Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 26 de septiembre de 2020
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LITERATURA

Ramiro Garavito: “En el arte contemporáneo la obra es la idea”

Entrevista al artista, filósofo y curador, quien presenta su libro recopilatorio El invento arte. Textos escogidos 1998-2017 el jueves 30 de enero en el Centro Simón I. Patiño de la ciudad de Cochabamba.
Portada de la publicación.
Portada de la publicación.
Ramiro Garavito: “En el arte contemporáneo la obra es la idea”

El arte contemporáneo, desde que irrumpió en el escenario mundial en la década del 70, no deja de generar controversias y polémica por su constante comparación con el arte clásico, que, ante todo, demanda belleza y esteticidad. Para el filósofo y artista boliviano Ramiro Garavito, el arte de nuestro tiempo debe ser abordado de una manera distinta, comprendiendo que, más allá del objeto físico, la obra es la idea, el concepto y la investigación que existe detrás de ella.

Garavito es uno de los principales estudiosos del arte contemporáneo en el país, que proliferó en la década de los 90 en territorio nacional. Ha seguido y estudiado los pasos que han tenido estas nuevas disciplinas y los artistas emergentes. Entre sus principales atribuciones, está la creación del Conart, junto a Ángelika Heckl, a principios del 2000 y que generó todo un movimiento de autores, espectadores y espacios para el arte contemporáneo. 

Su estudio, investigación y descripción se reúnen ahora en el libro El invento arte. Textos escogidos 1998-2017, que se presentará el jueves 30 en el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba (Av. Potosí 1450 entre Buenos Aires y Portales), a las 19:00 horas, en el marco de la Sexta Bienal de Arte Contemporáneo Contextos. El texto, que recoge publicaciones en medios escritos y textos curatoriales, describe el desarrollo y avatares del arte contemporáneo en nuestro país, así como las tendencias, el mercado y la coyuntura política. Compartimos una entrevista con Garavito en la que se discuten los desafíos, características y particularidades del arte de nuestro tiempo. 

En los textos que recoge su nuevo libro, señala que el arte contemporáneo prolifera en Bolivia en la década de los 90. ¿Qué tanto ha evolucionado y cómo es su desarrollo frente al de otros países?

No estamos al mismo nivel, porque el desarrollo del arte contemporáneo, no solamente en Europa y Estados Unidos, sino en países de la región como Venezuela, Colombia, Argentina o Brasil, comenzó mucho antes. De hecho, los artistas pueden vender obras, acá es impensable, te da una idea de la escena del arte contemporáneo en otros países. Existe toda una infraestructura, como el periodismo especializado, que hace que funcione. A nivel de obras, en Bolivia se ha alcanzado un nivel interesante. Las últimas que fueron a la Bienal de Venecia rescataron la parte cualitativa de nuestro arte. No hay una institución y los órganos oficiales no se encargan de promover el arte contemporáneo. Es una tristeza y paradoja, porque para el anterior Gobierno era una excelente oportunidad para difundir la multiculturalidad. En todos los países donde hay un desarrollo del arte contemporáneo es donde las autoridades oficiales participan; en Brasil, por ejemplo con las bienales de Porto Alegre y Sao Paulo, son las instituciones escolares que participan a través del alumnado. 

¿Se puede hablar de una constante en el arte contemporáneo boliviano? ¿Cuál sería la marca registrada?

Quizá lo único que pueda hablarse como marca registrada sería el aspecto de lo andino. El particular mestizaje que hay acá, muy distinto a cualquier otro país. Es peculiar porque la mayor influencia que hay es la de los indígenas, sobre todo del altiplano. Eso hace que haya una particular atención a ese aspecto. En cuanto a lenguaje, creo que hemos asumido de manera eficaz los diferentes medios. 

¿En cuánto a la disciplina más utilizada? 

A un principio habría una atención por la instalación. Ahora, por cuestiones de comodidad y economía, los artistas se han decidido por el video y el performance, porque constituyen actividades que no demandan mucho presupuesto. Si quieres hacer una instalación de gran factura necesitas mucho dinero. 

En otros países hay un mercado de arte contemporáneo que ha traído mucha polémica por obras, que según la opinión pública, no valen precios millonarios. ¿Cómo se puede apreciar estéticamente una obra contemporánea, cómo diferencias la ingenuidad del oficio?

Es un aspecto que siempre se discute con los artistas. Pasa también con el arte clásico y cualquier tipo de tendencia. En el arte contemporáneo hay muchas banalidades, y, a nombre de difundir un concepto, no se dedica mucho a la parte técnica, al oficio. Igual aparece mucha obra parafernalia que no dice mucho. En las bienales hay obras que son espectaculares por el efecto, pero en cuanto a su contenido, es mínimo, y también puede ser una obra modesta en su infraestructura pero potente en su significado. El buen arte contemporáneo tiene que asumir la tradición de las vanguardias: el hecho de que prevalezca el concepto, la idea, supone un acto de reflexión y de investigación. A veces las explicaciones de obras superficiales se hacen muy redundantes que no dicen nada al final. Una de las razones porque hay arte contemporáneo banal es por la atención excesiva a la forma, al efecto, aspectos que son absolutamente triviales porque son superficiales en cuanto a la incidencia que tiene sobre la realidad. Las obras tienen que caracterizarse por tener un bagaje de investigación. 

¿Por qué se dice que el arte contemporáneo es multicultural?

Desde los orígenes vanguardistas, el arte ha sido elaborado a partir de influencias de prácticamente todo el mundo. Desde Picasso que asumió las máscaras para trabajar. Es muy particular del arte contemporáneo trabajar lo local con un lenguaje universal. En ese sentido, hay un estímulo al arte pluricultural, el hecho de que la multiplicidad de culturas estén presentes dentro de una obra. 

¿El arte contemporáneo requiere una educación previa del espectador?

En algunos lugares el arte contemporáneo es más asequible y los espectadores saben cómo deben abordarla. Absolutamente todas las tendencias, tienen una particularidad y es su relación con la realidad. El arte clásico se contempla de manera que se pueda verificar la representación y la belleza, ha tenido una influencia de casi 300 años que nos llegó como efecto de la conquista. Todos pensamos que el arte es aquel que refleja mejor la realidad, a partir de todos los renacentistas; Leonardo decía que el juez universal de la pintura es el ojo. Un arte de esa clase uno tiene que verlo desde esa perspectiva, si vienes con esa visión y ves una obra modernista (impresionista o informalista) vas a pensar no es arte, porque no tienen la intención de mostrar la realidad mimética. Los curadores aparecen justamente con la intención de intermediar, a través de un texto de sala, explicar de qué trata lo que la gente va a ver. 

¿Al ser una expresión efímera, el arte contemporáneo ha dejado las salas de exposición para instalarse en las calles?

El arte contemporáneo produjo un cambio en todos los lugares de exhibición. En Europa encuentras galerías especializadas en arte clásico, incluso en acuarela, y hay otras especializadas en arte contemporáneo, y otros donde enseñan abstractos. El mayor coleccionismo que hay, sobre todo en Europa, tiene que ver con arte contemporáneo, ahí se venden las instalaciones. Pero, cómo pueden vender, por ejemplo, esa obra (Reichstag envuelto) de Christo donde envolvieron el parlamento alemán con una tela, cómo vendes eso. El comprador compra la idea. En el caso que te explico, se compró la foto de la obra, los planos, los bocetos y todos los permisos que tuvo que tener el artista. Si quisieras comprar el parlamento complemento, estarías con los mismos planteamientos del arte clásico que dice que la obra es lo que estás viendo. En el arte contemporáneo compras la idea. Por ejemplo, Damien Hirst, que pone animales en cajas de vidrio de formol, tuvo un accidente y se rompió la caja de vidrio, cuando llego a Europa, expuso la misma obra como había quedado. La gente decía por qué, que muestra algo roto. Hirst coherentemente dice que la obra está en la idea, cuando cambio el animal o la caja, la idea está ahí, es la misma.

Periodista – [email protected]