Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
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La verdad y nada más que…

Sobre ‘San Antonio’, documental que dará inicio a la muestra de cine boliviano a realizarse en Ohio, Estados Unidos, desde el 12 de agosto. Se puede acceder a los filmes que forman parte de este ciclo desde el portal de BoliviaCine.com de forma gratuita. Coincidiendo con la efeméride patria por el aniversario de fundación del país, iniciamos con la publicación de una serie de reseñas con este texto sobre la producción del realizador Álvaro Olmos.
Afiche promocional del documental ‘San Antonio’, de Álvaro Olmos. Afiche promocional del ciclo de cine boliviano. CORTESÍA
Afiche promocional del documental ‘San Antonio’, de Álvaro Olmos. Afiche promocional del ciclo de cine boliviano. CORTESÍA
La verdad y nada más que…

A partir de una colaboración entre la organización estudiantil Abya Yala de la Universidad Estatal de Ohio y la Carrera de Comunicación de la Universidad Privada Boliviana (UPB), que busca contribuir a la revalorización y a la apreciación de la cinematografía nacional, se ha pensado en la publicación de una serie de reseñas de las películas bolivianas que hacen parte de la muestra que se verá en Ohio y a la que se puede acceder desde el portal de BoliviaCine.com. Comenzamos con la del documental San Antonio, un film que ha calado, podríamos decir, en la sensibilidad de la audiencia. 

Dirigida por Álvaro Olmos y galardonada en varias ocasiones desde su estreno en 2011, la película retrata la vida de tres de los reclusos del penal de San Antonio: Ramón, un argentino condenado por tráfico de drogas que se ha visto obligado a abandonar a sus hijas y a su madre. Sergio, de la MS-13, cargado siempre de su pistola y sus pastillas y que lleva en la espalda el sueño de ser un rapero de Hip-Hop. Guery, otro desafortunado hijo de la calle que ha aprendido a robar y a amar a su hijo. Las historias de estos tres hombres se entremezclan con la cruda realidad de la prisión y nos permite entender el infortunio de quienes han sido condenados a la enajenación y la violencia. 

San Antonio, el nombre en la calle para el Centro de Rehabilitación San Antonio de Cochabamba, el penal más pequeño de la ciudad, construido para un total de 80 personas y que, sin embargo, alberga a casi 1.000 presos y sus familias. San Antonio, la prisión en la que alquilar una celda cuesta 100 bolivianos y comprarla entre 150 y 700 dólares. San Antonio, el lugar donde enviamos a quienes no encajan en la sociedad. “¿Quieres castigar a un hombre? Sepáralo de su familia, sepáralo de sí mismo, enciérralo con los de su propia especie”. San Antonio, donde lo que fuiste no importa, lo que eres no importa, en lo que vas a convertirte no importa.

Prisionero Sergio Camilo Arce, alias “Lucifer”. Condenado: abril 20 de 2008. Homicidio y lesión seguida de muerte. Sentencia: 20 años. Este filme, bañado en tomas de absoluto detalle, nos sumerge en un laberinto profundamente intimista. Una mano, una boca, un cuerpo apuñalado. El ojo mecánico que hace un acercamiento hacia una historia que pretende ser olvidada. Los pasillos, las celdas y las drogas, un mundo de ultratumba que está quebrado. La cámara que sigue a los personajes, que habla con ellos, que los desnuda. Y luego, se rompe la cuarta pared. Ese hombre, el condenado, te mira a los ojos. No mira a la cámara, no, te mira a ti. Sabe que estás detrás, observando. Con miedo, con intriga, con sospecha. Abre la boca y dice: “Esas son las caras de la vida, quien ríe ahora siempre termina llorando”. Se crea una conexión personal. ¿Los entendemos? 

Como toda película sobre la prisión, la obra de Olmos es un filme de los espacios. La cárcel aglutinada y caótica en la que conviven el desorden y la impericia. La cámara hace lo propio. Despojada de pulcritud y estética embellecedora (salvo en algunos casos), más bien intenta convertirse en lo oprobioso. Porque, claro, no hay nada hermoso en vivir en un presidio. Es un trabajo de transformación en el que el director y su cámara adoptan las formas contradictorias y violentas de la vivencia carcelaria. Poco a poco, Olmos desciende en esa jungla sobrepoblada, destartalada y desprovista de orden hasta que llegamos al corazón de las tinieblas y nos encontramos con el Coronel Kurtz y su locura. Pero también con su intimidad y su verdad.  

En realidad, el documental no es para nosotros ni para sus creadores. Es para ellos, los presos. Es su oportunidad para contar quiénes son y que la gente los escuche. La película es Ramón vestido de payaso para entretener a los niños que viven en la prisión, es el abrazo de su madre y de sus hijas. Pero también son las drogas que ha traficado. Es Guery y la historia de su infancia, cuando tenía que trabajar para pagarse sus estudios hasta que no pudo más y se vio forzado a robar. Y así, es la gente a la que ha robado. Es Sergio y sus sesiones de música, su infancia violentada, las personas que ha matado. Es una mirada que no juzga, sino que busca comprender.  

Los presos no necesariamente son psicópatas. No vimos a un Hannibal Lecter ni a un Anton Chigurh, mucho menos a Robert De Niro colgado por debajo del auto. Pero quizá vimos a un Poet, a un Jesse Pinkman, a un Travis Bickle. Vimos sus ojos y en ellos su malicia, su dolor, su arrepentimiento. Olmos no comete la impertinencia de justificar a sus personajes, mas sí humanizarlos. Relatar esa historia que no quiere ser contada: la contracara del delito, la dualidad moral, la embriagante contradicción del criminal. La cámara no interviene: documenta, observa de callada. Ellos son así, corte. 

Si hay algo que ha hecho la película es fungir como el reflejo de la sociedad boliviana. Su desorden, su caos, su pobreza, su violencia, su inseguridad. El retrato de tres hombres que configuran la naturaleza de lo que tememos ver: a nosotros mismos. Más aún, nos obliga a intimar con ellos, a cargar su peso, a sufrir su dolor, a matar a sus víctimas. En un mundo donde buscamos castigar y aislar a quienes consideramos peligrosos, la película intenta acercarnos a ellos. A diferencia nuestra, lo han perdido todo. Ahora son libres y lo saben. Exeunt Omnes.

Estudiante de la carrera de comunicación de la Universidad Privada Boliviana (UPB)

Programa - Ciclo de Cine Bolivia 

La organización estudiantil Abya Yala de la Universidad Estatal de Ohio invita a la proyección de cinco películas bolivianas todos los jueves del 12 de agosto al 09 de septiembre en el Gateway Film Center (1550 N High St) a las 7:30 pm.

Las películas proyectadas serán: San Antonio (2011), El olor de tu ausencia (2013), Lo más bonito y mis mejores años (2005), Viejo Calavera (2016) y Compañía (2019).

Además, las películas se podrán ver gratuitamente en el portal BoliviaCine.com al día siguiente de cada proyección.

San Antonio (2011) se proyectará el 12 de agosto a las 19:30 y su conversatorio respectivo será el 13 de agosto a las 17:00. 

Lo más bonito y mis mejores años (2005) se proyectará el 19 de agosto a las 19:30 y su conversatorio respectivo será el 20 de agosto a las 17:00.

El olor de tu ausencia (2013) se proyectará el 26 de agosto a las 19:30 y su conversatorio respectivo será el 27 de agosto a las 17:00.

Viejo Calavera (2016) se proyectará el 2 de septiembre a las 19:30 y su conversatorio respectivo será el 3 de septiembre de agosto a las 17:00

Compañía (2019) se proyectará el 9 de septiembre a las 19:30 y su conversatorio respectivo será el 10 de septiembre de agosto a las 17:00.

Los organizadores y co-organizadores del evento son:

Abya Yala Student Organization of The Ohio State University

BoliviaCine.com

Gateway Film Center

Center for Latin American Studies of The Ohio State University

Universidad Privada Boliviana – Carrera de Comunicación

Ramona - Suplemento Cultural

Los Sponsors del evento son: 

Center for Latin American Studies of The Ohio State University

Office of Diversity and Inclusion of The Ohio State University

Department of Spanish and Portuguese

K’acha Willaykuna Group

Department of Comparative Studies of The Ohio State University

Department of Anthropology of The Ohio State University

Department of Theatre, Film and Media Arts of The Ohio State University