Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 15:45

De la Ramona a su abuelo Edwin: ¡Gracias!

Un homenaje a Edwin Tapia Frontanilla, periodista, intelectual y político cochabambino recientemente fallecido, quien fue director por casi tres décadas de OPINIÓN y un cómplice fundamental en la creación de la RAMONA como suplemento cultural.
Edwin Tapia Frontanilla. Abogado, periodista, escritor, servidor público, docente y cooperativista capinoteño, tal vez nada define mejor al histórico director de OPINIÓN.
Edwin Tapia Frontanilla. Abogado, periodista, escritor, servidor público, docente y cooperativista capinoteño, tal vez nada define mejor al histórico director de OPINIÓN.
De la Ramona a su abuelo Edwin: ¡Gracias!

UNO

Como todos, la Ramona tiene ancestros, padres, madres y abuelos. El fundamental de estos últimos acaba de dejar este mundo a los 86 años: Edwin Tapia Frontanilla. Abogado, periodista, escritor, servidor público, docente y cooperativista capinoteño, tal vez nada define mejor al histórico director de OPINIÓN como su condición de intelectual humanista. Es desde ahí que en el lejano 1997, Tapia fue uno de los engendradores del Tercer Ojo, suplemento de análisis político del diario cochabambino. El hecho no sería nada novedoso, de no ser por la composición del cuerpo de editores de esa publicación: un grupo de jóvenes cuyas edades no llegaban a los 20 y que con más esmero que oficio intentaban hacer escuchar su voz. En un sistema de medios poco dado a oír y transmitir las ideas de las nuevas generaciones, el audaz y generoso director no solo permitió la iniciativa, sino que participó activamente en diálogo con sus creadores, de igual a igual, como un compañero más. Esta aventura llegó a tener  como una docena de números semanales, pero la agudeza de los textos, así como la impericia periodística de los noveles editores, determinó una pausa no tan definitiva.

DOS

Del todo contagiados de un gran amor por la palabra escrita, varios de los editores del Tercer Ojo se volvieron a reunir mucho tiempo después, en 2005, para, junto a otros periodistas ya formados, dar génesis a este suplemento cultural, con larga y vigorosa vida restante. La anécdota del nacimiento no puede ser más ilustrativa del alma y carácter de Tapia. Algunos ejecutivos del diario habían propuesto la creación de un material dominical dedicado a lo que se conoce como “autos tuning”. En su lugar y por el contrario, los antes casi adolescentes editores plantearon al director la publicación de un suplemento cultural. Y ya sabemos cuál fue su elección. Fue entonces parida la Ramona, nada menos que el 1 de mayo de ese año, desde cuando sus páginas fueron tomadas primero por jóvenes cinéfilos, melómanos, literatos y afectos a todas las artes; luego por casi todas las más prestigiosas firmas especializadas del país. El emprendimiento es hoy no solo uno de los más antiguos, sino el único de su tipo en el eje central del Bolivia. Haciendo creativas gambetas a la crisis de la prensa, se mantiene además como una escuela del oficio, con los varios premios nacionales de periodismo logrados por sus editores. 

TRES

Escuela, dirección, sabia y generosa paternidad. Eso fue y será para nosotros Edwin Tapia Frontanilla. Y, por supuesto, lo es y será también para las decenas de colegas de OPINIÓN ajenos a la Ramona, que estos días han expresado su pesar por la partida del que asimismo es recordado por todos como un caballero de intachable y muy gentil trato. Se trata, pues, de uno de esos pocos casos de coherencia absoluta entre la educación recibida y profesada, y proyección de ser humano. Alguien capaz de empezar cualquier diálogo con las enseñanzas de los griegos o comentando los rotundos cambios tecnológicos en el planeta, siempre presto a escuchar a su interlocutor con el mayor de los respetos, sea quien fuere. Un ser de tan profundas como ordenadas ideas, con el perenne horizonte del bienestar colectivo, de una estirpe progresista tan ausente entre los intelectuales del país. Nos queda su vasta obra escrita, pero muy especialmente su obra humana. No pocos les debemos mucho también a sus hijas y nietos, entre quienes tuvimos la suerte de conocer a la poeta Vilma Tapia Anaya y al filósofo, doctor en Historia y antropólogo Andrés Laguna Tapia, ambos igualmente profesores. Nuestra solidaridad y sentimientos están hoy con ellos. Nuestro agradecimiento eterno, con nuestro abuelo Edwin. ¡Gracias!