de que tenga que regresar             a casa. "No quiero volver a trabajar".
La construcción del bote estuvo liderada por los bolivianos Fermín Limachi, de 50 años, y su hijo Yuri, de 25, ambos pertenecientes a la cultura aymara y expertos en la elaboración de embarcaciones de totora a orillasdel Lago Titicaca.