Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de marzo de 2024
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Tierra fresca de su tumba, una escritura más allá de los mortales

Una serie de reseñas sobre la más reciente obra de la escritora boliviana Giovanna Rivero, Tierra fresca de su tumba, que ha sido presentada en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz. El libro de cuentos está disponible en toda Bolivia a través de la Editorial El Cuervo.

La escritora cruceña Giovanna Rivero.
La escritora cruceña Giovanna Rivero.
Tierra fresca de su tumba, una escritura más allá de los mortales

Tierra fresca de su tumba de Giovanna Rivero

Loris Tassi /Blow Up Magazine

“Sólo hay un camino, el de siempre”, escribió Onetti en 1939; en un artículo que recoge su poética en pocas palabras; el verdadero “creador” tiene que construir su propio camino “con alegría y tenacidad”, en sus obras. 

A través de un uso exótico de lo fantástico, el thriller y la ciencia ficción, la boliviana Giovanna Rivero (1972) construye su propio camino, un trayecto muy personal y de gran originalidad. Para ella, el cuento es una “superficie que esconde otras cosas”, un espacio irregular e inestable en el que reina la imaginación, en Tierra fresca de su tumba, nada es lo que parece y “El milagro de la metamorfosis aparece en todas partes”, para decirlo en un magnífico título de Mario Levrero. Incluso las situaciones más banales u obvias (una crisis matrimonial, una relación difícil con la familia, una paternidad no deseada) se vuelven poco a poco en impredecibles y siniestras. En conclusión: Tierra fresca de su tumba es uno de los mejores libros de este 2020 y nos permite entender por qué Rivero es un nombre imprescindible en el panorama de la literatura latinoamericana actual, como Edmundo Paz Soldán, Rodrigo Hasbún o Lilianana Colanzi.

Invasión anatómica*

Martina Panza 

En un lirismo feroz y muy frágil, se destila una prosa que sondea los abismos del alma y juega con las sugerencias de lo gótico y lo macabro, de la ciencia ficción, de la distopía, del realismo más extremo: de la profundidad de un silencio oscuro se levantan los escombros y los esqueletos de las vidas contadas por Giovanna Rivero. (…)

Con una prosa muy elegante encamina este vaivén: los personajes naufragan dentro y fuera de sí mismos y de pronto están más allá, al otro lado, ya muertos a la vida -“¿Cómo vas a poder vivir sin morirte?”- en la dimensión de un presente ahora desgastado, corrompido por una memoria deteriorada o bien sólida y por un futuro inexistente, muy lejano y culpable. Nunca una sola cosa, sino siempre más de una. (…)

El yo está fracturado, pero es extremadamente flexible, dilatado; habitados por sentimientos violentos, los personajes se convierten en la encarnación del oxímoron, se contienen a sí mismos y a su contrario. Para Rivero, la luz y la oscuridad se reducen a ser un mismo pliegue.

Y nuevamente la locura, la discapacidad física y la enfermedad mental, la violación, la desesperación, los vampiros, los fantasmas, los abortos, madres repudiadas y madres perdidas: todo se espesa en un dolor muy profundo y en una melancolía tan intensa que se puede oler.

Quizás en mi personalidad hay partículas de ese impulso vital que empujaba a mi tía hacia ese precipicio fascinante que puede ser uno mismo, la profunda búsqueda, el conocimiento peligroso.

La capacidad de dialogar con la muerte y traspasarla es tal que la combinación de la vida-olvido, hilo conductor entre los relatos, colabora en la (in)definición de una atmósfera espesada de lo ambiguo, onírico, raro, que Rivero no explica, ni presenta. A esto se suma la atracción hacia la corporalidad en una narrativa esculpida por la invasión anatómica, plagada de huesos, vísceras, ojos rasgados o por salir, manos, fetos, prematuros enterrados, dientes, manchas de sangre, ahorcados. La autora experimenta la fascinación por la ruptura y sus personajes, a pesar de estar inmersos en el trabajo de recomponerse a sí mismos y sus propios traumas, quedan igualmente encantados de la misma (…)

En combinación de terror y belleza, la escritura de Rivero se sostiene en una muy fina carga seductora que atrae y repele a la vez, juega con lo reprimido, explora los miedos colectivos. Cada entidad es desarticulada, pero una armonía remota subyace en el proceso de recomposición-desintegración del que cada uno, como desde un abismo, es recordado íntimamente. La elegancia estridente de esa escritura que ilumina ciertas grietas del alma y las llena de gracia cumple, por tanto, con una de las tareas de la literatura, reconociendo en ella la “capacidad sublime de una mano santa que borra, restaura, sutura y comprime y cura por el resto de la eternidad lo que ha sido destrozado”.

*Título original: L’invadenza anatomica. Ricomporre amorevoli scheletri di Giovanna Rivero

Publicado en Altri animali – altreanimali.it

Una de las narradoras más prolíficas de habla hispana

Denis Fernández

Conocí a Giovanna gracias a la generosa recomendación de Liliana Colanzi y Edmundo Paz Soldán, dos grandes amigos y colegas que me dio la literatura. Decir que tenía una premonición antes de leerla quizás suene exagerado, pero desde que me acerqué a su figura literaria supe que en su obra había elementos e historias que me iban a encandilar. Finalmente, después de leer tres libros seguidos de ella, pude comprobar que esa sensación era más que un presentimiento: cuando terminé sus manuscritos me aseguré de que estaba ante una de las narradoras más prolíficas de habla hispana.

Repito: no exagero. Los libros de Giovanna Rivero tienen un poder ancestral, una autoridad sintáctica y argumental que pocas veces encontré en mis lecturas. La forma en que aborda y trastoca la realidad, el espectro fantasmagórico que sobrevuela sus historias y la descripción minuciosa de los personajes me dejaron perplejo desde el principio. Encontré en su obra una capa espesa de perturbación y admiración; la belleza poética empleada para narrar me sacudió como me han sacudido obras de grandes escritores y escritoras.

Tuve la suerte y el honor de que Giovanna haya elegido mi editorial, Marciana, para publicar su último libro: Tierra fresca de su tumba, que con gran acierto ahora publica El Cuervo en mi querida Bolivia, a la que tantas veces visité durante mis viajes como mochilero, cuando era más joven y todavía la literatura no era mi estructura de vida. Este libro no es solo un volumen de cuentos, es un universo en sí mismo, que confirma la trayectoria de la autora al servicio de la literatura. 

Tierra fresca de su tumba (tal vez su libro más sincrético) es la ratificación de que Giovanna está un paso más allá de los mortales, de ese espacio que muchas veces intentamos definir como “realidad”. Celebro que este libro siga abriéndose camino en tantos países y en editoriales tan hermosas como El Cuervo. Leamos a Giovanna y dejemos que sus palabras nos iluminen.

Periodista y editor. 

Editorial Marciana (Argentina)