Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 22:01

Fármaco frena alzheimer y otros problemas de demencia

Es el primer tratamiento específico para la psicosis relacionada con enfermedades mentales en casi dos décadas.

Persona toma un medicamento. | CAMBIO2000.COM..AR
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Fármaco frena alzheimer y otros problemas de demencia

Un fármaco que frena las alucinaciones en los pacientes con Parkinson hace lo mismo con los que tienen Alzheimer y otras formas de demencia. En Estados realizaron un estudio rápidamente porque el beneficio era claro.

El medicamento podría convertirse en el primer tratamiento específico para la psicosis relacionada con la demencia y el primero para el Alzheimer en casi dos décadas. Este se dirige a algunos síntomas más preocupantes que enfrentan pacientes y cuidadores: alucinaciones que conducen a la ansiedad, la agresión, y el abuso físico y verbal.

Los resultados se revelaron en San Diego, Estados Unidos. “Este sería un avance muy importante”, dijo el experto independiente, Dr. Howard Fillit, director científico de la Alzheimer’s Drug Discovery Foundation.

Aunque el campo se centra en encontrar una cura para la demencia y prevenir futuros casos, “existe una gran necesidad insatisfecha de un mejor tratamiento para quienes lo tienen ahora”, señaló Maria Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzheimer.

El medicamento es pimavanserina, una píldora diaria vendida como Nuplazid por Acadia Pharmaceuticals Inc. Fue aprobada para la psicosis relacionada con el Parkinson en 2016 y se cree que funciona bloqueando un químico cerebral que parece provocar delirios.

Alrededor de ocho millones de estadounidenses tienen demencia y los estudios sugieren que hasta el 30% de ellos desarrolla psicosis.

“Es aterrador”, reveló Jeffrey Cummings miembro del Centro Lou Ruvo de Cleveland Clinic para la Salud del Cerebro en Las Vegas.

Este médico ayudó a dirigir el estudio, que incluyó a 400 pacientes con demencia y psicosis. A todos se les administró una dosis baja del medicamento durante tres meses, y los que parecían responder o beneficiarse se dividieron en dos grupos. La mitad continuó ­­­-­­con el medicamento y los otros recibieron píldoras ficticias durante seis meses o hasta que tuvieron una recaída y los síntomas empeoraron. Ni los pacientes ni sus médicos sabían quién estaba recibiendo qué medicamento.