Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de diciembre de 2021
  • Actualizado 14:03

Sonidos de medianoche y el alba

Texto homenaje al investigador, intelectual y visionario de la psicología comunitaria en Cochabamba, Juan José Alba Fernández, quien falleció el pasado mes de mayo.
El investigador Juan José Alba junto a autoridades y comunarios de Raqaypampa (derecha) y la portada de su obra ‘Los Jampiris de Raqaypampa’, editada en 1993. CORTESÍA
El investigador Juan José Alba junto a autoridades y comunarios de Raqaypampa (derecha) y la portada de su obra ‘Los Jampiris de Raqaypampa’, editada en 1993. CORTESÍA
Sonidos de medianoche y el alba

En homenaje al investigador Juan José Alba Fernández, fallecido el pasado 10 de mayo, se proyectará de forma virtual su documental Tata Santiago. La fiesta de Santiago de los Indios, trabajo poco conocido que realizó en su labor con los pueblos originarios de los Andes bolivianos. La presentación del filme se realizará este domingo 13 de junio a las 18.00 a través del siguiente enlace de Youtube: https://youtu.be/98HsEBh2R90. Asimismo, posterior a la proyección se ha habilitado un espacio en la plataforma Zoom para quienes quieran compartir algo y expresarse. La invitación es a través del siguiente link: https://bit.ly/3wZ57Eo. 

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Nos conocimos en las pampas y laderas de Raqaypampa de las alturas de Mizque; pueblo orgulloso de su andar con la cadencia musical única de sus bordados. Eran aquellos años 80 en que buscábamos entender y (re)conocer la vida de las comunidades andinas, -del cual tú y varios más que fuimos parte de la experiencia de CENDA-, aprendimos la importancia de caminar pausadamente, por aquellos “complejos senderos” que se trazaban, entre el cotidiano y persistente recorrido de sus habitantes y las huellas de su historia reciente.  

Veníamos de mundos y oficios diferentes: urbanos, urbano-rurales, algunos más técnicos o teóricos y un poco de ambos, quizá algo idealistas, pero parecidos en sentidos y búsquedas, que intentaban conciliarse en este territorio que nos desafiaba a comprender, y posiblemente, comprendernos nosotros mismos. 

Entre todos, eras tú el que tenía más clara la idea de cómo abordar su tema: el mundo de la salud entre los yachaq o jampiris de Raqaypampa, sus concepciones de enfermedad y salud, como las posibles vías de comunicación e interacción con el sistema público de salud.

Así comprendimos el imprescindible y fascinante mundo de estos Pampa Jampiris en la sociedad raqaypampapeña, sus categorías y especialidades, el origen de sus conocimientos, sus principios y valores de vida; y claro, el fundamental peso en la vida de la población; es decir, en la cultura y salud de los alteños de Raqaypampa.

Aprendimos a no confundir la medicina campesina o tradicional de estos Yachaq conocedores, con el simple uso de yerbas al que se suele reducir; diferenciar entre el paqo principiante, con la qhaqodora especialista en fricciones del cuerpo, la partera vital en el advenimiento de los nuevos habitantes,  o el aysiri que levanta y ve en la oscuridad, convocando “al Gloria” y a los espíritus en entredicho, para consultar y confrontar con estos ánimos, -desde la medianoche hasta el alba- sobre el origen de los males o problemas que aquejan; su posible desenlace y “curación”. Los malestares, frecuentemente podían ser físicos, pero su origen y restablecimiento eran casi siempre anímicos.  

Fue gracias a ti que conocimos a personajes emblemáticos e inolvidables de la historia reciente de Raqaypampa como el Tata Fermín, un yachaq en todo sentido, por el resplandor vivo que inspiraban sus conocimientos sobre el tiempo y la vida, tan extensos y claros como su edad; la paciencia curativa en la voz y manos de la Mama Calixta, o la predisposición resuelta a la “consulta” del Tata Berno; y por supuesto, la incansable Mama Cayetana, partera y qhaqodora por todos requerida. Todos vitales para la comprensión, no solo de la salud en la comunidad, sino de la cultura y las movilizaciones por la tierra desde los tiempos anteriores a la Reforma Agraria; algo que nos permitió acercarnos más a los raqaypampeños, para sentir la calidez íntima de sus saberes, o el contundente lenguaje de sus arados y semillas, a la hora de la siembra, del fogón y sus fiestas. 

Nos sobrecoge aún, los testimonios y experiencias compartidas, que conocimos a través de tus hallazgos sobre el origen de este poder curativo de los jampiris o yachaq y su proceso de aprendizaje, donde el trueno y resplandor del rayo o gloria - su nombre ritual en la región- asociado al antiguo Illapa y al Tata Santiago, como el mítico portador del poder sanatorio y  vía por la que llega este anuncio de posesión: Un primer rayo anunciaba elección, el segundo la necesidad de iniciación; se dice que llegaba un tercero de fulminación, cuando no se habían cumplido los dos primeros mensajes.

No podemos dejar de recordar aquella tarde de agosto cuando el rayo te llegó en la habitación de la escuela que teníamos como vivienda. Fue tu propio anuncio de iniciación. Era la ideal yuxtaposición y ejercicio de la investigación con el oficio. Entendemos que así lo asumiste. 

Fuiste uno de los pioneros en la comprensión de este mundo que se sintetizó en el libro Los Jampiris de Raqaypampa (CENDA, 1993) y luego Los Jampiris de Campero, junto a muchos estudios que quedaron como informes de investigación.

Raqaypampa era una de las expresiones de este complejo sistema de salud, que se extendía en todo el horizonte andino del continente. 

Tu trabajo sobre la circulación de los diversos insumos que se emplean en las “mesas” rituales y curaciones (misterios, q’oas, copal, qory lazos, semillas de wilka, untu-grasa de llama, sullu, minerales, etc, etc), cada uno con su significado y esencia, cuyo centro panandino en la feria anual de Santiago de Huari de Oruro el 25 de julio, nos remitía a los múltiples espacios interconectados de este mundo. Junto al otro gran núcleo de Santiago de Bombori en Macha, Potosí, -al que asisten los jampiris del espacio andino con sus pacientes, convocados a la prueba crucial de su función y jerarquía-, forman parte de este mundo. Conexiones visibles y simbólicas, de antiguas y nuevas asociaciones del illapa-rayo-trueno-gloria, con Santiago.       

Varios años más tarde, en la década de los años 2000, nos volvimos a encontrar en Raqaypampa. Eran los tiempos del proceso de la Autonomía Indígena Originaria Campesina de Raqaypampa. Apoyando, a través de ISA - Bolivia a la Central Regional Campesina, sus Consejos Educativos y la Radio de la comunidad, juntamos nuestros esfuerzos para ayudar a compaginar el sustento de este proceso fundamental raqaypampeño, que el año 2018 se consolida como parte formal del Estado Boliviano.

Quiero terminar este intento de reseña, con la imborrable memoria de la sesión del aysiri Vallejos de Seqe Rancho, aquel martes de agosto por la noche. Después de pijchear y ch’allar en un cuarto cerrado y sin ventanas, pasada la medianoche, se apagaron todas las luces. Después de un cierto tiempo, emerge una voz potente y una especie de aleteo de cóndor mallku que se expandía vertiginoso desde el techo y cundía la habitación. Había llegado el Gloria del aysiri, algo molesto y sediento por haberlo despertado. Entonces comenzó aquella impactante y misteriosa sesión, con saludos y disculpas, explicaciones, pedidos y consultas de parte de los asistentes, y la respuesta del gloria- mallku a cada una. Luego de dos intermedios, llega el momento en que este trae a la sesión al ánimo posible causante del malestar, quien andaba suelto de su cuerpo mientras dormía. Es el momento de esclarecer el problema. El enfrentamiento secular del bien y el mal, entre persuasiones, gritos, susurros y exclamaciones. Por fin la luz, iluminada por la sonora clarificación del causante del mal y su curación.

Así, desde la medianoche hasta el alba, transitamos entre la oscuridad total y la luz temporal de los intermedios de la sesión, escuchando poderosos sonidos y voces entre monólogos y diálogos múltiples, a veces vehementes e imperativos, otras suaves y conciliadoras. Así comprendimos que el mundo de la salud de los jampiris, transita entre lo mágico - mítico con la racionalidad de sus contextos. 

Juanjo, te debemos estos inconmensurables espacios y sonidos de conocimiento y mejor comprensión; la memoria y el imperecedero tiempo que nos compartiste.   

Hasta el siguiente vuelo y reencuentro de todos los rayos-resplandores-glorias que circulan por esta biosfera de los andes