Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de septiembre de 2019
  • Actualizado 16:12

LECTURAS SUTILES

El amor a partir de los tiempos de internet

El amor a partir de los tiempos de internet

(Primera parte)
Por eso,
Compañera cuando salgo al camino
Y en el trébol del día
Parpadea el rocío
Te pienso largamente,
Te nombro despacito
Y es…
Como si de pronto
me nombrara a mí mismo
Canción con vos(Alejandro Balbis)

La clínica hoy no es la misma que la clínica freudiana. El mundo no es el mismo tampoco. Ahora para amar alcanza con anunciarlo por Internet a través de alguna red social. Internet ofrece la posibilidad   de conectarse al mundo entero y amar sin medida. El amor que antes aparecía a la vuelta de la esquina, en el barrio, en el liceo o en el baile, hoy puede aparecer a miles de kilómetros de distancia.
Sin embargo, el amor en su  esencia no ha cambiado a través de los siglos. Sigue siendo una necesidad   intrínsecamente vital y sobre todo humana. Muchas personas se curan por amor, pero también se en-ferman por amor, se puede morir por amor y algunas veces también se mata por amor. Entonces, ¿a quién amamos? ¿Cómo amamos? ¿Por qué amamos?
Quizás la definición más precisa para el amor sea la dada por el filósofo Slavoj Žižek que lo plantea como la reducción mínima del abismo entre dos personas

El amor es una coincidencia misteriosa, una conexión ilusoria con un otro que pretende tener lo que buscamos; una complejidad laberíntica que desvanece muchas veces a la realidad; porque el verdadero amor siempre es ciego. Nunca en el momento de enamorarnos vemos el objeto real sino aquello que creemos ver en el otro.
Cuando se recibe el flechazo de Cupido suele ser porque imaginamos o creemos detectar en la otra persona aquello que a nosotros nos falta; por eso nos abalanzamos a tomarlo. En el encuentro entre dos carencias, surgen los primeros malentendidos y de cómo estos sean piloteados por la pareja dependerá que entre ellos se estabilice o no el amor

El enamoramiento es ese momento pleno del flechazo, donde está la absoluta seguridad de que  se encontró lo que se buscaba. Hasta que, por supuesto, la convivencia o el compartir más momentos de la vida empieza a hacer aparecer lo real
de la cotidianeidad.
La sensación de la completud con el otro es un tiempo idílico, es una maravillosa sensación. ¿A quién no le ha pasado en algún momento de la vida? El ser uno, una sola unidad; como plantea el mito del que habla Aristófanes en El Banquete de Platón, quien describe a los andróginos (hombre-mujer), como unos seres esféricos de uno y otro sexo,
masculino y femenino, completos, altaneros y provocadores. Estos seres osaron desafiar a los dioses y como castigo divino los mutilaron en dos partes.  Continuará..


NOTA:  Para cualquier consulta o comentario con-tactarse con la responsable de esta columna, Claudia Méndez  Del Carpio (psicóloga), al correo electrónico [email protected]il.com o al celular/ WhatsApp  62620609.  
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