Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de octubre de 2021
  • Actualizado 00:37

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL/// EL ESPECIALISTA JAVIER ESPADA EXPONE LA REALIDAD DE BOLIVIA.

“La filantropía no es RSE, el reto es la sostenibilidad”

“La filantropía no es RSE, el reto es la sostenibilidad”



Nuestro tejido empresarial está conformado por 90 por ciento de micro y pequeñas empresas y 10 por ciento de medianas y grandes. En ese 90 por ciento muchas no cumplen con la normativa laboral o impositiva y tienen un periodo estimado de vida de tres años, pero tienen un alto ni-vel de adaptación al cambio. El 10 por ciento restante puede vivir décadas, pero su problema es la burocracia para dar respuesta a nuevos desafíos.

En los últimos 10 años el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ha ido evolucionando de manera paralela con la mentalidad de los nuevos empresarios. Desde sus inicios, la RSE ha tenido que ver más con la perduración del negocio en el tiempo que con una mera estrategia de marketing o para mostrar un rostro social como maquillaje de malas prácticas. La RSE, como una herramienta de gestión, ha requerido acuerdos en cuanto a conceptos, lineamientos e indicadores. Bolivia ha sido el único país en el mundo que ha logrado definir lineamientos de RSE en el Reglamento 365/2015 para las entidades de intermediación financiera.

El Reglamento ha catapultado el interés por la RSE no solo en el sector financiero sino también en otros sectores como la minería, hidrocarburos, telefonía y universidades.

Al basarse en la ISO 26000 y en el Global Reporting Iniciative (GRI) sirve de guía para dejar la filantropía y encargarse de lo que verdaderamente importa: la sostenibilidad.

En ese sentido, el triángulo virtuoso radica en el equilibrio entre los aspectos económicos, sociales y ambientales.

Cuando nos referimos al aspecto social, nuestro escenario normativo la-boral es tan complejo y con tendencia favorable ha-cia el empleado que solo cumpliendo con la Ley General del Trabajo ya permite cumplir con indicadores de RSE. Temas como equidad de género, no discriminación ni racismo, contratación preferencial a personas con discapacidad o reducción de la brecha salarial entre los máximos ejecutivos y la masa salarial se han ido implementando en las empresas públicas o privadas a lo largo de los años. Un mensaje para los lectores: Es posible que su empresa ya esté haciendo RSE, solo que usted aún no lo sabe.

En el aspecto ambiental si debemos detenernos a pensar. Por ejemplo, si pretendo incorporar lo ambiental en una universidad defendiendo el delfín del río Amazonas, posiblemente el impacto logrado será mínimo ya que nada tiene que ver con el giro del negocio y, por tanto, puede ser descartado con el tiempo; en cambio, si considero el consumo de energía eléctrica en mis aulas, el consumo de agua de los baños y el de papel para los textos, me daré cuenta que esos tres temas son tan significativos que no solo afectan al medio ambiente sino con unas cuantas mejoras de eficiencia y ahorro, también lograré un impacto económico positivo. Es vital entonces, definir qué se va a hacer o cuál va a ser el alcance.

En cuanto al aspecto económico, la ética y transparencia son pilares fundamentales de la RSE. Es necesario que las finanzas y la contabilidad sean saludables en una empresa, pero también es fundamental cómo se obtie- nen esos ingresos y si no vulneran los principios institucionales.

La tendencia actual es que nadie quiere ser empleado por mucho tiempo, los clientes son cada vez más exigentes y las autoridades están más conscientes del rol protagónico de la empresa en la economía; por tanto, deben ser responsables en todo sentido. Eso va más allá de un cheque a una organización, porque olvidamos lo que realmente importa para la gestión del negocio: la permanencia.

Un concepto que implica tres pilares



La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) implica que una empresa es responsable de los posibles impactos económicos, sociales y ambientales que puede generar, debido a las actividades que realiza.

Según una definición presentada en un documento del Banco Mundial, la RSE es el compromiso permanente de las empresas de comportarse éticamente y de contribuir

al desarrollo económico regional, al mismo tiempo que mejora

la calidad de vida de

los trabajadores y sus familias, así como de

la comunicación local

y la sociedad.

El objetivo que persigue la RSE radica en el impacto positivo que estas prácticas generan en los distintos ámbitos, con los que una em-presa tiene relación,

al mismo tiempo que contribuye a la competitividad y sostenibilidad de la empresa.

La RSE es el rol que les toca jugar a las empresas a favor del desarrollo sostenible, es decir, para lograr un equilibrio entre crecimiento

económico, bienestar social y aprovechamiento de los recursos naturales y medio

ambientales.

La RSE no es una cultura de la filantropía, no se busca que las empresas se conviertan en obras

de beneficencia, ya que las empresas están hechas para ser rentables. Esto implica que las empresas adopten una postura responsable en torno al impacto de sus operaciones. Esta cultura es una forma

de hacer negocios que le garantiza mayor sostenibilidad a lo largo del tiempo a la empresa y crecimiento económico.