Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de septiembre de 2019
  • Actualizado 16:14

LECTURAS SUTILES

El amor a partir de los tiempos de internet

El amor a partir de los tiempos de internet

(SEGUNDA PARTE)
El mito de Aristófanes, o sea, la imposibilidad de establecer la fusión idealizada, deja a los amantes en la búsque-da imposible del encuentro mítico y del sueño perpetuo

Este mito da cuenta de los encuentros y desencuentros del amor, pero también ubica allí que en el amor hay una experiencia de la falta de objeto y que, desde un principio, hay una ausencia que determina el juego de los amantes.
Más de dos mil años después del discurso de Aristófanes, me encontré con un testimonio de los tantos que circulan en internet acerca del encuentro amoroso, que quiero compartir: “Una tarde de domingo decidí entrar en
el chat para matar el tiempo, fue ahí que empezamos a hablar con un hombre, él estaba en Italia en ese
momento, por lo que jamás creí que algún día podría ver su cara, pero sin darnos cuenta poco a poco, fuimos complementándonos, hasta el punto de que ya no éramos más dos personas sino que cada uno de nosotros vivíamos el uno por el otro y ya no nos imaginábamos una vida sin la presencia del otro”

El testimonio ofrece la posibilidad
de reconocer cómo el “tu” y el “yo”
se fusionan, el “empezamos a hablar  con un hombre” daría cuenta de ello. Muchos de estos testimonios del amor en internet plantean que el
material con el que está construido
el amor implica de entrada una pér- dida, pero, también la búsqueda eterna de algo que nos complete.
Algo que nos impulsa irremediablemente a creer. Esa quimera, ese objeto perdido es emplazado en una persona. Es en esta “ilusión” donde se instala el amor, capaz de convencer, de que alguien estará en condiciones de completarnos.  
Jacques Lacan, el psicoanalista francés, lo dice de otra manera: “amar
es dar lo que no se tiene a quien no
lo es”.
El yerno de Lacan, Jacques-Alain Miller, plantea que amar, es reconocer la falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar algo material como bienes, regalos, dinero, es dar algo que no se posee, que va más allá de uno mismo. Este es el acto de amor más generoso que se puede dar. Es un desconocimiento realmente formidable el que
el amor aporta. Es una necesidad vital.
Cuando estamos enamorados creemos en la completud, en que algo se puede colmar, en el encaje perfecto.
El que ama inevitablemente ama algo que no tiene y que cree encontrar en el otro.
Y para qué, en definitiva, romper esa ilusión…

NOTA:  Para cualquier consulta o comentario contactarse con la responsable
de esta columna, la psicóloga Claudia
Méndez  Del Carpio, al correo electrónico
[email protected] o al celular/ WhatsApp  62620609.
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