Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
  • Actualizado 00:02

[IMPRESIONES Y PARECERES]

Redentores de la política contemporánea: algunas similitudes entre el MNR y el MAS

Un análisis al contexto sociopolítico y el paralelismo entre el Movimiento Nacionalista Revolucionario y el Movimiento Al Socialismo con relación a sus actores y épocas.
Redentores de la política contemporánea: algunas similitudes entre el MNR y el MAS

Si algo caracterizó a los regímenes populistas de Argentina y Bolivia de la década de los años cincuenta, fueron sus implicaciones ideológicas y propagandísticas en la política y la cultura. El gobierno de Juan Domingo Perón supo tocar las fibras más íntimas de varios segmentos de la sociedad argentina. De ahí la importancia del líder y su forma especial de relacionarse con las masas, basada en un tipo de retórica y un estilo de movilización que apelaba sistemáticamente a “lo nacional popular”. Todo el accionar político del partido justicialista –y en especial la labor de Eva Perón–, fue registrado por la Subsecretaria de Informaciones y el Servicio Internacional de Publicaciones Argentinas, la cual se encargó de difundir profusamente los libros: Habla Perón; Eva Perón. Su palabra… Su pensamiento… Su acción; Doctrina peronista; La razón de mi vida; El Álbum Eva Perón, entre otros, así también, una variedad de documentales institucionalistas. 

El MNR del 52 

En ese contexto sociopolítico, varios dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) fueron exilados a suelo argentino cuando el presidente Gualberto Villarroel fue derrocado y victimado en 1946. Por ende, se puede inferir que los refugiados políticos vieron el proceso peronista, y, por tanto, fue una gran escuela política para el uso instrumentalizado de los medios masivos de comunicación. El caso de Víctor Paz Estenssoro, a pesar de encontrarse confinado siguió de cerca la política partidaria del MNR. En 1951, aunque ausente de Bolivia, fue candidato y ganó las elecciones presidenciales que fueron anuladas por el autogolpe del presidente Mamerto Urriolagoitia. Tras la insurrección del 9 de abril de 1952, y toma del poder del MNR, sucedieron varios acontecimientos que merecen cierta atención: “Pocos días después de la revolución de 1952, el 15 de abril, cuando la comisión especial destacada por nuestro país, regresaba de la Argentina trayendo del exilio al nuevo presidente Dr. Víctor Paz Estenssoro, a bordo de una aeronave especialmente destacada para el efecto. Waldo Cerruto, uno de los más jóvenes miembros de la comitiva, traía también en aquella oportunidad una gran sonrisa: junto a él estaban los camarógrafos argentinos Juan Carlos Levaggi y Nicolás Emolij, contratados para la filmación –únicamente– de las diferentes actuaciones de recepción popular al nuevo mandatario y de su asunción al mando supremo del país”. El investigador Alfonso Gumucio Dagron indica que en los días siguientes, “los camarógrafos no pararon de filmar manifestaciones, desfiles, discursos”. De estos archivos audiovisuales salió el documental Bolivia se libera (1952), dirigida por Waldo Cerruto, hermano de la primera esposa de Paz Estenssoro.                                 

La estrategia peronista consistió en utilizar todos los medios de comunicación en favor del partido, y esto fue replicado exitosamente por el gobierno del MNR: a las pocas semanas fueron creados el Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB); la Subsecretaria de Prensa, Información y Cultura (SPIC); la Dirección Nacional de Informaciones; y la Secretaria de Prensa del Comité Político Nacional del MNR, cuyo fin era amplificar y ensalzar la gestión administrativa del gobierno movimientista. Además, de resaltar la imagen de los líderes de la revolución. Todo ello se hizo patente en El Álbum de la revolución; El libro blanco de la reforma agraria; El libro blanco de la independencia económica de Bolivia; Boletín de Cultura; El pensamiento revolucionario de Paz Estenssoro; Visita del presidente de la república doctor Víctor Paz Estenssoro a Sucre, entre otros. A esto se suma, los noticieros del ICB, películas, documentales, afiches y folletería.         

Un interesante episodio registrado en la revista partidaria Resurgimiento (Año I - 15 de mayo de 1952 - Nº 1), revela que a las pocas semanas de la revolución de abril de 1952, se dispuso el 9 de mayo como “El Día de Fe Nacionalista”. Dicha conmemoración se llevó a cabo en el Teatro al Aire Libre, donde el presidente Víctor Paz Estenssoro y el vicepresidente Hernán Siles Zuazo expresaron lo siguiente: “El día de la Fe Nacionalista, obedece a un imperativo del momento; pues, luego de seis años de lucha permanente en todo orden, convirtiendo cada hogar en un baluarte de la rebelión contra la oligarquía, se convirtió en el hito de la renovación que espera Bolivia del sacrificio de sus hijos”. El emotivo acontecimiento fue sustituido al año siguiente por el “Primer Aniversario de la Revolución Boliviana”, celebrado el 9 de abril de 1953, con emotivos discursos, desfiles, homenajes, música y danzas autóctonas. El impacto político de la insurrección del 52 fue incorporado en el Estatuto Orgánico del MNR, que en su Artículo 103 reconoce el 9 de abril de cada año como el “Día de la Revolución Nacional”. Durante todo el período del MNR se celebró de manera ininterrumpida el día de la revolución hasta el golpe militar de 1964. De ahí en adelante entró en un lento declive la fecha festiva por considerarse una conmemoración partidaria. Y sin embargo, la propaganda estatal del 52 fue un catalizador de creencias, aversiones y obsesiones ideológicas del nacionalismo revolucionario que con el paso de los años llegó a dogmatizar la historia contemporánea de Bolivia.

El MAS del siglo XXI

          El siglo XXI es un escenario político donde irradiaron nuevos actores y partidos políticos. Tal es el caso del Movimiento Al Socialismo (MAS), una vez establecido en el poder (22 de enero de 2006), fue acentuando un discurso neopopulista sumergido en el papel preponderante de los movimientos sociales, la ideologización de la base de identidad racial indígena, la descolonización, la nacionalización de los hidrocarburos, la reivindicación histórica del sector aymara y quechua con el denominado: “Pachakuti: retorno al espacio y tiempo del equilibrio”. Las reivindicaciones políticas fueron consagradas en la Constitución Política del Estado Plurinacional, promulgada el 2009. Acto que fue celebrado con emotividad discursiva y aparatosos desfiles que dieron la bienvenida al nuevo Estado.  

Al año siguiente de la promulgación constitucional, el gobierno del MAS mediante Decreto Supremo Nº 0405, del 20 de enero de 2010, decretó que cada 22 de enero se rememoré el “Día de la Fundación del Estado Plurinacional”. Otra razón para celebrar el feriado nacional se atribuye a la posesión de Evo Morales como presidente de Bolivia (2006), siendo conductor del Estado en representación de las naciones y pueblos indígena originario campesinos. También esta fecha representa el triunfo democrático histórico dando inicio a la Revolución Democrática y Cultural en Bolivia. 

La propaganda gubernamental destacó –a través del canal estatal, la prensa y el Ministerio de Comunicación– los mensajes del Jefe; transmitieron en vivo los partidos de balompié del presidente del Estado; resaltaron la entrega de diversas obras públicas en municipios y departamentos; mostraron la “diversidad” cultural por medio de desfiles, bailes y ceremonias. En términos generales, el proceso de cambio se fue acentuando al culto a la personalidad hacia Evo Morales, que fue promovido en todos sus niveles por la cúpula masista. Se tiene por ejemplo los textos: Evo Morales de Tiwanaku al mundo; Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado; Proceso de Cambio en Bolivia: cómo un dirigente indígena campesino logró conquistar el poder y refundar el Estado; Jefazo. Retrato íntimo de Evo Morales, entre otros. Después de trece años de gobierno, el MAS atravesó una profunda crisis política al forzar contra viento y marea la repostulación inconstitucional de Evo Morales a la presidencia: generando una convulsión social y política que llevó a la renuncia de varios integrantes del Poder Ejecutivo y Legislativo. Tras el vacío de poder, el orden constitucional fue violentado, dando pasó a nuevos actores políticos, tanto de la oposición como del oficialismo.   

A manera de conclusión 

Haciendo un paralelismo entre el MNR y el MAS, se puede deducir que las sucesivas generaciones –de finales del siglo XX y principios del XXI–, se fueron distanciando del entusiasmo revolucionario del 52, es así, que en la actualidad se tiene escuetas notas de prensa que recuerdan los logros de revolución: la nacionalización de las minas, la reforma agraria, el voto universal y la reforma educativa. Episodios que perdieron relevancia, ya que no reflejan en su cabalidad los festejos gloriosos de las jornadas del 9 de abril, en donde, era obligatorio e incluso patriótico rendir homenaje a sus libertadores, es decir, a la dirigencia del MNR. 

En el caso del MAS, tras la renuncia de Morales y posterior exilio en México y Argentina, se reconfiguró internamente el partido para participar de la contienda electoral del 18 de octubre de 2020, donde salió vencedor Luis Arce y David Choquehuanca. En los pocos meses de gobierno, se fue diluyendo la mística de la “década dorada” por la actual crisis económica y la frágil lucha contra la pandemia del Covid-19. Esto también se manifestó en el reciente festejo del día del Estado Plurinacional. Suceso que fue apaciguado por un breve mensaje presidencial acompañado de un modesto ritual andino. De esta efeméride surgen las siguientes preguntas: ¿Será que en años sucesivos vaya perdiendo relevancia social y política la conmemoración del día de la fundación del Estado Plurinacional por estar entrañablemente ligado con el partido del MAS? ¿La trayectoria política y simbólica del MAS es una repetición matizada del MNR del 52?

Literato – @freddy_zarate1