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  • Diario Digital | sábado, 22 de junio de 2024
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Ricardo Bonel Váldes, un escritor misterioso

Un artículo que, a la manera de un bosquejo de biografía novelada, investiga la figura del autor al que Jaime Saenz escribió una carta publicada en ‘Memoria solicitada’
Ricardo Bonel Váldes, un escritor misterioso.
Ricardo Bonel Váldes, un escritor misterioso.
Ricardo Bonel Váldes, un escritor misterioso

En la tercera edición de Memoria solicitada (2004) de Blanca Wiethüchter (1947-2004), aparece, desde la página 21 a la 26, una carta que escribe Jaime Saenz (1921-1986) a un tal Ricardo Bonel Valdés (¿?) y que expone un texto argumentativo del Saenz poeta sobre la experiencia del “ser poeta y la muerte”. Digo “un tal”, porque a primera vista no me parece conocido el nombre del destinatario. En esa perspectiva, hago las primeras averiguaciones del caso y no hallo información gráfica o biográfica, de este receptor. Lo que me lleva a imaginar que es un sujeto misterioso y, probablemente, es la designación de un personaje inventado por el remitente.    

Pero esta suposición se cae al suelo, ya que debo confesar que en una búsqueda hemerográfica, sobre una investigación literaria que quiero acordarme, me topo con un cuento publicado donde se consigna como autor al nombre del sujeto misterioso. Este encuentro casual me crea un mundo de dudas sobre la identidad de este individuo ¿escritor? Así, en este artículo, cual si fuese un detective resolviendo un caso, construiré un bosquejo de biografía novelada del destinatario como una experiencia literaria y me guiaré sobre la base de los contenidos de los dos textos donde se lo alude nominalmente.

Carlos Medinaceli (1898-1949), en “La biografía en Bolivia”. afirma que, si se trata de escritores nacionales, “las biografías, a más de satisfacer el puro sentimiento estético, cumplen la función de ‘ilustrar’. Tanto o más que, como obras de arte, asumen saludable eficacia didáctica, enseñadora y moralizante”. En ese afán, mi tormenta de conjeturas comienza cuando Saenz en su carta lo saluda con “Mi querido Gordo”. Expresión que proyecta una descripción física del señalado. Más, este encabezado podría leerse desde las vertientes del adjetivo o del sustantivo. Del primero, Bonel sería una persona corpulenta o robusta físicamente. Del segundo, existiría una ferviente amistad sincera para llamarle con mucha confianza “gordo”, como símbolo de buen amigo. 

En la misiva, Saenz también menciona el término “Moscú”, es decir el interlocutor misterioso estaría residiendo en esa ciudad, allá por 1973. Esta insinuación la confirmo al final de la misma, pues en el acápite “Otra cosa”, le anuncia que se publicará el poemario Recorrer esta distancia: “A principio de diciembre debe salir la edición. Tan pronto como sea posible te mandaré un ejemplar”. Conclusión: Bonel está fuera de Bolivia. 

Un segundo rastro emerge el domingo 29 de julio de 1973, en el suplemento “Presencia literaria”, del periódico del mismo nombre, donde se publica el texto “La muerte y el día”, de Ricardo Bonel Valdes (sic). Este buen relato confirmaría el oficio de escritor del mencionado. Tal que, transcribo un fragmento: “Salió así, en pijamas y pantuflas, y encontrándose ya en la calle se preguntó si la muerte no se molestaría al verlo ataviado de esa manera –por supuesto, ya nada le importaba la opinión de la gente. Sin embargo, siguió andando, después de decidir que allá la muerte con sus caprichos y que a él lo dejase en paz y que, por último, nada de qué avergonzarse tenían sus pijamas”. De esto, coincidentemente noto que el tema del cuento y de la misiva es la muerte. 

Y antes de ser devorado por la muerte, “En plan de hablar de una cosa y pasando a otra cosa aunque hablando de la misma cosa quiero decirte una cosa”, certifico que ambos documentos pertenecen al año de 1973. Y es en la epístola, que Saenz se dirige a su amigo como artista. Es un diálogo de artistas, y por eso, le aclara que un artista es igual a un místico y a un alquimista. Entonces un artista debe tener el espíritu de la alquimia y la mística es la materia prima de la obra del artista.     

Con esta visión panorámica rápida, debo indicar que estos dos registros encontrados constituyen la médula de mis presunciones para armar un breve ensayo biográfico novelado del escritor Ricardo Bonel Valdés. Y confieso que es poco lo que se puede contar de su vida y de su obra literaria por la ausencia de fotografías y bibliografía. Por lo demás y finalmente, existe una imagen de la portada de un poemario titulado Sigue tu estrella, de 1994. Es un libro donde figura su nombre y no tuve la suerte de tenerlo en mis manos para confirmar su autoría. Hasta aquí, en la voz de Jaime Saenz expreso que “No es mi intención cansarte (…) Ya te escribiré para contarte cosas”.