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  • Diario Digital | domingo, 19 de mayo de 2024
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Sobre ‘En el sueño de alguien’, de Cecilia Romero

Una lectura del libro de cuentos de la escritora boliviana, publicado por Editorial Nuevo Milenio
Sobre ‘En el sueño de alguien’, de Cecilia Romero

Desde la primera vez que conversé con Cecilia y entablamos una amistad de lecturas y proyectos, recuerdo que los amigos en común le reclamaban su segundo libro, ya que distaba mucho tiempo del primero, Entre las horas (2011). Es entonces que, en abril del pasado año, presenta su segunda colección de cuentos, En el sueño de alguien (2023), ambos publicados por Editorial Nuevo Milenio. Modestia aparte, debo mencionar que tuve el privilegio de leer versiones anteriores de algunos de los cuentos incluidos en este libro, y desde entonces tuve una corazonada que me mantuvo atento a lo que Cecilia estaba trabajando. 

Ya lo dijo el maestro Borges, lo mejor de la lectura es la relectura, ya que es una práctica enriquecedora que nos permite descubrir nuevas capas de significado, observar otros matices que no habíamos encontrado en una primera lectura. Y al sumergirme nuevamente en los cuentos de Cecilia en su versión publicada, especialmente aquellos que inicialmente me dejaron con una corazonada intrigante, quedé totalmente asombrado. Cecilia demuestra una pericia al momento de contar sus historias, no son relatos planos y/o lineales, juega con una variedad de elementos narrativos que nos podrían llevar a diferentes interpretaciones y es ahí, donde el libro se eleva como una loable colección de cuentos.

La tensión es un elemento central que se impregna en los doce cuentos, con la cual aborda historias que en común se adentran en la intrincada red de relaciones humanas, familiares, donde los secretos y las pasiones ocultas se entrelazan para crear una complicidad con el lector. Cecilia narra aquellos amoríos clandestinos que se desenvuelven en las sombras, desplegados en diversas geografías y latitudes. En “House at dusk”, presenciamos cómo un matrimonio regresa a su hogar buscando borrar sus infidelidades con un baño, tal vez como una suerte de absolución. En “La sagrada familia”, un niño/hijo dibuja sirenas decapitadas como una sentencia a lo que ocurre en la oscuridad de una bodega, mientras que en “Los amantes”, una escritora busca importunar a sus personajes en la ducha, desafiando los límites entre la realidad y la ficción. En “El rayo del Catacumbo”, una relación desgastada, es iluminada por un mar de relámpagos. 

Mis favoritos son los dos primeros cuentos, los cuales funcionan como un poderoso disparo inicial que sumerge al lector en el universo narrativo de Cecilia. En “Coral y las hormigas”, una joven lectora de Séneca se convierte en un enigma en sí misma, buscando el detrimento de los demás mientras los observa, planea y finalmente aplasta a sus víctimas, como si fueran simples hormigas. En “La noche del tapir”, una mujer solitaria enfrenta el encierro de la pandemia y, en un acto de estrés y ferocidad, dispara contra un noble tapir, constituyéndose en una pieza más de ese mundo aterrador que nos tocó vivir.

Cómo no mencionar aquel cuento de tinte erótico, “Un final feliz”, un género que Cecilia explora constantemente y soy testigo de aquello, ya que en alguna oportunidad organizamos un taller de cuento erótico en el que ella compartió su expertise y pasión por este estilo narrativo. Cabe resaltar que este texto fue publicado en la antología de cuentos 11 escritores de Wilstermann (2019).

Pero también explora los relatos fantásticos, “Los andenes de Arlington” se establece como un perfecto microcuento que condensa una notable dosis de suspenso, misterio y, por supuesto, tensión. 

En conjunto, En el sueño de alguien, Cecilia teje un entramado de emociones y situaciones, narrando lo sutil y lo inquietante de la cruel cotidianidad. Leerla me mantuvo despierto, asombrado, me sumergió en el sueño de alguien, aquellos paisajes emocionales vívidos y provocativos que capturó en cada página. Es una loable colección de cuentos.