Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 22 de mayo de 2024
  • Actualizado 23:07

Stege, un ‘nuevo’ fotógrafo en la Bolivia del siglo XX

La exposición ‘Mirar para volar’, abierta en el CCELP hasta el 25 de noviembre, recoge imágenes tomadas por Georg Stege entre las décadas de 1950 y 1980, muchas de ellas en Cochabamba
Stege, un ‘nuevo’ fotógrafo en la Bolivia del siglo XX ./ Georg Hans Stege Bischoff
Stege, un ‘nuevo’ fotógrafo en la Bolivia del siglo XX ./ Georg Hans Stege Bischoff
Stege, un ‘nuevo’ fotógrafo en la Bolivia del siglo XX

Hasta hace pocas semanas, asociábamos el nombre de Stege solamente a la industria de alimentos en Bolivia y guardábamos memorias de la noche de San Juan comiendo “jadocs” con las salchichas de esta marca. Lo que no sabíamos es que uno de sus principales administradores, el hijo menor de la pareja alemana fundadora de la empresa en La Paz, también fue fotógrafo. Georg Hans Stege Bischoff –quien nació circunstancialmente en Chile en 1917, vivió su niñez y adultez en La Paz, y murió en Cochabamba el año 2000– no pudo ser un fotógrafo a tiempo completo porque sus padres le encargaron el manejo de la fábrica familiar, pero durante toda su vida se entregó a su verdadera pasión: las cámaras, las lentes y el laboratorio, la fotografía como arte, registro de sus numerosas travesías y curiosidades, diario visual de su paso por el mundo y, con ello, de la historia de Bolivia en la segunda mitad del siglo XX.

Con la exposición “Mirar para volar”, que el Centro Cultural de España en La Paz (CCELP) acoge hasta el 25 de noviembre, el archivo fotográfico de Georg Stege se abre al mundo por primera vez. La muestra es parte del proyecto de catalogación, preservación y difusión de este archivo –impulsado por la Fundación Flavio Machicado Viscarra (FFMV, Las Flaviadas) con el apoyo del clúster EUNIC en Bolivia (Goethe-Institut La Paz, CCELP, Alianza Francesa y Società Dante Alighieri)–, que busca resguardar el acervo fotográfico de Stege y, además, “darle vida”, como explica Eduardo Machicado, director ejecutivo de la FFMV. “La historia de cómo la colección de Stege llegó a nuestras manos es un ejemplo del probable estado de múltiples colecciones privadas en el país. En 2017 recibimos una llamada telefónica casual de la familia Stege, acerca de una posible donación de fotografías de las décadas de 1950 a 1980. Nos embarcamos a Cochabamba sin tener idea de la impresionante colección fotográfica que encontraríamos, formada por más de 8.000 imágenes”. 

Entre 2017 y 2022, Klaus y Christine Stege donaron a la FFMV gran parte del acervo de su padre: 3.852 fotografías en blanco y negro, 5.111 diapositivas a color, varios dispositivos fotográficos y equipos de visualización. El fotógrafo Stege “era un hombre muy curioso y creativo que exploraba diferentes medios, como la carpintería y la metalurgia. Le gustaba el arte, la zoología, la botánica y la ciencia en general”, explica el curador español de la exposición Claudi Carreras, quien en 2022 llegó al país a revisar el archivo en la FFMV y comenzar a planear la muestra, junto con el fotógrafo alemán Andreas Rost. No hay prueba más clara de su ávida indagación de la vida que las imágenes que capturó con sus cámaras: en su archivo encontramos paisajes de nevados y selva amazónica, plantas y animales de diversos ecosistemas, rostros y cuerpos de personas de diferentes culturas del país, ruinas y objetos arqueológicos, construcciones arquitectónicas, escenas de la vida cotidiana en mercados y calles de La Paz y su barrio Chijini, la zona del Gran Poder –donde estaba la fábrica Stege y su casa, con un cuarto oscuro en ella–.

Stege fue un aventurero y la fotografía fue la herramienta con la que decidió darle cuerpo a su inquietud y vincularse con el mundo. Desde un primer momento, el reto de la Fundación Flavio Machicado Viscarra en su trabajo de catalogación del archivo radicó en encarnar la dinámica del propio fotógrafo y encontrar las formas de hacer dialogar estas imágenes con multiplicidad de miradas. Luego de una primera etapa de inventario y digitalización preliminar de parte del material, el equipo del proyecto comenzó a catalogar: imaginar mapas, conexiones entre ámbitos, posibles recorridos. “Catalogar implica un ejercicio intelectual de pensar el archivo y preguntarse cómo este puede ser accesible, cómo puede ser utilizado. Se trata de crear entradas, reconocer insistencias y particularidades para acercar el archivo a la gente que no conoce la obra de Stege, pero que puede entrar en ella y encontrar nuevos caminos para muchos campos e intereses bastante o poco explorados”, explica Cristina Machicado Murillo, gestora cultural de Las Flaviadas y coordinadora general de la iniciativa. 

Así como la propia FFMV encontró su propia cercanía con Stege, a través de 72 diapositivas a color que registran un festival folklórico de 1974 realizado en la región de Comanche (provincia Pacajes del departamento de La Paz), organizado por el fundador de Las Flaviadas, Flavio Machicado Viscarra, usuarias y usuarios con los más variados intereses y campos de estudio pueden encontrar en el archivo de Georg Stege nuevas imágenes para sus pasiones. 

El catálogo en línea –disponible en http://archivo.flaviadas.org/ y trabajado con el apoyo de la Fundación SOLYDES junto a un equipo multidisciplinario formado por Santusa Marca Morales, Rodny Montoya, Andrea Cerezo y Carlota Kuenhne– es la primera puerta para una serie de investigaciones que pueden desarrollarse con este acervo. Desde una investigación sobre el propio fotógrafo, sus búsquedas estéticas y documentales, sus formas de trabajo y prácticas artísticas, hasta el rastreo de sus redes de sociabilidad y, con ello, de aquellas que articularon familias alemanas en Bolivia durante el siglo XX. También es posible hallar nuevas pistas para el estudio de la construcción de carreteras en el norte del país, el desarrollo urbano de la ciudad de La Paz, la vida en el Beni y Cochabamba, o los cambios en las indumentarias tradicionales del país, por nombrar solo algunos de los espacios que pueden sobrevolarse una vez montadxs en la lente de Stege. La muestra “Mirar para volar” y el catálogo en línea del archivo Stege son ventanas para emprender travesías que, sin duda, dinamizan nuestras memorias y contribuyen a comprendernos y repensarnos con nuevas fuentes.