Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 16 de junio de 2021
  • Actualizado 03:51

Vero Pérez pone música a poemas bolivianos en su disco ‘Cadáver Exquisito’

El 4 de diciembre de 2020 la cantante paceña sacó su nuevo disco como solista en las plataformas digitales. Hace unas semanas, empezó la distribución del álbum en formato físico.
La cantante Vero Pérez y la portada de su nuevo disco ‘Cadáver Exquisito’.
La cantante Vero Pérez y la portada de su nuevo disco ‘Cadáver Exquisito’.
Vero Pérez pone música a poemas bolivianos en su disco ‘Cadáver Exquisito’

Vero Pérez es una cantante paceña que lleva más de diez años junto a Efecto Mandarina. Sin embargo, paralelamente tiene proyectos como solista. Cadáver exquisito es su más reciente lanzamiento. Cuenta con 10 canciones. Todas las letras son poemas de escritores bolivianos (excepto la canción homónima al disco, que es un poema original de la cantante) y Pérez compuso la música. En esta entrevista, Pérez comenta más a profundidad su obra.

¿Cómo nace este disco?

Yo tenía otro disco planeado para el 2019 que tenía que ir a grabar el 2020, en abril, con un sello con el que había firmado en Nueva York. Pero bueno, ya sabes, pandemia. Se arruinó todo el plan y me tuve que quedar encerrada en mi casa. Y obviamente el otro disco necesitaba músicos, necesitaba otro tipo de producción... Pero fue como que una cosa mucho más interna el tema del de hacer este Cadáver Exquisito, porque justamente nació de poesía. Entonces yo estaba leyendo mucha poesía en el encierro y de pronto empecé a musicalizar todos estos poemas que siempre me habían gustado. Desde chiquita yo soy muy, muy lectora de Jaime Saenz o de Blanca Whiethüchter. Tenía mis poemas favoritos desde siempre y bueno, fue así como de a poquito empecé a musicalizar estas canciones. De hecho, ya tenía una que se llama “Como hablar de la luz”, porque ya la había musicalizado para la Biblioteca del Bicentenario, porque me invitaron a Justamente musicalizar un poema de Roberto Echazú. También había trabajado ya en Cadáver Exquisito que tenía que ser del otro disco en realidad. Pero tenía todo el sentido de que lo ponga ya acá, porque justamente yo sentía que este disco era un cadáver exquisito. Después de haber leído toda esa poesía, musicalizarla... era lo que tenía que pasar, que esta canción entre acá. Básicamente fue un disco de pandemia basado en poesía boliviana que iba leyendo.

¿Por qué ponerle a este disco Cadáver Exquisito? 

 El cadáver exquisito, básicamente es una corriente artística que nació en Francia por 1930. Muchos poetas empezaron con esto, que casi era un juego de “yo escribo una línea, la cubro. Tú escribes la siguiente línea la cubro”. Por eso yo sentía que este disco era un cadáver exquisito. Porque justamente había usado las palabras de otros poetas para yo musicalizarlas. Incluso mi canción “Cadáver exquisito” también la hice basada en palabras que me mandaron personas en Instagram, luego hice toda la música. Por eso te digo que esta canción, que ya se llamaba “Cadáver exquisito”, cobraba tanto sentido en este disco.

¿Cómo fue la producción del álbum?

Bueno, empecé justamente haciendo todas las canciones solita en mi casa. Empecé a tocar más la guitarra, porque generalmente yo, o sea, no soy guitarrista... Pero fue así, iban saliendo las canciones. Primero hice cinco y con esas cinco di un concierto en Instagram. Después varios amigos me dijeron “Pero ¿por qué no haces un disco? Grábalo, animate” Y yo “pucha, pero es que no quiero hacer un disco de cinco canciones” Y ellos decían “Pero entonces haz más”, entonces fue así como hice cinco canciones más y luego lo grabé en el estudio de mi amigo Rodrigo Díaz que se llama Fuerte Audio. Él, muy buena onda, muy desprendido, me dijo “Sí, tienes el estudio para ti sola, haz lo que quieras ahí”. Y obviamente su ingeniero de sonido, que es mi gran amigo, So Myung Jung, en quien confío totalmente para un trabajo como éste. Entonces fuimos justamente con este equipo maravilloso, grabando. Yo grabé todo, la guitarra, el bajo, percusiones, obviamente los coros y todo eso, porque claro, no podíamos tampoco meter mucha más gente, no podemos meter más músicos. El plan era que sea una cosa bien íntima, de pandemia y además no teníamos presupuesto tampoco. Obviamente, ya cuando empiezas a grabar tu mente empieza a volar también. Y dije bueno, “en esta canción necesito que toque el bajo Andrés Rotmistrosvsky” que es un amigo argentino. Luego, en otro tema  toca el chelo Agustín Uriburu que es otro amigo, luego el violín Andrei Matorin y finalmente Andrés Proaño que graba los sintetizadores en dos canciones. Esos fueron mis invitados todos de afuera, porque claro, con esta posibilidad de mandar todo por internet igual se podía, ¿no?

¿Qué significa este disco ti en este momento de tu carrera?

Yo creo que ha sido más de lo que me imaginaba. No sé, yo tal vez no soy muy ambiciosa y las cosas como que se van saliendo de a poquito de mis manos. Luego termina siendo una cosa mucho más grande y, claro, me emociono. Al final, ahorita estamos haciendo los videoclips de las canciones. Creo que en ese momento era algo que tenía que pasar, porque yo hace tiempo vengo diciendo que tengo que hacer un disco en solitario. Tengo todavía ese otro disco pendiente, pero creo que fue el mejor momento. Era necesario para soltar, más allá de un tema musical, creo que un tema emocional. Era muy importante sacar todas estas canciones, sacar el momento, más que nada. Además, son poemas preciosos que yo amo y he amado desde siempre, con unas letras que cobraban mucho más sentido en la soledad de la pandemia. Ha sido un reto también. El reto de la pandemia, de la soledad, estar en cuarentena y etcétera. Creo que yo moví mi reto para que no sea un tema tan triste, mental, depresivo, digamos. Creo que yo lo moví a la música y eso me ayudó a estar muy bien. La verdad es que la música misma me salvó y creo que era lo que tenía que pasar. Así que pasó.

El disco en físico viene acompañado con un libro y tiene ilustraciones. ¿Cómo surgió esa idea?

 Yo creo que van pasando cosas que no necesariamente he planeado, pero se van dando de la mejor manera. Y luego, claro, cuando ya tenía todas las canciones hechas, me puse a pensar en hacer un disco físico. Pero como eran poesías de autores bolivianos, también yo dije “me encantaría hacer un pequeño libro”. Siempre he tenido como muchas ganas de hacer un libro. También tengo muchas poesías que en algún momento quisiera publicar. Todas estas cosas como que me vinieron a la cabeza y dije “Bueno, voy a hacer un libro”. Entonces obviamente necesitaba más allá de los poemas y no quería que sea el típico disco con mi cara o una cosa así muy simple. Entonces decidí pedirle a Alejandra Alarcón, que es una artista tremenda, que sea parte. Justamente yo veía mucho su arte, y llegó un punto en el que dije “ella tiene que ser”; o sea, es necesario que ella haga las ilustraciones del disco. Entonces hablé con ella, nos escribimos, le encantó la idea y el concepto. El hecho de que sea un “cadáver exquisito” también servía para que sean varios autores. Estaban los poetas, estaba yo con la música, estaba ella con las ilustraciones... entonces era como una colaboración dentro de todo. Entonces Ale me hizo las ilustraciones que yo le pedí que hiciera, digamos. Era como que le decía “quisiera que la portada sea un dibujo mío, y quisiera también que haya un conejo, quiero que haya un corazón”, cosas así.  Lo que ella hace es así como una dulzura tenebrosa que creo que funcionaba perfectamente para el disco, porque realmente es eso. Las canciones son bien dulces dentro de todo, pero con unos mensajes fuertes gracias a la poesía. También quería que sea un disco objeto, así que todos los poemas se pueden recortar y pueden ser como postales. Luego hay un poster, está buenísimo.

Estudiante Universidad Católica Bolivia “San Pablo” Regional Cochabamba